La incredulidad de las víctimas ante el reducido número de abusos en la Iglesia


Marcador de posición de Antonio Paniaguaa

Una comisión independiente acaba de concluir que en Francia 216.000 menores son víctimas de abusos sexuales dentro de la iglesia, en algunos casos se acusa a unos 3.000 sacerdotes. Pero, ¿qué está pasando en España? La Conferencia Episcopal admite que 220 sacerdotes han sido acusados ​​de pedofilia, según los datos de que dispone, desde 2001 hasta la actualidad. La enorme diferencia entre el clero de un país y otro provoca la incredulidad en las asociaciones de víctimas y peritos.

La jerarquía eclesiástica ha optado por abrir oficinas de servicio en las diócesis para el manejo de quejas e informes presentados, aunque se excluye una evaluación externa. Según fuentes episcópicas, esta vía garantiza la «discreción», actitud compatible con la intención de las víctimas de «curar las heridas».

Aparte de la información obtenida por la Conferencia Episcopal, las congregaciones religiosas españolas reconocen la existencia de más de un centenar de casos de abusos, incluidos los cometidos desde 1927 por los jesuitas, reconociendo 81 víctimas de 65 religiosos. Escolapios, claretianos, corazonistas y legionarios de Cristo realizaron investigaciones internas. Varias órdenes han pagado o están dispuestas a pagar una indemnización a pesar del plazo de prescripción, como es el caso en muchos casos.

«No quieres investigar»

Para Ana Dueñas, miembro de la Asociación Nacional de la Infancia Robada (ANIR) y madre del joven abusado sexualmente en la escuela Gaztelueta de Lejona (Vizcaya) del Opus Dei, la actitud de la Iglesia se enmarca en el encubrimiento: «No. Que tiene sentido. No queremos investigar -crítica- aquí, las oficinas diocesanas no funcionan. La Iglesia parece dividida entre algunos que quieren cumplir con el motu proprio del Papa para investigar la pedofilia y otros, la mayoría, que son negadores.

Dueñas asegura que la cifra aportada por la Conferencia Episcopal es «ridícula» y pide la creación de una comisión independiente que, como en Francia, realice una investigación en profundidad y cuente con la colaboración de asociaciones y víctimas. “No hemos ido y nunca hemos ido en contra de la Iglesia, pero si ella quiere limpiar su nombre, tiene que cuidar de las víctimas. Esto va a estallar y está a punto de caer ”, argumenta el representante de ANIR, para quien gran parte de la culpa de la pedofilia en la iglesia es el celibato.

El Papa, sobre los abusos en Francia:

La jerarquía católica sostiene en su defensa que el clero en España no estaba a cargo de los hospicios, a diferencia de lo que sucedió en Irlanda. Allí se cometieron una gran cantidad de delitos sexuales.

A la luz de encuestas realizadas en otros países, como Bélgica, Irlanda, Alemania o Estados Unidos, la proporción de clérigos implicados fluctúa siempre entre el 3 y el 4%. Así lo demuestra Gemma Varona, investigadora del Instituto Vasco de Criminología de la Universidad del País Vasco (UPV) que ha estudiado la materia en colaboración con la Universitat de Barcelona y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

«Limitaciones importantes»

Las tres instituciones han realizado una encuesta que muestra que entre el 30% y el 40% de los abusos sexuales por parte de representantes de la Iglesia Católica es penetración. Josep Maria Tamarit, de la UOC, afirma que se han realizado estudios en otros países, incluidos algunos dentro de la propia iglesia, pero que en España «no había interés», lo que deja a los investigadores con «grandes limitaciones».

Varona carece del hecho de que ni la metodología ni las fuentes se especifican en la investigación eclesiástica. En cualquier caso, el gráfico muestra que «la gran mayoría de los sacerdotes no son abusadores».

Sin embargo, Varona cree que la actitud de la jerarquía católica adolece de una falta de voluntad restauradora, que debe incluir tratamientos psicológicos muy costosos, ya que las consecuencias son duraderas. “Las víctimas se sienten muy decepcionadas. Resulta que la institución que necesita proteger no lo hace. Las víctimas no piden venganza ni sumas desorbitadas ”, dijo.

Esta investigadora se ha encontrado con un muro de silencio cuando intentó acceder a los archivos de la iglesia para realizar su trabajo.

¿Por qué las víctimas no denuncian? Sumado a la humillación inherente a la agresión, el maltrato de no ser escuchado, la resistencia a acudir a las nuevas oficinas diocesanas es comprensible.

Dueñas pone como ejemplo que solicitar un certificado canónico es toda una odisea. «Si la iglesia tomara este problema en serio, incluso podría fortalecerse», dice. Considera que España, que carece de la tradición secular de Francia, tiene tantos casos como se han registrado en su país vecino.

.

Deja un comentario