El búnker de radioterapia está a falta de trabajos menores y un acelerador lineal


A finales de septiembre de 2020 se inició la instalación del búnker de radioterapia en el Hospital Doctor José Molina Orosa de Arrecife. Luego se dijo que el objetivo es cerrar la actividad este otoño, y esta circunstancia finalmente no será posible ya que las obras tuvieron que pararse durante semanas a principios de año. La dirección del primer centro médico de la isla confía en que el búnker se convierta en una realidad entre enero y febrero de 2022, siempre que se terminen las obras menores aún en curso y, sobre todo, se pueda cerrar la instalación. Acelerador lineal.

De los 17 tramos principales identificados en el contrato entre el Gobierno de Canarias y la constructora Satocan, solo quedaban media docena de aspectos, mientras que el resto de capítulos estaban cerrados.

De esta forma, la sala de espera, la recepción y los aseos ya se encuentran dentro del espesor total del nuevo edificio y están asentados en gran parte en el espacio que ocuparon el salón de actos y oficinas hasta finales del año pasado, infraestructura que fue demolida en noviembre. Además, también se ha completado el hormigonado del pavimento, que es fundamental para evitar filtraciones.

Equipo final

El procedimiento de adquisición de equipos de radioterapia ha sido encomendado al Hospital Universitario de Gran Canaria para que elabore el pliego de condiciones que permita anunciar la licitación, señaló Blas Trujillo, consejero de Sanidad de Canarias, a principios del pasado verano.

Entre otras cosas, se ha programado la adquisición de un microrrespeeder para implantar radioterapia intraoperatoria en cirugía de mama, medida que permitirá el uso de tratamientos de radioterapia en pacientes que se hayan sometido a mastectomía durante la misma cirugía.

Las obras fueron adjudicadas a principios de 2020 por casi 2,16 millones de euros en CANARIAS7. Estos incluyen la presencia de un búnker donde se utiliza personal y soporte técnico; con la presencia de dos consultas, salas de espera y un área administrativa con una superficie útil de 400 metros cuadrados sobre una superficie total edificada de 538 metros cuadrados, según lo determinado por el proyecto oficial.

Traslados a otras islas

La nueva unidad está pensada para ser “accesible para pacientes ambulatorios y bien conectada con el resto del hospital” en una zona especialmente estratégica. Un beneficio adicional será que podrás evitar trasladar pacientes a las islas de la capital para ser tratados.

La necesidad de un búnker de radioterapia se explica por el hecho de que en Lanzarote se diagnostican de 500 a 600 cánceres cada año. Aproximadamente la mitad de los tratamientos requieren que el paciente sea transportado fuera de la isla, principalmente a Gran Canaria.

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