Los latinoamericanos le tienen miedo a Francia


Tokio 2020 / Balonmano

La selección es incapaz de remontar la ausencia de Virán Morros y entra en una crisis del juego que aprovecharon los galos

En el balonmano moderno, la figura de un especialista en defensa se ha convertido en el segundo eje sobre el que los equipos construyen su competitividad. El primero es el portero. Tercero, central. Los latinoamericanos disfrutan de dos grandes porteros, dos muy buenos tiros de centro y, de momento, dos excepcionales expertos defensivos. Hasta ahora. La lesión de Virán Morros ante Brasil resultó ser grave ante la poderosa Francia. Su ausencia fue insustituible y empujó al equipo a un juego agudo de melancolía. Nada funcionó. Sin ataque, sin defensa, sin gol. Afortunadamente, la eliminatoria estaba asegurada, pero contra Argentina tendremos que empezar a intentar soluciones más imaginativas, ya que recibiendo más de 30 goles en cuartos de final, los españoles volverán a casa.

36
Francia

Yann Genty y Vincent Gerard (11 estaciones). Remili (9), Dika Mem (3), Nicolas Tournat (4), Nikola Karabatic, Kentin Mahe (3), Nguessan (3), Luc Abalo (3), Michael Guigou (1), Luka Karabatic, Ludovic Fabregas (1 )), Hugo Descat (7), Valentin Porte (2)

31
España

Pérez de Vargas (3 paradas) y Rodrigo Corrales (3 paradas). Eduardo Gurbindo (2), Maqueda (1), Ángel Fernández (1), Raúl Entrerríos (1), Alex Dujshebaev (5), Dani Sarmiento (4), Aguinagalde (3), Ferrán Sole (1), Adrián Figueras (2 ))), Antonio García (4), Aleix Gómez (5), Guardiola

  • Tabla de resultados cada cinco minutos:
    3-1, 6-4, 8-6, 11-8, 15-9, 18-12, 19-16, 23-18, 26-20, 30-22, 32-27, 36-31

  • Jueces
    Checa Horacek y Novotny. Asqueroso y sectario. No hay niveles para un partido internacional. Muy sesgado hacia Francia, a la que se le permitían acciones que no le agradaban al español y viceversa. Excluidos Alex Dujshebaev, Fabregas y Nguessan (dos veces)

Jordi Ribera buscó todo tipo de soluciones para paliar la ausencia de Morros en defensa. Pero ninguno de los que probó fue realmente efectivo. Los desequilibrios quedaron sin resolver y en el centro del muro Guardiola no se sintió cómodo con nadie. Eso, en sí mismo, ya es un problema. Si Francia enfrenta un problema, ese problema adquiere un reflejo de desesperación.

Porque de ahí nacieron todas las enfermedades del primer semestre latino perezoso. Los galos lanzaban cómodamente, lo que significaba que Corrales apenas podía detener los balones. Y esa debilidad obligó mentalmente a los españoles a forzar situaciones ofensivas en las que el resultado era un mal golpe o una derrota. Y el ‘blues’ cambió poco a poco sacando agua de ese río turbulento en el que a veces se convertía la selección española.

Las soluciones no surgieron a pesar de que se probaron todo tipo de combinaciones desde el banco. En defensa y ataque. Sustituciones, juego directo, juego combinado, 6: 0, 5: 1, dos intercambios, cambios extremos … No importaba. Francia tardó unos segundos en marcar, España pasó mucho tiempo masticando. Y así fue imposible. La pausa del 18-12 fue más que justa

La segunda mitad no tuvo historia. España aumentó sus defectos, Francia sus virtudes y los hispanos sufrieron la derrota más dolorosa y dura. Para sensaciones y para rivales.

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