Sánchez se incorpora justo en la calle


En plena lucha política por los espacios de centro derecha entre el Partido Popular y Vox y entre Ciudadanos y el PP, la decisión de Pedro Sánchez de perdonar al condenado por sedición consiguió reunir a las tres fuerzas en el centro de Madrid. En la Plaza de Colón. Casados, Abascal y Arrimadas, cada uno a su vez, compitieron vigorosamente a la hora de la acusación del presidente de que mintió en la campaña electoral, que vendió la soberanía por trece votos y unos meses en Moncloa, humillando a los constitucionalistas y saltándose la ley. de las leyes mismas.

La gran concentración de banderas, partidos, sociedad civil reunida en la Plaza de Colón indicará a medio plazo si fue un síntoma de impotencia o el inicio de la reagrupación de centro-derecha y el cambio de ciclo político en España. La presencia de líderes de la sociedad civil y de los tres partidos de oposición refleja la creencia de que la mayoría de los españoles no está a favor de la impunidad de los separatistas, ni por razones políticas o emocionales. La ausencia de tres importantes dirigentes autonómicos del Partido Popular (Andalucía, Galicia y Castilla y León) puede ser interpretada por el PP como un gesto de reserva, que pretende dejar margen de maniobra en su actual estrategia en torno a la reconstrucción de centro derecha como transversal como sea posible, incluidos los votantes del PSOE. Porque el problema de la jugada muy arriesgada de Sánchez con las disculpas, además del fortalecimiento político de la derecha, serán las vías fluviales en el propio espacio social-sanchista.

El informe presentado estos días por Moncloa, que se resume en ‘los juicios están muertos, aunque no lo sepan’, para justificar un gesto de reconciliación del perdón y cerrar las heridas finalmente, aún no ha captado no. La aparición de los cuadernos ocultos con la siguiente hoja de ruta hacia la independencia solo confirmó que la gracia, la indulgencia, la generosidad difícilmente podrán desmantelar el marco del proceso, sino encontrar fórmulas distintas para lograr el mismo objetivo. El autor Trapiello recuperó en Madrid el espíritu de ‘Ya basta’ para conseguir unir el constitucionalismo contra el nacionalismo obligatorio en el País Vasco. Y Rosa Díez, alma del grupo de reunión Unión 78, dio una pista que podría dar pistas sobre la continuidad de concentraciones como la de Colón. Porque anunció que «este es el primero de los demás porque nuestros ciudadanos no van a permitir que Sánchez otorgue amnistía al estado por la independencia». La idea parece ser que Unión 78 se convierta en un catalizador imparcial para marcar los próximos pasos del gobierno y la mesa de diálogo y un referéndum final en la calle.

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