Estudio revela que un tercio de los aborígenes de Gran Canaria sufrió lesiones en el cráneo
Las claves
- El 33,8% de los cráneos analizados presenta lesiones por violencia.
- Se examinaron 1.213 cráneos de 83 enterramientos diferentes.
- Las lesiones suelen deberse a peleas internas, no a muertes violentas.
Un estudio revelador sobre la violencia en la Gran Canaria aborigen
Un reciente estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports ha arrojado luz sobre la vida de los pueblos amazighes que habitaron Gran Canaria entre los siglos III y XV. Los investigadores han analizado un total de 1.213 cráneos procedentes de 83 enterramientos, lo que representa una muestra significativa para entender las dinámicas sociales de esta antigua población. Las muestras provienen de diversas colecciones, incluyendo El Museo Canario, el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Musée de l'Homme de París y el Museo de La Fortaleza en Gran Canaria, lo que destaca la importancia de la colaboración internacional en la investigación arqueológica.
Datos impactantes sobre lesiones en cráneos
El estudio revela que uno de cada tres cráneos, lo que equivale al 33,8%, presenta una o más lesiones compatibles con actos violentos. Este dato no es el resultado de un único yacimiento, ya que el 68,7% de los enterramientos examinados tenía al menos un individuo con lesiones en el cráneo. Esta alta prevalencia de lesiones sugiere que la violencia era un fenómeno común y sistemático en la vida de los aborígenes de Gran Canaria.
Los investigadores, Teresa Delgado, Verónica Alberto, Javier Velasco, Ibán Suárez y Marco Antonio Moreno, han deducido que la mayoría de las lesiones se originaban en enfrentamientos directos, donde las peleas buscaban resolver disputas internas sin intención de matar al oponente. Se observó que el 30,8% de la muestra presenta traumatismos curados en la parte frontal del cráneo y la cara, mientras que solo un 5,1% tenía lesiones mortales, localizadas principalmente en los laterales o la nuca. Esto indica que, aunque la violencia existía, no siempre conducía a la muerte, lo que puede reflejar un contexto social donde la resolución de conflictos era parte del día a día.
“La mayor parte de las lesiones eran resultado de peleas a golpes, no de intentos de asesinato”, explican los autores del estudio.
Contexto social de la violencia
Los hallazgos apuntan a un contexto donde la violencia era un elemento estructural en el mantenimiento del orden social entre los aborígenes de Gran Canaria. Durante casi 1.300 años, estos pueblos formaron una sociedad relativamente aislada, donde los conflictos internos se resolvían a menudo de forma violenta. Esta tendencia puede estar relacionada con la escasez de recursos y la competencia por el control territorial, factores que a menudo llevan a tensiones entre grupos. Históricamente, la isla ha demostrado ser un microcosmos de conflictos que reflejan la lucha por la supervivencia y la cohesión social.
Los traumatismos más graves, aunque menos frecuentes, sugieren la existencia de ataques sorpresivos, emboscadas o asaltos entre grupos. La identificación de estos patrones de lesiones proporciona una visión más profunda de las dinámicas sociales y los conflictos que pudieron existir en aquella época, y cómo estos conflictos estaban entrelazados con las prácticas culturales y rituales de la comunidad.
Implicaciones del estudio
El análisis de estos cráneos no solo contribuye al conocimiento de la historia canaria, sino que también plantea preguntas sobre las costumbres y el comportamiento social de los pueblos amazighes. Comprender cómo se resolvían las disputas y la naturaleza de los conflictos puede ayudar a los investigadores a reconstruir la vida cotidiana de estos habitantes prehispánicos. Estas heridas y su análisis forense revelan un aspecto de la vida social que, aunque violento, también revela una complejidad en la forma en que se manejaban las relaciones interpersonales y la jerarquía social dentro de la comunidad.
Este tipo de estudios, que combinan investigación arqueológica y análisis forense, son esenciales para enriquecer el patrimonio cultural e histórico de las Islas Canarias. Los resultados pueden influir en futuras investigaciones sobre la violencia en otras culturas aborígenes y su comparación con la historia de Gran Canaria, ofreciendo un nuevo enfoque sobre cómo las sociedades humanas han lidiado con la violencia y la resolución de conflictos a lo largo de la historia. Asimismo, podrían servir como base para programas educativos en la actualidad, fomentando un entendimiento más profundo sobre la historia y cultura de las Islas Canarias.
