Las claves

  • El teniente general Pedro Vázquez y el empresario Ángel Ramón Tejera fueron declarados culpables de cohecho.
  • Los hechos se relacionan con la adjudicación irregular de 120 contratos menores por 3,3 millones de euros.
  • Es la primera vez que un mando de este rango en la Guardia Civil es juzgado y condenado por corrupción.

Detalles del juicio y condena

El jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid emitió su veredicto este miércoles, declarando culpables al teniente general Pedro Vázquez Jarava y al empresario Ángel Ramón Tejera de León por un delito de cohecho. Este caso, conocido como el 'caso Cuarteles', ha sido significativo no solo por la magnitud de los delitos, sino también porque marca un precedente en la historia de la Guardia Civil.

Según los datos que se han presentado durante el juicio, Vázquez favoreció a Tejera con la adjudicación irregular de 120 contratos menores entre 2008 y 2019 a un total de 13 comandancias de la Guardia Civil. El valor total de estos contratos ascendió a 3,3 millones de euros, lo que ha generado un gran revuelo en el ámbito judicial y entre la opinión pública.

Los hechos probados

El jurado, al deliberar, concluyó que el teniente general recibió aproximadamente 40.000 euros en dádivas y dinero en efectivo a cambio de favorecer al empresario. Tejera, conocido como 'Mon', era contratista de la Guardia Civil y tenía conocimiento de que Vázquez era responsable de la creación de partidas económicas que se destinaban a los contratos. La investigación apuntó a que Vázquez recomendaba a las comandancias la contratación de las empresas de Tejera, lo que se consideraba una orden en el ámbito del Instituto Armado.

“Es la primera vez en la historia de la Guardia Civil que se juzga y considera culpable por corrupción a un mando de este rango”, señaló la AUGC, que ha ejercido como acusación popular.

Repercusiones del veredicto

La condena ha sido recibida con satisfacción por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que ha resaltado la importancia de este fallo unánime. El Ministerio Fiscal ha solicitado que se imponga la pena máxima de prisión, que podría ser de un año, según establece el Código Penal para este tipo de delitos. La condena podría abrir la puerta a nuevas investigaciones sobre posibles irregularidades dentro de la institución.

Este caso no solo afecta a los condenados, sino que también impacta en la percepción de la Guardia Civil y la confianza que la ciudadanía tiene en las instituciones públicas.