Encuentran los restos del palacio de un califa en una iglesia de Toledo


La reforma opera en la iglesia de Santa Eulalia, una de las más antiguas de Toledo.

Algunos trabajos para solucionar los problemas de humedad también han permitido descubrir tumbas y monedas medievales

JML Toledo

Unas sencillas obras para solucionar el problema de la humedad en la iglesia toledana han puesto al descubierto los restos de un antiguo palacio califal. El Palacio Árabe, datado entre los siglos X y XI, se asentó sobre la actual iglesia de Santa Eulalia, una de las más antiguas de Toledo, que aún conserva en sus misas el ritual latino-mozárabe.

El templo sufrió por la humedad que dañó la acera y las paredes. Por eso hace dos años comenzaron estos trabajos de restauración, que la pandemia del Covid obligó a parar. Tras su restauración, la antigua iglesia sacó a la luz el tesoro histórico que escondía. Y es que Santa Eulalia representa el pasado de la ciudad de Toledo en diferentes fases: en su interior también se encontraron «materiales cerámicos con estratigrafía alterada de la Edad del Bronce, restos romanos, yeserías y yeserías policromadas y dinero de la época de Alfonso VI». , explica Samuel Rodríguez, uno de los arqueólogos que trabajó en este proyecto.

“Todos estos hallazgos confirman un pasado anterior al siglo XII, cuando se data esta iglesia”, añade este arqueólogo, que también señala el hallazgo de unos 200 sepulcros medievales que pertenecieron a la entonces alta sociedad toledana. La necrópolis se presenta en tres niveles diferentes. La más antigua es de los siglos XII y XIII, y la más superficial de los siglos XV, XVI y XVIII. Además de los restos humanos y los elementos con los que fueron enterrados, también se descubrieron murallas medievales. Según Samuel Rodríguez, “este proyecto fue enriquecedor porque aportó datos de interés para el conocimiento de este edificio y la evolución de la ciudad de Toledo”.

Reliquia de la Cruz de Cristo

Restos de ollas y calderos son otros de los interesantes restos hallados en esta iglesia, que durante la dominación musulmana fue una de las seis existentes en Toledo que consiguieron conservar el rito mozárabe en sus misas cristianas. A día de hoy, estas misas en este templo desconocido las siguen celebrando miles de turistas que visitan Toledo cada día, así como muchos toledanos.

La iglesia que tuvo culto hasta 1841. Más tarde fue almacén y permaneció cerrado hasta la década de 1960, cuando se rehabilitó el edificio y se renovó el servicio de culto. Se trata del exponente del mudéjar toledano que guarda la reliquia de la Cruz de Cristo y que ahora ha mostrado su tesoro escondido gracias a unas obras de restauración que sirvieron también para restaurar la capilla oculta adosada a la capilla mayor e interconectada con el altar mayor. , y tres criptas que estaban cubiertas de escombros debajo de la corteza. Obras que sean financiadas íntegramente con fondos privados. “Esto se hizo con donaciones de particulares, con la ayuda de mecenas y la colaboración de guías turísticos que a cambio de la donación visitaron obras en varios lugares turísticos”, recuerda el párroco de Santa Eulalia y principal impulsor de estas obras. Javier Hernández de Pinto.

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