España está teniendo dificultades para despertar


Maialen Chourraut con medalla de plata. / EP

Tokio 2020

Afronta la segunda mitad del evento con apenas tres medallas, esperando la lluvia de alegría que suele llegar siempre en los últimos días.

No es la primera vez que España afronta la segunda semana de Juegos con poco botín. En cambio, ya es una costumbre originada en Barcelona 92, cuando el deporte nacional dio su salto definitivo. Los españoles son una delegación perezosa, con problemas para brillar pero fallando durante tres décadas, siempre superando el escollo inicial de terminar cada prueba olímpica con buen gusto en la boca.

En Tokio, hay una sensación popular de que ya se han evitado demasiadas opciones, mientras que en realidad solo el triatlón y el judoka Niko Shera realmente han fallado, ya que han aparecido sobre la mesa como alternativas casi seguras al podio. El resto son actuaciones que no se materializaron o decepciones inesperadas, como el cuarto puesto de Mireia Belmonte en 200 estilos -nadie creía que pudiera verla aquí a tan alto nivel después de meses de lesión- o el nocaut de los boxeadores Jalidov y Reyes y la Puerta de bronce, otra grata sorpresa esta primera semana.

Es cierto que debemos recordar algunas ausencias dolorosas que han bajado las expectativas desde el principio. Rafael Nadal es importante para todos. Por su valor en la pista y por su capacidad de liderazgo en el pueblo. Una estrella cuya aura allanó el camino para el resto de Río 2016 y los hizo más poderosos. Tampoco lo estuvo Carolina Marín en Tokio, una andaluza lesionada unas semanas antes de que comenzara la cita. La suya fue otra medalla segura que no irá al armario de España, que ya ha sufrido un doloroso golpe con los partidos en curso, positivo por Jon Rahm. El vasco tampoco llegó a Japón, pero su derrota dejó al golf olímpico sin una gran figura, y a la selección sin otra de sus sólidas posibilidades por el podio. Golpes que junto a un mal comienzo dejaron una sensación de fracaso que no es así.

Basta mirar hacia atrás para entender que España tiene su principal zona de pesca en los deportes que se practican cerca del final de los Juegos. Solo en Barcelona y Río la delegación española llevó más medallas en este momento. En ambas, la octava jornada finalizó con cinco metales -cinco de oro en 1992 y tres de oro y dos de bronce en 2016- no muy lejos de los tres que hoy iluminan el medallero nacional con Adriana Cerezo de plata (taekwondo) y Maialen Chourraut (aguas bravas). y David Valera de bronce en bicicleta de montaña.

Por eso, Alejandro Blanco, el presidente del Comité Olímpico, mira con optimismo, quien tiene experiencia en esto y sabe que uno no debe enfadarse. «En la historia de los Juegos, la segunda semana tuvo mejores resultados. No tengo ninguna duda de que llegarán más medallas y diplomas y sigo confiando en nuestros deportistas, entrenadores, clubes y en el trabajo de las federaciones españolas. En cualquier caso, independientemente del resultado final, no podemos olvidar todos los éxitos que ya ha conseguido el deporte español en este difícil ciclo a Tokio ”, explica el dirigente a este medio.

Blanco, optimista

Según Blanco, todavía hay modalidades que no han repartido sus metales y en las que España lo está haciendo muy bien, como los deportes de equipo -todos pronto cerrarán su puesto en los cuartos de final- o la vela, que tras no subir al podio en la última games llega a Tokio 2020 con muchas ganas de ser bueno.

El Consejo Superior de Deportes también cree en el despertar de España. “Todos estamos ansiosos por ver a los miembros de nuestro equipo en posiciones de medallas, pero decimos que es fácil. Hazlo, no. El número de diplomas y finales ya es el mismo, e incluso mejora el número de otras competiciones olímpicas, y eso es un triunfo espectacular después del año difícil que atravesamos. Venir a Tokio ya es un éxito, pero también desearíamos tener un poco más de suerte en los próximos días ”, señala José Manuel Franco, presidente de CSD.

Las ‘regatas por medallas’ que coronan a los campeones de mar comienzan este sábado y se espera una lluvia de alegría para España. Hasta cinco tripulaciones afrontan los últimos días de competición muy cerca del podio, como Joan Cardon, segundo en la clase finlandesa o dos representantes del 49er, segundo y tercero con las tres cuartas partes de la carrera gastadas. Tendremos que esperar hasta el 2 de agosto, pero luego se esperan dos días consecutivos de medallas en la bahía de Enoshima.

También está prevista para esta semana la salida de una rápida canoa, con el abanderado Saúl Craviotto como estrella de la selección. Él comandará el K4 500, que pesa no solo el podio sino también el oro que sería histórico. Además, el piragüismo, que fue el deporte que más medallas trajo a España en Río, cuenta con varios otros barcos entre los mejores del mundo.

Además de las alegrías que se esperan del agua, están las tan esperadas actuaciones de Sandra Sánchez y Damian Quinter en kárate o Lidija Valentín en halterofilia, por no hablar del Estadio Olímpico, donde el atletismo ya está en marcha con varios españoles que aspiran a en el Podio esperando para entrar en acción: Orlando Ortega, Mo Katir, Ana Peleteiro y miembros del equipo de marcha.

Razones más que suficientes, todos siguen creyendo que España puede volver a casa con el botín esperado (entre 15 y 20 medallas), que igualaría las últimas pruebas olímpicas y mantendría el nivel expuesto a pesar de importantes ausencias y dificultades marcadas por un ciclo pandémico.

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