Accidentalmente | Canarias 7


Alba Carballal

La banda Loquillo y los Trogloditas, en una de las canciones boomerang que vienen a perforarme el hipotálamo nuevamente de vez en cuando, cantaron: ‘En la escuela aprendí / a ser un montón, y en la zona dijeron: /’ nunca pide perdón’. / El rock and roll me enseñó / a no decir que no, y mi papá a hacer cosas / por amor. »Mis compañeros y yo, con el pavo de quince años criado de tal manera que a veces, por puro instinto, teníamos razón, cambiamos el final y el título a una canción rebautizada ‘por accidente’. La clarividencia adolescente no siempre es voluntaria, pero tiende a acertar: cuántas veces, individualmente y como especie, hemos confundido el amor con otras cosas que nada tienen que ver con él; Y cuántas veces un descuido tonto nos ha llevado al amor verdadero, por otra persona, por un trabajo, por un pasatiempo o, con un poco de suerte, por ti mismo, a lo largo de una autopista triple gratuita.

Estos pequeños errores son nuestro pan de cada día y en ocasiones subestimamos el potencial transformador de su simple acumulación; Pero las fallas reales, aquellas que pueden cambiar vidas al mismo tiempo, para bien o para mal, y poner todo patas arriba, no son tan comunes como podría deducirse del catálogo de Netflix. Sí existen, sin embargo: a finales de esta semana, la Policía Nacional incautó 378 kilos de cocaína que había recibido ‘accidentalmente’ una distribuidora pucelana. La droga, disfrazada de azúcar que viajaba desde el puerto de Valencia, pasó por muchas manos, vehículos y cartas de reparto; y la vida de los responsables podría arruinarse por un error que ni siquiera les pertenecía.

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