Vivir en Canarias con horario peninsular


Virginia carrasco

La semana de Unge Sangil

La cuerda no se rompió y la apuesta acabó con la victoria de quienes defienden la libre autodeterminación del sexo sin intermediarios ni informes médicos.

Uge Sangil (La Palma, 1968) es un canario que convive con la época de la península. A pesar de vivir en Santa Cruz de Tenerife, su mente está sincronizada con los acontecimientos de Madrid. Pasó su último año en aviones que la llevaron a la capital para negociar la ley trans. Han sido meses de duro conflicto, en momentos de desánimo y desmayo, por las divisiones provocadas por la norma en los dos bloques gobernantes. La cuerda no se rompió y la apuesta acabó con la victoria de quienes defienden la libre autodeterminación del sexo sin intermediarios ni informes médicos. Sangil cree que ha logrado mantener la paciencia gracias a su paciencia de hierro.

6.30 am. Vivo en Canarias y madrugo con hora peninsular. Tan pronto como me levanto, encuentro muchos avisos y llamadas perdidas que estoy respondiendo. Me gusta un desayuno tranquilo, aunque siempre tomo lo mismo: tostadas y café con leche. Es uno de los momentos para comer que más me gusta.

8.30 h. Ahí es cuando suelo ir a trabajar. Soy educadora social. Me gradué de la UNED en la vejez y trabajo en un centro para discapacitados. Vivo en Santa Cruz de Tenerife, pero ahora estoy de vacaciones en Madrid, aunque nunca me he olvidado de mis responsabilidades como presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

14.00 horas. Dejo el trabajo y me encargo de los asuntos de la federación y otras organizaciones. Con la elaboración del concepto de derecho trans, he asistido a numerosas reuniones ‘online’ y he estado viajando constantemente a Madrid. De hecho, adjunté el reloj de la Península. Como comprenderás, mi mente está más en Madrid que mi cuerpo; es un sin parar. En aviones y aeropuertos aprovecho para leer ficción histórica, que es lo que más me gusta. Ahora estoy en la novela ‘La peregrina de Atón’, de Luis Melgar. El mundo egipcio me fascina.

16.00 horas. Concilio mi trabajo como activista con mi vida familiar. Al igual que mi esposa, nos llevamos bien. Me gusta mucho más el activismo que cualquier otra cosa. Por la tarde siempre me gusta tomarme un buen café después de cenar o comer algo con un amigo, aunque eso no siempre es posible. Mi tiempo libre lo dedico casi por completo al trabajo de la FELGTB.

19:00. Un día perfecto sería estar en una casa rural con piscina. Y no pienses en nada, no me importa el lugar.

10 p.m. Por la noche siempre veo una serie de televisión. Uno de los más nuevos es ‘Pose’, que se centra en la escena de la cultura latina LGBTQ en Nueva York en la década de 1980. Todavía tengo que ver la última temporada. Ahora tengo pendiente ‘Elite’. Elijo un poco de todo, no soy mojigata, soy igual con ‘Charmed’ que con una serie española.

11:30 am. A menudo me defino como lesbiana, pero soy una transgénero no binaria. En mi caso, la transición fue reconocerme. La vida me ha dotado de cabellos en mi rostro; No tomé hormonas ni me quité el seno, ambas decisiones las tomé por razones personales. Encontrar mi identidad me ha costado un poco más, porque la transfobia está tan institucionalizada que dar ese paso genera miedo. He aprendido a vivir con este cuerpo, me encanta y seguiré haciéndolo.

5.30 p. M.. La federación ha dado un salto cualitativo al elegirme por ser la primera transgénero en presidirla, mientras que la vicepresidencia la ocupa Mané Fernández, un hombre transexual. La FELGTB es ahora más trans que nunca, lo que significa que está protagonizando un momento histórico realmente importante: finalmente, la libre autodeterminación de género y la despatologización de nuestras vidas se está convirtiendo en una realidad.

00.30 hrs. Por la noche estoy tan cansada que cuando abro un libro para leer tengo que cerrarlo en dos páginas porque me quedo dormido.

11:30 am. Me gustaría dejar el cigarrillo. Soy un gran fumador, he intentado dejar de fumar e incluso he tenido sesiones de acupuntura. Lo conseguí cuando llegó el encierro. Mi gran vicio es el tabaco.

16.00 horas. Nunca tengo tiempo para dormir una siesta. Es para dejarme descansar un rato y ya suena el teléfono o entra un zumo de lavar.

6 p.m. Cuando tengo que atravesar momentos difíciles, lo que hago es respirar, tener la cabeza fría o la inteligencia emocional y armarme de paciencia. Creo que una de mis grandes virtudes es la paciencia. Antes meditaba, pero lo que realmente me relaja es mi esposa dándome un masaje en los pies.

00.30. Últimamente he tenido problemas para conciliar el sueño, algo que atribuyo al hecho de que he estado bajo mucha tensión con las negociaciones de trans-ley este año. Hubo momentos en los que pensé que no lo lograríamos. Eso me ha mantenido despierto y me ha hecho despertar a las 3 am algunas noches. Pero la mayoría de las veces, cuando no estoy preocupado, duermo bien.

5 p.m.. Cuando era niña jugaba balonmano y baloncesto, pero admito que soy más que ver deportes en la tele, en un sillón. No, no soy un atleta en absoluto.

6 p.m. El activismo tiene un lado ingrato, vives tiempos muy duros y difíciles en soledad. Pero la pelea tampoco debe tomarse como una pérdida, porque al final siempre hay una recompensa. De lo contrario, no habría estado allí veinte años. Últimamente estoy muy contento con la ley trans, cuyo borrador ha sido aprobado por el Consejo de Ministros, o cuando nos reunimos con la Real Federación Española de Fútbol para que desarrolle acciones encaminadas a promover el respeto a la diversidad sexual.

19:00 h. La alianza entre el feminismo y el colectivo LGTBI no se ha roto, salvo por un grupo muy decidido de feministas y el parloteo de algunas damas que se quedaron en la década de 1960. Dan discursos que provienen del miedo, la inseguridad y la mentira. No es cierto que las personas transgénero borren a las mujeres. Las feministas de las que hablo tienen un pensamiento atrasado basado en postulados de extrema derecha.

8 p.m. A veces se nos acusa de celebrar el Día del Orgullo LGTBI con purpurina y plumas, pero es nuestra peculiaridad. Somos como el fénix, renacemos de nuestras cenizas. Esa forma de expresarnos es parte de nuestro reclamo. El camino del arcoíris conduce a la libertad y debe mostrarse de la manera que todos quieran. Ante tanto sufrimiento, podemos vivir con alegría y lograr la igualdad. No nos entristece que no haya carrozas este año. Eso no impedirá que salgamos. La oportunidad nos ha dado la oportunidad de reintroducir el reclamo político, que en un momento pareció perdido por demasiados partidos. Hemos podido salir a la calle, mostrar nuestras plumas y estar orgullosos de quienes somos.

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