Periodismo crítico en defensa propia


¿Los periodistas olvidamos la esencia de nuestro trabajo mientras luchamos contra el ruido, la confusión, las amenazas y el cansancio que interfieren con nuestro trabajo? ¿Los jóvenes encuentran un incentivo para elegir esta carrera? La primera pregunta requiere una reflexión colectiva. La respuesta a la segunda es alentadora, al menos en Estados Unidos, donde las escuelas de periodismo han experimentado un aumento significativo en la matrícula. ¿Por qué? «Porque los estudiantes quieren luchar contra la posverdad, la distorsión deliberada de la realidad». Los periodistas tienen que estar ahí «porque si no lo hacen, solo ellos estarán ahí». ¿A quién se refiere Emilio García-Ruiz, director del San Francisco Chronicle? Con los poderes que monopolizan las redes sociales, los dispersores de mentiras se han repetido tantas veces que al final los amplios estratos de la sociedad las perciben como verdades. «El 66% de los republicanos todavía cree que la elección de Trump fue robada».

¿Qué es el periodismo? “Una vacuna contra el virus de la mentira”, responde García-Ruiz. ¿Y qué más? Todos los referentes como Iñaki Gabilon llaman a la profesión a pensar “porque nos hemos olvidado de lo que somos”. Para empezar, recomienda dejar el significado polisémico de «periodista», que se utiliza para denotar «personas que se dedican a tareas muy diferentes» y «crea confusión». Sugiere que el término acuñado “paraperiodismo”, similar a “parafarmacia” con respecto a “farmacia”, se denomine actividades “que son muy legítimas y relacionadas con la comunicación, pero que no son periodismo en el sentido literal de la palabra”. El periodismo «no es solo lo que el público quiere, sino lo que tiene derecho a saber».

¿Dónde hablaron estos y otros expertos sobre su propia profesión? En el reciente I Congreso Internacional de Periodistas, Miguel Delibes, organizado en Valladolid por ‘El Norte de Castilla’, el decano rotario de la prensa española dirigido por un escritor y académico, y la fundación que lleva su nombre. El centenario del nacimiento del autor de ‘Herejes’ es una excusa oportuna para hacer una pausa y reflexionar sobre el presente y el futuro de esta profesión.

Fatiga y futuro

Mamen Mendizábal (‘La Sexta’) y Lucía Méndez (‘El Mundo’) coinciden en afirmar que “un periodista que no es crítico no es periodista”. Según Gabilond, Mendizábal cree que si un buen reportaje “siempre molesta al poder”, a veces “tenemos que avergonzar tanto al espectador como al lector”. «No podemos ser agradables con el público». Tienes que presentar los hechos tal como son. Méndez lamenta que los informantes a veces sean cautivos de la presión de los «me gusta» y los comentarios en las redes sociales. El analista político admite su cansancio por esta situación en la que «todo el mundo es considerado capaz de ser periodista» y esta tiranía en la que «se da más importancia a los datos que a las noticias». Eso cambia lo que significa ser periodista. Lo que cuenta es lo que quieren los usuarios, como se les llama ahora.

Recién cumplirá 79 años, Gabilondo comparte el cansancio responsable de enfatizar que es “individual” y relacionado con la edad, y pasa el testigo a los jóvenes con un doble mensaje. Primero, “nunca ha estado más claro que el periodismo tiene futuro”, sin importar cómo cambien las estructuras y herramientas comerciales que utilizamos. El exdirector de ‘Hoy por hoy’ confirma que “la sociedad requerirá un gran periodismo en defensa propia”. En esta avalancha de señales que recibimos en Internet, “muchas de ellas envenenadas, el periodismo debe ser una fuente de agua potable de información” de la que se pueda beber de forma fiable. Se trata de «nuestra credibilidad» y en esa batalla, «la ética es clave». En segundo lugar, “la conciencia de tu oficio debe apoyarte”, animó a los alumnos que lo escucharon en el Centro Cultural Miguel Delibes. «Somos los custodios del derecho social, estamos cumpliendo una misión, somos necesarios para la existencia de la democracia».

El director de ‘ABC’, Julián Quirós, también destacó el papel de la prensa como «garantía de calidad democrática» y como «agente de control del poder político». Y aunque hoy hemos «perdido el monopolio de la mediación» entre los poderes políticos y económicos y la sociedad, «sólo los medios de comunicación se ocupan del periodismo». Advirtió que «la transición será larga y la confusión durará, pero seremos referencias claras a amplios sectores de la sociedad». La misión del periodismo “no ha cambiado”: ​​oponerse y desmantelar “hechos alternativos que el gobierno está tratando de producir”. Hoy, «lo que más nos preocupa no es lo que intentan que dejemos de contar, sino lo que intentan hacernos decir». La vieja censura, la presión para no publicar, ha sido reemplazada por «presiones diarias y continuas» para publicar lo que no interesa a la sociedad, sino a los que están detrás. «Durante la pandemia, nuestros errores aumentaron precisamente por seguir programas y versiones oficiales».

Proximidad a la prensa

El director de ‘El Diario Montañés’ Íñigo Noriega presentó en el congreso un debate sobre la prensa autonómica, que fue reconocido como un papel importante por su proximidad y el periodismo de calle y su transversalidad. Pero también se acercan amenazas y presiones y “el gremio editorial está dando fuerza para combatir estas situaciones”, dijo el director de El Correa, José Miguel Santamaría. Lucía Méndez también invocó el poder del trabajo en equipo: «No creo en el periodismo individual, sino en la inteligencia colectiva de las redacciones». Y si lo llamamos oficio es porque se aprende periodismo. Los estudios te dan una base cultural, pero la única forma de aprender es de las generaciones anteriores en las salas de redacción «.

José Miguel Santamaría fue muy crítico a la hora de valorar la relación de los periodistas con las redes sociales. “Creo que aportan poco a los medios. No son válidos para medir el estado de opinión en la sociedad, porque son engañosos. Todo lo que aparece en las redes debe ser confirmado, incluso los documentos gráficos. Tampoco nos sirven como medio para difundir nuestras noticias. Los veo como un elemento de presión sobre nuestros expertos. Su interlocutor, Xosé Luís Vilela, director de ‘La Voz de Galicia’, explicó que, como canales de comunicación, las redes sociales son aliados, estamos en ellas, pero como fuentes de información suponen un peligro y, si te permites alejarte de les puedo meter las verdaderas aberraciones «. En la carrera por la credibilidad de los medios, “un ejercicio muy saludable es corregir y explicar dónde nos equivocamos sin esconder esas correcciones. Nuestra supervivencia dependerá en gran medida de eso ”, dijo el director de ‘El Correa’.

Los ponentes destacaron la importancia de involucrar a empresarios y redactores de periódicos en el periodismo crítico y destacaron las dificultades económicas de las empresas del sector, el desempleo y la precariedad laboral como algunos de los mayores enemigos de la libertad, expresión e independencia profesional. La calidad y la credibilidad se ven comprometidas por la prisa y la velocidad de la era de Internet. En estas condiciones, el periodismo pacífico y de investigación se convierte en una “utopía”, advirtieron Marisa Rodríguez Palop (“Informe Semanal”) y el veterano Fernando Ónega.

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