El concurso para ampliar el estadio de Gran Canaria queda desierto

Las claves

  • No se presentaron ofertas para la reforma del Estadio de Gran Canaria.
  • El presupuesto de la licitación era de 174,71 millones de euros.
  • El proyecto debe estar terminado en julio de 2029 para el Mundial de Fútbol de 2030.

Un contratiempo para el Mundial 2030

El concurso para la reforma y ampliación del Estadio de Gran Canaria ha quedado desierto, lo que representa un serio contratiempo para los planes de la isla de convertirse en sede del Mundial de Fútbol de 2030. La convocatoria fue lanzada por el Instituto Insular de Deportes del Cabildo de Gran Canaria con un presupuesto total de 174,71 millones de euros y un plazo de ejecución de 36 meses. La falta de ofertas en esta fase inicial plantea serias dudas sobre la viabilidad del proyecto y su capacidad para cumplir con los plazos establecidos.

El proyecto, conocido como "La Nube", tenía como objetivo aumentar la capacidad del recinto de Siete Palmas de 32.418 a 44.484 espectadores. Además, se pensó como un espacio multifuncional que incluiría zonas de restauración, salas de congresos y un hub de innovación deportiva. Esto garantizaría un uso continuo del estadio y evitaría su infrautilización durante largos periodos del año. Esta visión busca no solo hacer del estadio un lugar para eventos deportivos, sino también un punto de encuentro cultural y social para la comunidad local.

Detalles de la licitación

El anuncio de la licitación fue publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público el pasado 3 de junio de 2026. Las empresas tenían hasta el 7 de julio a las 12:00 horas para presentar sus ofertas, pero ninguna lo hizo. Este resultado es especialmente preocupante dado que el estadio debe estar terminado para julio de 2029, de lo contrario, Gran Canaria podría perder la oportunidad de ser sede del Mundial.

La licitación fue tramitada mediante un procedimiento abierto sujeto a regulación armonizada europea. Entre los requisitos, se exigía una clasificación específica para trabajos de estructuras que superaran los cinco millones de euros, así como experiencia en instalaciones eléctricas, fontanería, climatización y protección contra incendios. Además, se contemplaba un incentivo para las empresas que pudieran acelerar los trabajos, reduciendo el plazo de ejecución de 36 a 30 meses. Sin embargo, la complejidad de los requisitos y la magnitud del proyecto podrían haber desalentado a los potenciales licitadores.

Posibles soluciones del Cabildo

A pesar de este revés, el Cabildo de Gran Canaria ha manifestado su intención de agotar todas las vías disponibles para que el proyecto pueda llevarse a cabo. El presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha asegurado que se están evaluando diferentes opciones para que la reforma del estadio siga adelante. Según Morales, "la modernización de nuestras infraestructuras es fundamental para el futuro de Gran Canaria".

El Cabildo también ha indicado que se están considerando nuevas estrategias para atraer a empresas interesadas en participar en el proyecto. Entre las medidas que se podrían implementar se encuentran la simplificación de los requisitos de la licitación o la promoción de un diálogo directo con potenciales licitadores. Esta ha sido una práctica utilizada en otros proyectos exitosos en la isla, donde se ha logrado atraer inversión al facilitar el proceso.

"La modernización de nuestras infraestructuras es fundamental para el futuro de Gran Canaria", afirmó Antonio Morales.

El fracaso de esta licitación pone de relieve la necesidad de fomentar un entorno más atractivo para las empresas constructoras, en un momento en que la isla se prepara para un evento de gran envergadura como el Mundial de Fútbol de 2030. El tiempo apremia, y las autoridades locales están bajo presión para conseguir que el estadio esté listo a tiempo. La posibilidad de perder la oportunidad de acoger uno de los eventos más importantes del fútbol mundial también podría tener repercusiones económicas y turísticas para la isla.

El futuro del Estadio de Gran Canaria y de Gran Canaria como sede del Mundial de Fútbol 2030 depende ahora de la capacidad del Cabildo para reactivar el interés en este ambicioso proyecto. La comunidad espera ansiosa un plan de acción que no solo garantice la infraestructura necesaria, sino que también impulse el desarrollo económico y social de la región, aprovechando la visibilidad internacional que conlleva ser parte de un evento de tal magnitud.