Desafíos de la cadena alimentaria: cómo superar las crisis y evitar los déficits


Puente Julian Catedrático Emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

El sistema alimentario es muy complejo, debido a las diferencias en la necesidad de asegurar el suministro de alimentos a la población y la hipersensibilidad social.

De forma simplificada hablamos de la cadena alimentaria. Sin embargo, es una red de redes de cadenas alimentarias (RRCA) que apoyan y compiten de manera similar a los sistemas de raíces de las plantas.

La efectividad de la RRCA está determinada por su estructura y el comportamiento de los agentes involucrados. A través de una serie de corrientes, los productos y servicios conectan a los agricultores con los consumidores, fabricantes, industriales y distribuidores.

Los flujos financieros van en la dirección opuesta. Como complemento, existe un flujo de información y documentación que brinda transparencia a la transacción.

Recientemente, el Centro Europeo-Latinoamericano de Logística y Medio Ambiente (CELALE) organizó una conferencia virtual internacional sobre la cadena alimentaria. Se coordinó desde La Habana y Bogotá con la participación de varios países europeos y americanos. España estuvo representada a través de instituciones como la Universidad Politécnica de Madrid.

En el centro de la controversia estaban las tensiones en el funcionamiento de la cadena alimentaria en tiempos de disturbios, su impacto y las medidas tomadas a nivel local e internacional.

Interrupción de la cadena alimentaria.

Todos los flujos en la red de la cadena alimentaria son sensibles a choques durante períodos turbulentos, que los obligan a reajustar su funcionamiento en caso de circunstancias. Algunos ejemplos son los siguientes:

Epidemia. El Covid-19 es especialmente nocivo para la salud, con más de 80.000 muertes y numerosas secuelas en España. Sin embargo, el suministro de alimentos también se ha visto afectado. Aunque estos son aceptables en los países desarrollados, el hambre ha aumentado en los países en desarrollo. En España se han creado las llamadas filas del hambre, el PIB se ha reducido un 7%, pero la RRCA ha funcionado satisfactoriamente en esta situación.

Escándalo alimentario. Son una fuente de tensión en el sistema alimentario con múltiples impactos sanitarios, económicos y sociales. Situaciones como la peste porcina africana, las “vacas locas” (encefalopatía espongiforme bovina) o la gripe aviar y porcina se han resuelto administrativamente con la normativa pertinente. El envenenamiento como resultado de un manejo inadecuado de los alimentos a menudo tiene un efecto de pánico que conduce a la confusión hasta que se detecta y se controla. Ha ocurrido con el síndrome del aceite de colza tóxico o algunos productos de vino y lácteos, cárnicos o de frutas y verduras. Debemos evaluar el tiempo entre eliminación, incubación, detección y recuperación.

Falta de previsión sobre el sistema administrativo. Pueden distorsionar la red alimentaria. Este es el caso del Brexit, donde la escasez de camioneros y carniceros está provocando escasez en el Reino Unido. Los intentos de resolver esto atrayendo a los actores relevantes no han tenido éxito: solo se han solicitado 300 de las 5.000 visas emitidas a los transportistas. El ejército tuvo que recurrir.

Desastres naturales. Inundaciones, terremotos, incendios y erupciones volcánicas, entre otros, crean tensión. En la mayoría de los casos se pueden solucionar proporcionando los suministros adecuados.

Sistema alimentario más elástico

Los efectos en la cadena alimentaria pueden tener efectos significativos que obliguen a un cambio de modelo o paradigma, para lo cual deben estar adecuadamente preparados.

En España, los agricultores cuentan con un seguro agrario (operado por la entidad estatal de seguros agrarios) donde industriales, comerciantes y consumidores deben tener su previsión.

Las técnicas de prevención y corrección deben aplicarse de manera sistemática fortaleciendo la estructura de las cadenas con transparencia y buenas prácticas en el sistema. En las últimas etapas de un evento, la resiliencia o adaptabilidad es la fórmula a seguir.

En España, los pasos importantes para fortalecer la cadena alimentaria incluyen la legislación para mejorar la cadena alimentaria, el código de buenas prácticas comerciales en las compras y la reestructuración hacia modelos más eficientes. Todos estos efectos permitieron una respuesta eficaz.

Un cuerpo atento y alerta

Las operaciones se monitorean a través del Observatorio de la Cadena Alimentaria, que busca mejorar la transparencia, incluidos los precios y los datos de investigación. Sin embargo, su dinámica debe incluir un análisis detallado, como un tensiómetro, que identifique los puntos críticos, incluida la propuesta a aplicar. La inclusión de estudios sobre riesgos operativos sostenibles en diferentes eslabones de la red de la cadena alimentaria puede identificar problemas futuros por adelantado.

En este contexto, un equipo de expertos propuestos por todos los eslabones de la cadena, administración y academia puede adoptar sistemáticamente “estímulos funcionales sostenibles”, diagnosticar problemas y proponer medidas a corto, mediano y largo plazo.

Nos encontramos en una situación en la que todos los niveles de la red de la cadena alimentaria se enfrentan a importantes desafíos:

1. Hay varios frentes abiertos de la producción agrícola: agricultura convencional y medioambiental, productos transgénicos, cambio climático y cambios en la PAC.

2. La industria transformadora, además de las habituales innovaciones, tiene el horizonte de la carne de laboratorio. En las próximas décadas llegará a una cuarta parte del mercado.

3. El sector de la distribución, a través de una reestructuración continua, está experimentando cambios a través del comercio electrónico y la venta directa puerta a puerta a través de canales paralelos. Existe una gran variedad de opciones para los consumidores. Impulsados ​​por temas como la salud, el bienestar animal o la preocupación por el cambio climático, los expresan a través de hábitos de compra.

Por ello, es fundamental que una organización confiable, objetiva e imparcial analice las tensiones de las diferentes cadenas con especial atención a los productos alimenticios básicos e informe con claridad y agilidad. Por tanto, debería crearse una red de vigilancia tanto a nivel nacional, de la UE como internacional para la acción conjunta.

Este artículo está firmado por:

Isabel de Felipe Boente. Catedrático jubilado de Economía y Desarrollo, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Puente Teresa. Profesor contratado. Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrícola, Alimentaria y de Biosistemas, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

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