Probabilidad de erupción volcánica en Canarias alcanza el 77,69%

Probabilidad de erupción volcánica en Canarias alcanza el 77,69%

Las claves

  • Probabilidad del 77,69% de erupción volcánica en 50 años en Canarias.
  • Nuevo protocolo de Protección Civil ante el riesgo volcánico.
  • La normativa busca mejorar la prevención y la respuesta ante emergencias.

Una nueva normativa sobre riesgo volcánico

El Gobierno de España ha publicado recientemente una estimación que sitúa en 77,69% la probabilidad de que ocurra al menos una erupción volcánica en el Archipiélago canario en los próximos 50 años. Este dato fue incorporado en la nueva Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo Volcánico, que fue aprobada en el Consejo de Ministros el pasado 6 de octubre de 2026.

La información se encuentra en el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicado el 10 de octubre, y es parte de la Orden INT/1071/2026. Esta normativa sustituye a la anterior, que databa de 1996, y establece nuevos criterios para la respuesta de las administraciones ante posibles emergencias volcánicas. En este contexto, es importante recordar que las Islas Canarias se encuentran en una de las zonas volcánicamente más activas del mundo, lo que hace imperativa la actualización de estos protocolos.

Detalles de la estimación y su significado

La cifra del 77,69% no indica que haya una erupción inminente, ni permite predecir cuándo o en qué isla ocurrirá. Se trata de una estimación estadística a largo plazo que se utiliza para establecer zonas donde será obligatoria la aplicación de la nueva directriz. Las autoridades subrayan que es fundamental no crear alarmismo, sino preparar a la población para posibles eventualidades.

Según el BOE, se adopta como referencia una probabilidad de erupción igual o superior al 5% en un horizonte temporal de 50 años. Canarias es la única zona del territorio nacional que supera este umbral, lo que indica la alta actividad volcánica histórica de la región. En comparación, el Campo Volcánico de La Garrotxa, en Cataluña, presenta una probabilidad del 1,09%. Esta diferencia resalta la singularidad del archipiélago, donde la memoria colectiva está marcada por erupciones como la del Teneguía en 1971 o la reciente erupción de La Palma en 2021.

“La estimación equivale a un tiempo de recurrencia de 33 años, debido a la elevada actividad volcánica histórica reciente de Canarias”, señala el documento.

Medidas y protocolos ante emergencias volcánicas

La nueva normativa tiene como objetivo mejorar la preparación ante futuras erupciones volcánicas. Entre las medidas contempladas se encuentran:

  • Mejores mapas de riesgo volcánico.
  • Sistemas de alerta temprana.
  • Protocolos de evacuación y respuesta ante emergencias.
  • Consideración de peligros asociados, como la emisión de gases y caídas de cenizas.

La normativa también busca facilitar la coordinación entre administraciones para garantizar una respuesta eficiente y eficaz ante situaciones de emergencia. Con la experiencia reciente de la erupción en La Palma en 2021, donde miles de personas tuvieron que ser evacuadas y se produjo una gran devastación, la actualización de estos protocolos se considera esencial para la seguridad de la población canaria. Las lecciones aprendidas de aquella crisis son una base fundamental para la implementación de esta normativa.

La entrada en vigor de esta normativa se produce el 11 de octubre, y se espera que las autoridades locales y regionales inicien la implementación de los nuevos criterios establecidos. Comunidades como La Palma, Tenerife y Lanzarote, que han vivido episodios volcánicos, serán clave en la aplicación de estos protocolos.

Consecuencias y desafíos futuros

La probabilidad del 77,69% refleja la necesidad de una preparación adecuada ante el riesgo volcánico en un archipiélago con una historia de actividad volcánica significativa. La adaptación de la población y la formación en la gestión de crisis son vitales para mitigar el impacto de posibles erupciones. Además, la colaboración entre el Gobierno, organismos científicos y la comunidad local es esencial para fomentar una cultura de prevención.

En conclusión, aunque la cifra pueda parecer alarmante, es un recordatorio de que la naturaleza puede ser impredecible y que la mejor estrategia ante el riesgo volcánico es la preparación. Canarias, con su rica historia volcánica, debe seguir avanzando en la planificación y ejecución de medidas que protejan a su población y sus infraestructuras ante futuras eventualidades.