«Fue como si se derrumbara una presa», dicen los expertos


Un hombre camina mientras la columna de humo y cenizas se vislumbra al fondo. / BORJA SUEREZ / REUTERS

Colapso del cono del volcán

Los técnicos no descartan la aparición de nuevas bocas eruptivas en La Palma y advierten contra el lanzamiento de bombas de basalto que alcancen los 800 metros

Marcador de posición de Antonio Paniaguaa

El volcán La Palma no muestra signos de agotamiento. El colapso parcial del cono principal ha provocado la unificación de algunas bocas eruptivas, circunstancia que ha provocado un aumento de la lava derramada en las últimas horas, que se caracteriza por su mayor fluidez.

Por ahora, el material volcánico fluye a través del lecho de flujos anteriores. «Es como si una presa se hubiera derrumbado», insistieron los expertos el lunes. No se puede descartar la aparición de nuevos centros de radiodifusión en Cumbre Vieja. Como han observado los vulcanólogos, la actividad explosiva y la frecuencia de detonaciones han aumentado. Al mismo tiempo, las grietas han comenzado a dejar caer bombas de basalto que pueden alcanzar una distancia de 800 metros. Al caer dentro del radio de exclusión, el peligro concierne solo al personal científico y de emergencia.

De acuerdo con su carácter estromboliano, el volcán alterna fases de explosividad con otras de emisión de lava de baja densidad, alimentando los flujos de lava. María José Blanco, directora del Instituto Geográfico Nacional de Canarias (IGN), utilizó un nuevo concepto denominado Índice de Explosividad Volcánica (VEI) para cuantificar la magnitud de las explosiones. «En una escala de 0 a 8, el valor asociado con esta erupción es 2», dijo Blanco.

«Nos preocupa especialmente el seguimiento de estos caudales», ha subrayado Miguel Ángel Morcuende, director técnico del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca), quien advirtió que «podría haber un cambio de rumbo respecto a los caudales actuales, lo que obligaría a tomar medidas de protección civil ”.

Enjambre sísmico

Al mismo tiempo, se produjo un enjambre sísmico de unos 40 terremotos en el sur de la isla, en Fuencaliente y Mazo, donde se observó un terremoto de 3,4 en la escala de Richter. Los ingenieros de Pevolca minimizaron estas vibraciones, ya que ocurrieron en niveles profundos. Si hubieran ocurrido en la superficie, esto podría significar un mayor empuje de la lava hacia la superficie, lo cual está descartado por ahora.

Por la tarde, el ancho de la ablución en algunos tramos fue de 1.250 metros, 300 más que el domingo, mientras que el delta formado en el mar es de 32,7 hectáreas. La columna de cenizas y gases ha disminuido levemente. Este lunes alcanzó una altitud de 4.500 metros. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pronosticó que los vientos, de la componente norte, llevarían el penacho venenoso hacia el sur-suroeste de la isla, aunque descartó que el funcionamiento de los aeropuertos se vea afectado.

Es imposible predecir cuándo terminará la erupción. Según algunas estimaciones, la lava tarda de seis a nueve meses en enfriarse, lo que deja a la población en peligro. Este lunes, a algunas familias de El Paso se les permitió recoger cosas de su casa durante 45 minutos. Los vecinos se apresuraron a sacar escrituras y documentos importantes de sus edificios, pero también se llevaron fotos y recuerdos.

Mañana están previstas dos plantas desaladoras portátiles en la zona de Puerto Naos para asegurar el riego de las plantaciones bananeras. De esta forma, se pretende paliar las grandes pérdidas que sufren los agricultores.

El rugido del volcán ahoga cualquier otro sonido. Es difícil escuchar el canto de los pájaros, mientras que el ecosistema marino ha sufrido profundos cambios. De momento, el contacto de la lava con el océano ha provocado una decoloración del agua y variaciones de temperatura y fluorescencia, así como una reducción del oxígeno, según han podido comprobar los científicos que trabajan a bordo del buque oceanográfico Ramón Margalef. para verificar.

Miles de años

El daño causado por el volcán La Palma se mide en una escala más allá de la experiencia humana. El consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena, aseguró a la emisora ​​autonómica que hubo «daños en dos espacios naturales y que la recuperación de esta nueva mala tierra, según los científicos, tardará unos 3000 años». «. Ese es el tiempo que lleva colonizar nuevos ecosistemas.

El buque oceanográfico Ramón Margalef ha completado la primera campaña de estudio del fondo marino tras la erupción del volcán. Ya en Santa Cruz de Tenerife, el barco ha recogido 3.000 muestras de agua de mar, algunas a escasos metros de la zona de lavado. Esto ha sido posible gracias al uso de drones, que han permitido analizar la temperatura de la superficie del agua alrededor del delta.

El satélite Copernicus no pudo tomar medidas de los edificios dañados debido a la abundancia de nubes. Se estima que ya se han destruido 400 hectáreas y más de mil edificios destruidos, incluidas dos escuelas y casi 30 kilómetros de carreteras. Los cerca de 700 paquetes devorados por el magma valen 130 millones de euros, según el juicio pericial de la empresa Valmesa.

Los científicos han encontrado grandes cantidades de tefrita en el magma, un material que indica que ha estado evolucionando debajo de la isla durante miles de años, según el geólogo José Mangas. En cuanto a la posibilidad de que se formen nuevas islas como resultado de esta erupción, José Mangas descarta por completo tal posibilidad. «Eso no tiene sentido», enfatizó el experto, catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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