Oncología de Precisión e Inteligencia Artificial


Resultado de una mamografía. / Reuters

dia mundial contra el cancer

No se puede negar que la pandemia de Covid-19 ha impactado negativamente la lucha contra el cáncer en varios niveles.

PLANES FRANCISCO Catedrático de Inteligencia Artificial y Subdirector de Investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Tecnun de la Universidad de Navarra

Hace dos años, poco antes del estallido de la pandemia del Covid-19, conmemoré el Día Mundial contra el Cáncer siendo optimista en la lucha contra esta enfermedad. Mi optimismo se basó en el crecimiento de la oncología de precisión, un nuevo paradigma de investigación que reconoce la heterogeneidad de los tumores y la necesidad de aplicar terapias personalizadas dirigidas a cada paciente, utilizando información de tecnologías de alta resolución molecular como la genómica. Al mismo tiempo, vio un entorno de investigación cada vez más adecuado, con más y mejores datos a un precio más asequible, más capacidad de almacenamiento y potencia de cálculo, y profesionales altamente formados en inteligencia artificial y bioinformática. Todo esto alimentó el entusiasmo general por los resultados de los muchos proyectos que tenemos en marcha.

No se puede negar que la pandemia de Covid-19 ha impactado negativamente la lucha contra el cáncer en varios niveles. En primer lugar, a los propios pacientes que añaden una complicación extra a su enfermedad, dificultando la aplicación de tratamientos ya de por sí complejos. Además, el bloqueo sanitario provocado por la pandemia ha retrasado el diagnóstico y tratamiento de nuevos pacientes con cáncer, impactando negativamente en la salud de estas personas. Esta realidad no es un problema menor, ya que el diagnóstico temprano aumenta en gran medida las posibilidades de curación para la mayoría de los pacientes. En este escenario, los resultados de la oncología de precisión podrían desvanecerse y es posible que se pregunte dónde estamos y hacia dónde vamos dos años después.

La buena noticia es que la investigación en oncología de precisión no se ha detenido en estos tiempos turbulentos. La gama de terapias dirigidas a tumores que son altamente resistentes a los tratamientos de quimioterapia convencionales se está ampliando. Hace unos meses, la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA) aprobó el primer fármaco dirigido a pacientes con cáncer de pulmón con una mutación específica en el gen KRAS (KRAS G12C), un cambio genómico asociado previamente con un pronóstico muy desfavorable. Hasta ahora, los tumores con esta particular mutación se consideraban resistentes a las terapias farmacológicas, por lo que esta noticia reafirma el valor de la ciencia y ofrece una dosis de esperanza.

Por tanto, la oncología de precisión es una realidad con la que contamos actualmente y en los próximos años se utilizarán en la práctica clínica paneles de marcadores genómicos para optimizar los tratamientos oncológicos. En este sentido, uno de los grandes retos de nuestro sistema sanitario será integrar y gestionar de forma eficiente las plataformas tecnológicas necesarias para identificar estas características de los tumores.

En el campo de la investigación, sin embargo, somos cada vez más conscientes de que esto no es suficiente. El camino hacia el paciente, y no solo hacia la enfermedad, requiere enfoques holísticos y estudios multidimensionales más allá de la caracterización de estos cambios en los tumores. Por citar algunos ejemplos, las tecnologías unicelulares nos ayudan a definir mejor el ecosistema tumoral directamente involucrado en la resistencia de los pacientes a la terapia. Otras tecnologías metagenómicas nos ayudan a comprender el papel que juega la microbiota intestinal en el desarrollo de tumores y en la respuesta inmune de una persona enferma. También son de gran utilidad las tecnologías de metabolómica que permiten identificar las dependencias nutricionales de los tumores y las dietas personalizadas que pueden completar tratamientos oncológicos. Alcanzar el objetivo y desarrollar tratamientos personalizados depende de nuestra capacidad para integrar esta vasta y diversa cantidad de datos y convertirlos en conocimiento procesable y práctico para el paciente. No cabe duda de que el futuro de la oncología de precisión está en manos del big data y la inteligencia artificial.

.

Deja un comentario