Murió Paco Gento, la leyenda del Real Madrid


Óscar Bellot

Paco Gento, presidente de honor del Real Madrid y único futbolista en ganar seis Copas de Europa, ha muerto a los 88 años. La desaparición del cántabro priva al Real Madrid del último integrante del mítico delantero que catapultó a la entidad de Chamartín a la cima del fútbol mundial al conquistar las cinco primeras Copas de Europa de la historia, a las que Galerna del Cantábrico sumaría una sexta, ya con el Real Madrid en la 1960. en la historia.

Copa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. El ataque, que se recitó atropelladamente y sembró miedo, rechaza a su último representante. El presidente de honor del Real Madrid desde octubre de 2016, asumió el cargo de la persona más emblemática del club Concha Espina de la Saeta Rubia, con quien aterrizó en el curso 1953-1954 para sacudir la historia y afianzar una hegemonía sin igual.

Nacido el 21 de octubre de 1933 en Guarniz (Cantabria), el veloz lateral izquierdo del Racing de Santander acumula apenas ocho partidos en la Premier League tras pasar por varios equipos de su tierra cuando el Santiago Bernabéu, que empezaba a formar el mítico equipo, palo custodiado a instancias de su vicepresidente Álvaro Bustamante, también natural de Cantabria. Firmó el contrato en el garaje, con un cartel de 125.000 pesetas. Renovó oficinas tanto como pudo, tanto por años como con dinero. Ni pregunté ni pregunté. Se fue 18 años después con tres millones como premio a su última campaña. Otros tiempos.

Gento, con Puskas, Rial, Copa y Di Stéfano, formó un delantero mítico que llevó al Real Madrid a lo más alto de Europa

Creció entre vacas, papas, maíz y frijol. Llegar a la capital le cambió la vida, aunque los primeros tiempos fueron difíciles. Corría más rápido que el balón -corría por debajo de los once segundos a cien metros con el balón cosido al pie-, y había quien le veía más como deportista que como futbolista. Le costó adaptarse, casi desde la Tercera, la talla de sus compañeros le reducía y aún tenía que mejorar su técnica. Era un diamante en bruto, sin tallar. Pensó que cambiaría, pero el respetable pronto se rindió a su talento.

milagro físico

Su magnífica constitución finalmente lo convirtió en el mejor ala izquierda de la historia. Con el cambio, sacó a los defensores del volante y centró con precisión milimétrica en carrera. La relación con Rial y Di Stéfano hizo que el Bernabéu se inclinara hacia la izquierda. “Corría tan rápido que no podías atraparlo fuera de juego”, recordó el británico Bobby Charlton, una de las principales figuras de la época. «Tiene velocidad y golpea la pelota como un cañón. No se enseña, se trae”, defendió Di Stéfano, de quien metabolizó tantas cosas. «Fue fantástico en el trato con los defensores», dijo Puskas, con quien compartió ocho campañas famosas.

«Él y yo con otros nueve compañeros, los que quieran, siempre seríamos campeones», dijo el brasileño Garrincha, un regateador deforme en las piernas que se hizo un nombre con Pelé en el Mundial de Suecia 1958 y asumió cuatro años después. La ausencia de O’Rei. Ese Mundial de Chile donde la Canarinha vino a España donde Gento convivió con los nacionalizados Di Stefano, Puskas, Kubalo o Santamaría, quizás la mayor combinación de talentos en la historia de La Roja.

Gento, en 1960 durante el partido contra el Atlético de Madrid. /

RC

Gento debutó con casaca merengue el 13 de septiembre de 1953, con victoria ante Osasuna. Los blancos acabarían ganando esa liga para acabar con una sequía de 20 años. Fue el primero de los doce que acumuló en sus 18 pistas en Chamartín, un récord que nadie ha logrado hasta la fecha, ni sus seis títulos de Copa de Europa son inigualables. Jugó y ganó las cinco primeras finales de la historia, en las que marcó dos goles, y se coronó en 1966 ante el Partizan de Belgrado, el nexo de unión entre dos generaciones excepcionales.

Colgó las zapatillas el 21 de mayo de 1971 con una derrota ante el Chelsea en la final de la Recopa de Europa en Atenas, lo que llevó al Santiago Bernabéu a emprender una profunda renovación del equipo que culminó en una temporada espantosa. El lateral cántabro, que ya contaba con 38 años, se despidió del palmarés superlativo. A sus doce ligas y seis Copas de Europa, añadió dos Copas de España, dos Copas Latinas y una Copa Intercontinental. Veintitrés trofeos que, medio siglo después, le avalan como el futbolista más laureado del club más laureado de la historia. Faltan 600 partidos oficiales y 182 goles sellados por un jugador que jugó 44 veces en la selección española y se convirtió en uno de los grandes artífices de esa leyenda blanca que hoy se viste de negro para despedir a una figura única.

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