Ha pasado un mes desde el final: «Pensamos que era un descanso de una sola vez», admite IGN


El volcán Cumbre Vieja de La Palma cumple este domingo tres meses desde su erupción el pasado domingo 19 de septiembre, aunque su actividad está suspendida desde el pasado lunes por la noche. / EFE/Miguel Calero

No fue hasta que pasaron 24 horas sin señales del temblor, el temblor creado por el magma a medida que avanza hacia la superficie, o la sismicidad, que la tesis de que la erupción terminó ganó fuerza.

EFE Santa Cruz en Tenerife

Hace un mes, el 13 de diciembre, el volcán Cumbre Vieja de La Palma dejó de rugir de repente. pero ya lo había hecho en otras ocasiones y se había reactivado, por lo que los científicos que lo monitoreaban pensaron que se trataba simplemente de “una interrupción puntual”.

Era el principio del fin, tras 85 días de erupción, pero en el fondo y dado que diez días antes se había producido una fuerte sismicidad que indicaba la presencia de magma bajo tierra.
«Pensamos que era un parón puntual que no acabaría», apunta a Efe
Rubén López, vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

No fue hasta que pasaron 24 horas sin señales del temblor, el temblor creado por el magma a medida que avanza hacia la superficie, o la sismicidad, que la tesis de que la erupción terminó ganó fuerza.

Bonito
en las semanas anteriores se había observado una disminución de los parámetros analizados Mide la actividad eruptiva: emisiones de gases, temblores, sismicidad y deformación del terreno.

Pero aún,
Apenas dos días antes de la ruptura, el volcán tuvo una fase altamente explosiva, Rubén López señala que fue una especie de «colofón», pero eso ya ha ocurrido en otras erupciones históricas de La Palma.

El vulcanólogo del IGN insiste en esto
este volcán «coincidía bastante bien» con los parámetros de las erupciones canarias. Si acaso, “sorprendió por su duración” y también por la cantidad de material expulsado.

Ha pasado un mes desde entonces
el volcán sin nombre se detuvo y tres semanas desde que se declaró oficialmente cerrado, pero todavía hay puntos calientes y temperaturas de hasta 800 grados, ubicados principalmente en el cráter.

“Es normal que existan estas temperaturas. La lava ha llegado a los 1.200 grados y tardará en enfriarse”, dice Rubén López.

En las coladas hay zonas donde
se puede habitar hasta a diez metros y otros «prácticamente fríos» que ya se está trabajando, pero en otros lugares se han medido hasta 200 grados en la superficie.

Eso depende de la profundidad de los arroyos, de su morfología o de si debajo hay tubos volcánicos que almacenan mejor el calor, enumera el vulcanólogo.

el
La mayor preocupación en esta fase de post-up son las emisiones de gases de efecto invernadero.. En zonas como La Bombilla o Puerto Naos se siguen midiendo niveles muy altos de gases nocivos.

Los científicos, reconoce López, no tienen una explicación clara.
«Hay varias teorías. Puede haber una acumulación de gas en una zona bajo una colada de lava y es como una olla…», desliza.

No sabe cuánto durarán estas altas tarifas de gasolina, pero «parece que no van a desaparecer en el corto plazo».

el IGN
mantiene media docena de efectivos desplegados en La Palma, cuyas tareas se reparten entre la geoquímica de gases y la medida de temperatura, deformación del terreno, temblores y actividad sísmica.

hasta el último punto,
el de sismicidad, indica que el IGN aún está detectando un evento de larga duración Período indicativo de movimiento de fluidos magmáticos en el subsuelo de La Palma.

Rubén López aclara que se trata de “residuos de magma que se solidifican” sin poder escapar.

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