Euro 2020/2021: Tantos billetes en espera entre Italia y España


Cesc Fábregas supera a Buffon con un penalti que clasificó a España para las semifinales de la Eurocopa de 2008, que finalmente ganaría.

España-Italia ya son un clásico de la Eurocopas; El éxito sonrió a La Roja en 2008 y 2012, pero en 2016 pasó al otro lado

La mejor España de todos los tiempos, la que logró una triple corona con títulos consecutivos en dos Copas de Europa y el Mundial, nació el 22 de junio de 2008 en Viena, cuando derrotó a Italia en los cuartos de final de ese torneo continental en Italia. multa.
El próximo martes, en Londres, la nueva generación de La Roya, la que llegó a escondidas a este euro desde una pandemia sin grandes expectativas, tendrás la oportunidad de dar un gran paso y volver a poner a la selección en la cima. Volverá a estar contra ‘azzurra’, ahora en semifinales.

La conexión hispano-italiana entre las capitales austriaca y británica tiene dos estaciones intermedias. Kiev en 2012, en el que el éxito sonreía, y de qué manera, España en la final. Y París, hace cinco años, cuando Italia lo dejó en segunda vuelta y comenzó una reconstrucción que poco a poco se fue cristalizando.

Hasta que terminó la prórroga, el partido de Viena (0: 0) correspondía al escenario habitual entre ambos equipos. España sugiere todo, e Italia lleva al gato al agua con un juego agudo, sin ninguna sugerencia.
Pero en un momento, el fútbol tuvo que hacerle justicia a La Roja después de tantos problemas. Y el destino decidió que fue en el Ernst-Happel-Stadium en una tanda de penaltis que ya es parte de la historia.

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Cuando Cesc, tras la mágica actuación de Iker Casillas bajo los murciélagos, transformó la pena máxima que clasificaba a la siguiente ronda, cientos de fantasmas del pasado volaron en una noche vienesa. Adiós mala suerte. Los aficionados y los jugadores lo celebraron como si fuera el título, fue finalmente después de que derrotaran a Rusia en las semifinales y ganaran mínimamente con un gol de Fernando Torres en el choque decisivo. Luis Aragonés hizo un milagro.

Cuatro años después, tras ascender a nivel planetario en Sudáfrica bajo el mando de Vicente del Bosque, el equipo llegó a la prueba continental de Polonia y Ucrania con el objetivo de encadenar trofeos en el Campeonato de Europa, Mundial y Campeonato de Europa, un logro sin precedentes.
Con el sorteo, España e Italia estaban en el mismo grupo, que se enfrentaron en Gdansk. Empate a uno en un encuentro inusual, muy táctico, y con el motor a media aceleración, por miedo a perder.

El 1 de julio se volvieron a encontrar en el Estadio Olímpico de Kiev, en la gran final. Bajo la batuta del inconmensurable Xavi, la magia de Iniesta tocada por los dioses y el poder de Sergio Ramos en el eje defensivo, la inimitable España celebró un recital de toque y profundidad que deshizo a los italianos hasta borrarlos del mapa. Esos 4-0 fueron la sublimación de la generación dorada en el campo. La victoria todavía duele entre los ‘azzurri’.

Al finalizar el encuentro, Andrea Pirlo, el alma de Italia, admitió que no recuerda haber sufrido tanto en su carrera profesional. Si miraba a la derecha, decía, veía a Xavi. Si lo hizo por la izquierda. Y cada vez que se volvía, le pasaba lo mismo. Esa noche, si se quedó dormido, debió estar pensando con el centrocampista azulgrana, que se reveló en ese partido tras fichar por entonces un discreto torneo.

«Trascendente»

Cuatro goles resumieron a la perfección el fútbol que dominó el mundo. El que abrió la lata, de Silva, fue una maravilla de técnica y velocidad nacida de la magistral incorporación de Iniesta a Cesc.
El segundo lo marcó Jordi Alba tras un destacado servicio de Xavi. El balón que Torres usó para vencer a Buffon también salió de sus botas. Y el que acabó con Matt debutante en otra anulación del sello madrileño. Xavi dijo el día anterior que le gustaría ser “más trascendente” en el torneo. Fue en la final.

El Mundial de Brasil 2014 desató las alarmas de extinción, ya que la mejor selección española de todos los tiempos podría morir de éxito si no se trabaja pronto en la recuperación no traumática. Y con ese aura llegó al Campeonato de Europa de Francia, donde su potencial en ese momento era más por el nombre que por el fútbol. La Roya fue segunda en su grupo, y la octava intersección los reunió con Italia, un conflicto con tintes ya clásicos. Los transalpinos, ávidos de venganza, comenzaron a reconstruir después de un naufragio en Kiev y presentaron un bloque bien armado. España, sin embargo, era un mar de dudas. Derrota (2: 0) en Saint Dennis y adiós era.

El Mundial de Rusia 2018 también debería haberse olvidado. Pero tres años después de ese grotesco -con el asustado Julen Lopetegui cuando se supo que había fichado por el Real Madrid- llega una nueva oportunidad. Y de nuevo contra la Italia en ascenso. El quinto duelo en trece años. Tantas cuentas pendientes …

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