Seis pistas clave para un fallo en el ‘caso Ardines’


El abogado Fernando de Barutell está ayudando a su cliente, Maamar Kelii. / Padre Lorenzana

La muerte de Ardines desafió a los oficiales a encontrar asesinos que no dejaran huellas. En tecnología, han encontrado la solución

La pregunta cuando Javier Ardines apareció muerto el 18 de agosto de 2018 era quién lo mató. En la escena del crimen, las únicas huellas dactilares y ADN que aparecieron fueron las de A., un amigo de la víctima cuya coartada había sido verificada por agentes. Mañana está previsto que el jurado popular sea aislado en un hotel y luego la gran pregunta que enfrentarán es cuántas pruebas necesitan para condenar o absolver a los cuatro imputados: Pedro Nieva (presunto autor intelectual), Jesús Muguruza (presunto autor), Djillali Benatia. y Maamar Kelii (presuntos asesinos). La fiscal Belén Rico, que anticipó el dilema, aprovechó su último turno: “La Corte Suprema solo requiere una indicación muy grande para condenar, o dos. Aquí tenemos seis. Esto sería.

Noche de motor

Sabemos que Benatia recogió a Kelii en el barrio de Recalde esa noche y comenzaron la reubicación. Los datos de los operadores indican que los dos primeros llamaron desde su casa. La tercera llamada que hace se conecta a la misma antena que Kelii. Ellos están juntos. La defensa de Kelii intentó demostrar que este teléfono lo usaba su sobrino, que podía bajar a fumar «un porro» con Benatia. Benatia objetó que llamó a Kelii y no recordaba si era para pedirle dinero o aparejos de pesca al sobrino.

Conexión clave

El viaje a Belmonte de Pría habría comenzado a las 3.09. «El teléfono de Maamar estaba en Belmonte a las 5.28, 5.34 y 6.15», recordó el fiscal. En la última hora, los expertos lo han encontrado en una zona compatible con el cuerpo, a un máximo de 250 metros. «No hay posibilidad de error, eso es un hecho», dijo el fiscal. La defensa de Kelii es que perdió su teléfono esa noche y no sabe qué le pasó.

Un coche privado

«El viaje se realizó en un Citroën Grand C4 Picasso propiedad de Benatia». Un agente revisó las cámaras con «paciencia franciscana». A las 3.24 am. tiene una imagen de coche «compatible» con el de la carretera de Vizcaya ya las 7,28 el Citroën de Benatia está conduciendo por otra autopista en «esta vez sin duda». El peaje lee la matrícula y el precio pagado es compatible con una devolución desde Cantabria. El agente calcula que el trayecto se realizó a 133 kilómetros por hora, en referencia a que salieron de Belmonte de Pría a las 6.30. La defensa duda de que eso fuera posible.

El día después

Djillali dejó de operar su teléfono cuatro días después del crimen. Según la confesión que hizo en ese momento, Muguruza le dijo que necesitaba romper el SIM y lo hizo en el acto. «También obtuvo un celular con una identidad falsa para que no lo pudieran identificar». Kelii va a Argelia. El fiscal cree que huyó nervioso. Su defensa se opuso a que viera a su madre enferma o la Fiesta del Cordero.

Aerosol de pimienta

Los restos de un spray de pimienta se recogen en la escena del crimen. En la búsqueda de la casa de Kelii, se incauta una embarcación cuya «composición mayoritaria» coincide con la que queda. La coincidencia no es completa, según el fiscal, porque la muestra recogida en Belmonte de Pría es mínima y está contaminada. En la confesión que se retiró, Benatia dijo que Kelii trajo dos latas de gas pimienta para el ataque.

Una trama coincidente

Ardines fue atacado cuando salía del automóvil para quitar tres vallas que bloqueaban su camino hacia el puerto. El día 1, solo consiguió uno y lo rifó, según confirmaron su viuda e hijos. Benatia admitió en su declaración inicial que lo iban a agredir ese día, pero la maniobra de la víctima se lo impidió. “El tráfico de llamadas ese día es el mismo que el del 16, Djillali llamó a Jesús y Jesús llamó a Pedro”, recordó el fiscal. Benatia hizo 40 intentos de llamar a Muguruza horas después del fallido ataque. Después de la muerte hubo cien.

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