El cultivo lunar, un negocio con vistas al ecuador del siglo


‘Green Moon’ es un proyecto español que colabora con expertos espaciales chinos para explorar cómo pueden crecer las plantas en el satélite terrestre, cuya exploración se espera que se reanude en 2023 en busca de hielo

Volver a la luna es el sueño del hombre, pero ¿quedarse para vivir? «Este es el siguiente paso si queremos ir a Marte», dijo a este diario José María Ortega-Hernández, coordinador general del proyecto ‘Luna Verde’. La carrera espacial 2.0 que ha estallado en los últimos años ha dejado a las principales agencias espaciales e inversores privados mirando hacia atrás a las estrellas.

La existencia de agua en la luna la convierte en un objetivo interesante. Este recurso es fundamental y el cuerpo celeste más cercano a la Tierra lo recoge en unos 40.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, la curiosidad de algunos jóvenes universitarios malagueños les llevó a la pregunta: ¿se puede cultivar allí? «En 2015, vimos una competencia llamada ‘Lab to Moon’ donde intentaron probar un experimento científico en su módulo de aterrizaje lunar», dijo Ortega-Hernández.

Ese concurso prometió dar casi $ 25 millones a la primera empresa privada que pudiera aterrizar en la superficie lunar, viajar 500 metros y enviar los datos recopilados a la Tierra. Nadie ganó el premio, pero este ingeniero mecánico y aeronáutico malagueño de 28 años encontró su propio camino: ‘Green Moon Project’. Esta aventura combina geología planetaria, biología vegetal e ingeniería espacial.

«Nunca ha habido experimentación sobre cómo puede crecer una planta en condiciones de gravedad lunar», explica. En 2019, China logró por primera vez llevar semillas al satélite de la Tierra y plantarlas en el otro lado. «Es importante comprender cómo se comportará el cultivo en condiciones tan duras», dice.

Tras este hito, Ortega-Hernández y su equipo se pusieron en contacto con el Centro de Exploración Espacial de la Universidad de Chongqing, que ha colaborado con la agencia espacial china en la investigación de astrobiología y ecosistemas extraterrestres, así como en el diseño de sus rovers de exploración espacial. Unieron fuerzas en 2019 – «tienen los recursos, pero nosotros tenemos el nivel de conocimiento científico y técnico de España», dice este ingeniero español – y su avance es cada vez más visible. «Las plantas no están preparadas para crecer directamente en la Luna o Marte, por lo que necesitamos crear condiciones similares a las de la Tierra para que germinen», agrega.

Para ello, los expertos del proyecto están construyendo un tubo de ensayo o un tubo de ensayo en el que iría el regolito lunar; en este caso, se simula con una composición de la superficie del propio satélite terrestre. La estructura consta de pequeñas vigas de aluminio aeroespacial y contiene varios sensores de CO2, O2, térmicos y de luz.

Todo se controla gracias a una placa Intel Edison y el código se desarrolla con el sistema Arduino, que ofrece bases de ‘hardware’ abiertas. Asimismo, se instalan LED de diferentes colores (azul, rojo y rojo lejano) para promover la fotosíntesis. También tiene una trampilla que dejará caer la semilla sobre el sedimento húmedo una vez que aterrice en la luna.

Pruebas en Canarias

A la espera de un viaje al espacio, el equipo del proyecto ‘Green Moon’ ha realizado sus primeras pruebas en Canarias. Lanzarote tiene tubos formados por lava similares a los que se encuentran en la luna, «que convertirían en uno de los mejores espacios para los jardines espaciales al protegerlos de los rayos cósmicos», dice Ortega-Hernández. Según sus cálculos, los primeros invernaderos se pudieron ver en este satélite a mediados de siglo.

«Los primeros indicios son positivos», aunque prefiere ser comedido en sus expectativas: «no veremos latifundios y menos en el corto plazo». El nuevo horizonte de la NASA para regresar a la Luna es 2025. Pero en 2023, el objetivo es enviar un robot rover capaz de buscar hielo. Aterrizaría en un área del polo sur de la luna llamada Cráter Nobile y se espera que confirme la presencia de agua helada justo debajo de la superficie, un paso decisivo no solo hacia la agricultura lunar sino también para el futuro. viajar a Marte u otros destinos espaciales.

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