Sonrisas, cholas y risas – Gomeranoticias


Chano y Pedro Antonio en uno de sus momentos más memorables

Después de unos días malos, con un extraño problema de salud, es necesario reanudar la tarea de escritura semanal. A veces pensaba en hablar de torturas, gratitud o anécdotas hospitalarias, pero no; deja pasar el tiempo y todo estará en orden.

Hay caras sonrientes que cuando veo me siento relajado y curioso. Cuando esa sonrisa me mire directamente, imagina lo que me diría, lo que diría, lo que comentaría. Y luego te ríes de lo que escuchas, de lo que se sugiere o de lo que se imita. Si la sonrisa no es para mí, también me intriga e inspira. Muchas veces voy por la calle con cara de fiesta solo por las caras sonrientes que me encuentro, me sube la adrenalina y me siento presentadora de festivales; tal vez importen en edad.

Recuerdo la risa de algunas personas desde que era pequeña, la risa de mi madre y especialmente de Doña Carmela Padilla. Encontré a mi madre en la calle o en la plaza por el ridículo y de Doña Carmela casi, casi lo mismo. Son muy ruidosos, relajados y ruidosos.

La chola en esta tierra no son solo los zapatos, las rayas entre los dedos o medias alpargatas donde recibimos tareas o taifas mejor por el culo, no. Además del calzado, la chola es una burla, ¡un grupo de bacillon! ¡Ajo, la chola es fuerte, mujer!

Hay verdaderos especialistas en la formación de chola. Recuerdo especialmente a José Miguel, que fuera director general del Ayuntamiento de San Sebastián, ahora fallecido; Es encantador, sarcástico y la conspiración perfecta para formar una chola. A Chano Choco, el rey de la comedia, el líder de ceremonias en carnavales y fiestas, el que al agitar su largo brazo y dar dos pequeños pasos en la danza es capaz de crear un gran espectáculo y en privado es más extraordinario, un showman total. . , los comentarios del oído en su voz quebrada son una chispa de creatividad … ¡Impresionante! eres tú¿Y Merche? Sí, Merche Arteaga, puedes ser una estrella de Hollywood. Los tres, maestros en preparación, en guión, y Merche también en interpretación.

Hace muchos años, a finales de los ochenta del siglo pasado, me reuní con Erasmo Armas en Santa Cruz para desayunar antes de ir al Parlamento de Canarias, donde Erasmo era representante, sobre algo relacionado con los dos y que es de la ciudadanía. interés de La Villa. Nos encontramos en la calle Suárez Guerra, muy cerca del Parlamento, en una maravillosa cafetería de toda la vida de Santa Cruz, solo un bar, el olor a hierro y café impregnaba a todos, y meseros serviciales y rápidos, como un relámpago. Se pidió, como casi siempre, café con leche y medio bocadillo serrano, medio mortadela y queso y café con leche, ambos de traje y corbata en medio de la barra; Ahí tienen los señores, dijo el camarero, dejando a todos en la barra y llevando un servilletero. Tenía mucha hambre, como siempre; Empezamos a desayunar y de pronto vi a Erasmus tomarse una servilleta en la boca y reír con el sonrojo por toda la cara, pensé que estaba vomitando, unos golpes en la espalda y el miedo pasó, seguimos con el bocadillo y Erasmus. no dejes de reír ¿cuál es el problema chico? Y señaló mi sándwich goteando por mojarlo en café, ¿qué pasa? Eso no se puede, dijo Erasmo … sé que está bien pero no se puede, somos funcionarios públicos …

Después de muchas veces, en reuniones serias, si quería que Erasmus sonriese, hacía el gesto de mojar el café y me hacía lo mismo. Entrega esta anécdota, esta chola sencilla, para recordarte con tanto cariño.

Fin de semana feliz y sonriente. Hasta el próximo viernes, si Dios quiere.

Benjamín Trujillo

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