Gilmar abre su primera oficina en Costa Adeje, Tenerife
Las claves
- GILMAR abre su primera oficina en Tenerife en Costa Adeje.
- La nueva sede generará empleo directo e indirecto en la región.
- La compañía prevé un enfoque en el mercado de compraventa y alquiler.
Ubicación estratégica para GILMAR
La consultora inmobiliaria GILMAR ha inaugurado su primera oficina en Tenerife, situada en el enclave turístico de Costa Adeje. La apertura, que tuvo lugar el 1 de octubre, marca la segunda presencia de la firma en Canarias, que ya opera en Las Palmas de Gran Canaria desde 2018. La nueva oficina se localiza en la Avenida de Bruselas, 18, en esquina con la calle Helsinki, y destaca por su diseño moderno y luminoso.
Según Jesús Gil Marín, CEO de GILMAR, la elección de Costa Adeje responde a un análisis exhaustivo del mercado en el sur de Tenerife, donde se ha observado un aumento significativo en las transacciones inmobiliarias. Este área, que cuenta con una importante concentración hotelera, se ha vuelto un punto atractivo para la inversión inmobiliaria. La demanda de propiedades en esta región ha crecido, impulsada por un flujo constante de turistas internacionales y un interés creciente de residentes locales en adquirir propiedades para uso personal y como inversión.
Impacto económico y laboral
La nueva sede de GILMAR no solo diversifica la oferta de servicios inmobiliarios, sino que también actúa como un motor de empleo en la región. La oficina contará con un equipo de alrededor de 20 profesionales, que se integrarán en una red más amplia que involucra a más de 100 trabajadores en cada transacción inmobiliaria. Este grupo incluye notarios, registradores de la propiedad, despachos jurídicos y agencias de publicidad.
El impacto de la oficina en el mercado local se estima significativo, tanto en términos de empleo directo como indirecto. Cada operación de compraventa o alquiler gestionada por GILMAR moviliza una serie de servicios auxiliares esenciales para el desarrollo económico de la isla. La actividad inmobiliaria genera una cadena de valor interdisciplinar que permea en múltiples sectores de la economía insular. Esto es especialmente relevante en un momento en que la economía de Tenerife busca diversificarse y recuperar el impulso tras los efectos de la pandemia.
Perspectivas del mercado tinerfeño
En el marco de la inauguración, Gil Marín analizó las perspectivas del mercado inmobiliario en Tenerife y la necesidad de responder a la demanda tanto de residentes como de compradores internacionales. La compañía prevé atender a un perfil de cliente que incluye a personas que buscan establecerse en la isla tras su jubilación, teletrabajadores y aquellos interesados en comprar propiedades para el alquiler turístico. Este último segmento ha visto un auge significativo, dado el creciente interés por el turismo a largo plazo y el alquiler de vacaciones, que ha sido un pilar fundamental de la economía local.
“Estamos muy ilusionados con lo que supone Tenerife”, afirmó Gil Marín durante su intervención.
La apertura de esta oficina también genera expectativas sobre futuras expansiones en la isla. Gil Marín indicó que la posibilidad de abrir más sedes dependerá de la evolución del negocio en Costa Adeje y de la respuesta del mercado. Además, el empresario se refirió a los recientes decretos de vivienda aprobados, subrayando la importancia de que la Administración apoye la construcción y el acceso a la vivienda para aquellos que enfrentan dificultades económicas. Estas políticas son cruciales en un contexto donde la oferta de viviendas asequibles se ha visto limitada por el aumento de precios en el sector inmobiliario.
Consecuencias para el mercado local
Con esta nueva sede en Costa Adeje, GILMAR pretende no solo aumentar su presencia en el archipiélago canario, sino también contribuir al dinamismo del sector inmobiliario y al desarrollo económico de la región. La llegada de una empresa de renombre como GILMAR puede incentivar a otras firmas a considerar Tenerife como un lugar viable para expandir sus operaciones, lo que podría resultar en una competencia sana y en una mejora en la calidad de los servicios ofrecidos a los consumidores.
Además, la creación de empleo y la movilización de recursos en torno a la actividad inmobiliaria podría tener un efecto multiplicador en la economía local, favoreciendo a otros sectores como el comercio, la hostelería y los servicios. Los residentes, tanto locales como nuevos, se beneficiarán de una mayor oferta de viviendas y de un mercado más dinámico que puede contribuir a mejorar la calidad de vida en la isla.
