¿Cómo regular la edición de genes humanos y romper tabúes?


La Organización Mundial de la Salud (OMS) publica un primer catálogo de recomendaciones para evitar problemas éticos y médicos con la manipulación del ADN para investigar y mejorar el tratamiento de enfermedades

El surgimiento de covid-19 ha revelado el aterrizaje de la tecnología en el mundo médico. Desde lo más básico hasta lo más avanzado, como la técnica del ARNm en las vacunas contra este nuevo coronavirus.

Sin embargo, la tecnología ha existido durante mucho tiempo en esta área y se avanza constantemente, incluso con mucho ruido y oposición. En 2012, el mundo médico comenzó a pronunciar estas seis palabras: «Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas regularmente interespaciadas». En español serían ‘repeticiones palindrómicas breves, agrupadas y regularmente espaciadas’, aunque son conocidas mundialmente por sus siglas en inglés: CRISPR.

Sus orígenes se remontan a los años 90 en la Universidad de Alicante. El microbiólogo Francisco Juan Martínez Mojica analizó pacientemente el material genético de la arquea Haloferax mediterranei, un microorganismo unicelular recogido en las salinas de Santa Pola en Alicante. Las secuencias repetidas de nucleótidos, los «bloques de construcción» moleculares que componen el ADN y el ARN, aparecieron a intervalos regulares en su genoma. Este primer paso fue avalado entre 2012 y 2013 por los equipos de Jennifer Doudna, Emmanuelle Charpentier y Feng Zhang, entre otros. Lo aprovecharon para desarrollar una herramienta simple, versátil y extremadamente poderosa para editar el ADN de cualquier tipo de célula.

Los CRISPR, que existen en la sociedad desde 2015, fueron considerados el mayor avance científico del año al descifrar las secuencias repetidas en el ADN de las bacterias. Esta técnica utiliza la proteína Cas9 para apuntar y cortar regiones seleccionadas de ADN, que es exactamente lo que ha causado la mayor controversia desde su descubrimiento.

Los CRISPR también se conocen como «tijeras genéricas» porque le permiten cortar y pegar los extremos cortados e inactivar el gen, o incluso introducir plantillas de ADN para que pueda editarlo a voluntad. Además, se puede aplicar en cualquier situación en la que se desee modificar una secuencia genética, lo que es muy útil para estudiar enfermedades y encontrar nuevos fármacos.

Pero la curiosidad humana cruzó ciertos límites éticos y legales. En 2018, el científico chino He Jiankui modificó genéticamente a dos bebés gemelos para reducir las posibilidades de heredar el VIH de sus padres. Esto le llevó a ser condenado a tres años de prisión en su país por prácticas médicas ilegales, mientras que la comunidad científica estaba consternada de que la técnica de edición de genes no estuviera lo suficientemente desarrollada para garantizar la seguridad de las niñas y los cambios se trasladarían a sus propias manos. descendientes.

Tras este espinoso tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) abrió una amplia consulta que, tras dos años de trabajo, ha dado lugar a las primeras recomendaciones sobre edición genética en humanos. “Tiene el potencial de mejorar nuestra capacidad para tratar y curar enfermedades, pero el impacto total solo se logrará si lo implementamos en beneficio de todas las personas en lugar de promover mayores desigualdades en salud entre y dentro de los países”, dice Tedros Adhanom. , Director General de la OMS.

Una de las principales preocupaciones de la OMS es la edición genética del genoma humano. Y es que alterar el genoma de los embriones humanos «se puede transmitir a las generaciones posteriores, alterando los rasgos de la descendencia», según la advertencia de las recomendaciones.

No solo para países ricos

Es un nuevo marco mínimo para moverse, aunque la pandemia ha ralentizado todo un poco más. Los expertos de la OMS han contado con la participación de científicos, grupos de pacientes, líderes espirituales e incluso pueblos indígenas, ya que el espíritu del informe es que los beneficios potenciales de la edición genética lleguen a todos los rincones, no solo a los países ricos.

En su último trabajo, de finales de julio, la organización describe los beneficios de las nuevas técnicas genéticas, por ejemplo, en tratamientos personalizados para enfermedades, ‘especialmente el cáncer’. Pero al mismo tiempo, advierten de las dificultades de avanzar sin un seguimiento exhaustivo de estos procesos.

La ética es el mayor obstáculo para CRISPR. El director del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Félix Recilla, calificó de «inadmisible» el controvertido experimento chino de 2018. «Los embriones estaban sanos y fueron modificados con el sistema CRISPR / Cas 9, que creó una mutación en el gen CCR5 que hizo que las niñas fueran resistentes a la infección», criticó.

En España, un signatario de la Convención de Derechos Humanos y Biomedicina, que prohíbe la incorporación de cambios en el genoma humano que puedan transmitirse a la posteridad, sería ilegal realizar tal prueba. Pero países tan importantes como China, Japón, Reino Unido y Estados Unidos se desviaron del documento, limitando su alcance.

Las recomendaciones de la OMS también hablan de propiedad intelectual, valores, principios éticos y cooperación internacional. “Dado que la investigación global se centra en el genoma humano, debemos minimizar los riesgos y capitalizar las formas en que la ciencia puede brindar una mejor salud a todos en todas partes”, dijo el Dr. Soumya Swaminathan, el científico jefe de la organización.

Su trabajo coincide con el 20 aniversario de la finalización del Proyecto Genoma Humano. Sin embargo, la división científica de la Organización Mundial de la Salud no realizará una revisión exhaustiva de sus recomendaciones y el progreso de los países en su implementación durante tres años. Este estudio, que tendrá una duración de 18 meses, tendrá en cuenta la evolución de las técnicas genéticas y el impacto social que han logrado hasta ahora.

.

Deja un comentario