Evita la extracción – Gomeranoticias


Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo de La Gomera

En solo una semana, dos meses desde que comenzó la erupción volcánica de La Palma. Un desastre natural que cambió la vida de más de siete mil palmeras que fueron sacadas de sus hogares por el paso de la lava. Algunos ya saben que el jugo del volcán ha arruinado sus sueños; Otros miran con resignación qué forma de lavarse, esperando que no se entierre el sacrificio de años de trabajo. La situación que existe allí es muy complicada, y lo sentí con motivo de la reunión de los ayuntamientos canarios, celebrada hace unas semanas en Isla Bonita.

Se puede decir en pocas palabras, pero pocos pueden imaginar lo que significa perder sus casas, sus granjas, sus negocios, es decir, sus vidas, en tan solo horas o días. Fueron más de dos mil edificaciones afectadas, mil hectáreas devastadas por lava y un impacto social que parece incalculable, pues los bienes materiales son recopilados por una larga lista de sueños destrozados de familias de barrios como Todoque o La Laguna.

Quizás una de las mayores incertidumbres que tienen estas familias hoy en día es saber qué pasará con la tierra destruida por la lava y saber si es posible recuperar estas áreas. Por ello, esta semana he trasladado al Parlamento de Canarias la urgencia de iniciar los cambios legales oportunos para que, en terrenos donde existan las circunstancias adecuadas, cuando haya finalizado la erupción, la posibilidad de darle un carácter urbano o agrícola. Agradezco el uso. Esta no es una tarea fácil. En algunos casos esto será imposible, pero se trata de minimizar el desplazamiento de miles de ciudadanos desplazados.

Conozco la voluntad del Gobierno regional de trabajar en esta línea y agradezco los esfuerzos realizados hasta ahora. Pero no debemos desanimarnos en el intento, porque la urgencia de dar respuesta a la situación habitacional de estos vecinos debe ir de la mano de la búsqueda de alternativas de este tipo. Se trata de intentar recuperar pueblos, comenzando sus cimientos desde cero, con la ilusión de que historias personales dañadas por el volcán, puedan regresar a estas zonas.

Al analizar este hecho, la unidad de las administraciones canarias se hizo fundamental por lo que esta semana se entregó el primer lote de viviendas a los afectados en Tazacorte, donde otras en diferentes municipios de la comarca de Aridane y en otros puntos de La Palma. Fue una solución temporal a las peores secuelas de la explosión, que se ven en testimonios como el de María, una vecina desalojada de Las Manchas, que pasó por este trago amargo en un complejo turístico de Fuencaliente, donde relató el sufrimiento. la que define como la peor situación de su vida.

Si algo debemos aprender de este testimonio es una responsabilidad que asumen las administraciones públicas. Se proporcionan respuestas y diligencia, pero no podemos equivocarnos al suponer que pasará rápidamente. Hoy, La Palma necesita medidas acordes con este hecho y sumar los esfuerzos de la Unión Europea, el Estado y el Gobierno de Canarias, en coordinación con el Cabildo Insular y los municipios afectados, para que los graves problemas a los que se enfrenta la sociedad palmera en la actualidad hay soluciones para medir las circunstancias.

Todavía queda un largo camino por recorrer donde podemos situarnos junto a La Palma. Es hora de mirar hacia adelante y empezar a escribir sobre el futuro de una tierra que, estoy convencido, sacará lo mejor de sí misma para remar en este río de lava por donde tienen que viajar.

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