Alfonso, los ojos de un siglo XX encogido


Vendedor turco, Madrid 1922. / Alfonso-Vegap

‘Care with Memory’ revela el inestimable legado del linaje de fotógrafos que retrataron la España desaparecida

Miguel Lorenzi

Desde el rey hasta el más humilde campesino, todos los protagonistas de un hecho relevante del siglo XX estuvieron ante la meta de Alfonso. Bajo este nombre comercial trabajaron cuatro fotógrafos, Alfonso Sánchez García y sus tres hijos: Alfonsito, Luis y José Sánchez Portela. Precursor de la fotografía moderna y los restauradores del género en la impresión gráfica, fueron los ojos de la convulsa España del siglo XX desde la guerra de Marruecos hasta la transición. Su inestimable legado se exhibe en la exposición ‘Cuidar con la memoria’, que acogerá la sala Canal de Isabel II de Madrid hasta el 23 de enero.

Todo el material de ‘los alfonsos’, casi 120.000 negativos, se encuentra en el Archivo de la Administración General (AGA), digitalizado y de libre acceso. Esta es la fuente de 144 fotografías de la exposición, a las que se suman una gran cantidad de material documental inédito y casi 40 copias de la época de dos colecciones privadas.

Proclamación de la Segunda República. Puerta del Sol, Madrid, 14 de abril de 1931 /

Alfonso-Vegap

Buena parte de estos cuadros están incrustados en nuestra memoria colectiva: Alfonso XIII en la caza; el funeral masivo de Canalejas, muerto en el atentado de 1912; un sonriente vendedor de pavos en el helado Madrid en 1922; un toro muerto en plena calle, apuñalado por un torero que caminaba tras escapar de un camión que lo conducía a un matadero y herir a varias personas; un retrato histórico del líder rifiano Abd el-Krim tomado en 1922 o la proclamación de la Segunda República.

“La compañía de fotografía Alfonso ha plasmado una memoria visual del dinámico, encogido y trágico siglo XX en España”, explican Chema Cones y Ana Berruguete, comisarias de la exposición.

Alfonso nació como Agencia Gráfica de Prensa en 1915. Fue el empeño del patriarca de la saga, Alfonso Sánchez García (Ciudad Real, 1880-Madrid, 1953), que supo aprovechar el talento de su hijo mayor, “quien con el resto de la familia y otros colaboró, promovió y restauró la fotografía impresa en la primera mitad del siglo XX ”, según Berruguete.

El capítulo introductorio a los estudios de Alfonso, con libros, cartulinas, cartas, periódicos y 14 fotografías antiguas, da paso al ‘Imperio de la Pintura’ -con fotografías del primer tercio del siglo XX- y los ‘Años encogidos’ – sobre la Civil War – para terminar con una galería de retratos inolvidable.

Quién es quién

Desde Alfonso XIII hasta Franco, retrataron quién fue quién de su tiempo. Entre los políticos se encuentran Miguel Primo de Rivera, Pablo Iglesias, Indalecio Prieto o Manuel Azaña. Científicos como Ramón y Cajala o Gregorio Marañón. Pensadores y escritores como Ortega y Gasset, Pío Baroja, Azorín, Valle-Inclán, Lorca, Unamuno, Gómez de la Serna o Camilo José Cela. Pintores como Romero de Torres o Sorolla. Atletas como Paulino Uzcudun o Di Stéfan, y toreros como Juan Belmonte y Fortune.

Caza de Alfonso XIII en el coto de la Aldovea. 1920 /

Alfonso-Vegap

Con inmenso éxito comercial, ‘los alfonsos’ “tenía casi el monopolio de la impresión gráfica en el primer tercio del siglo XX”, explica Berruguete. Ante un espectacular estallido mediático, el estudio contaba con 22 empleados «que aportaron al punto estético de la prensa en ese momento».

Pero no todo era miel en hojuelas. Después de la guerra se les retiró el carnet de fotoperiodista, que Alfonso el Viejo no devolvió hasta 1952. En 1942, en la columna anónima ‘Cuidado con los recuerdos’, les señaló el diario del régimen ‘El Alcázar’. Reclamó silencio y discreción «para no provocar a los que tienen memoria, insultos que perdonar y quejas que vencer». Una situación que supieron etiquetar para finalmente ganarse el favor del régimen y fotografiar a Franco, que en varias ocasiones llamó a ‘los alfonsos’ en el Palacio del Pardo. Testigos de la apertura democrática, mantuvieron abierto su estudio principal en la Gran Vía madrileña hasta hace unos años.

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