La playa de Benijo en Tenerife cerrada por inestabilidad del talud
Las claves
- La playa de Benijo está cerrada desde julio de 2024 por un talud inestable.
- Los turistas pueden enfrentarse a multas de hasta 1.500 euros por intentar acceder a la playa.
- A pesar de su cierre, sigue siendo recomendada en guías internacionales como National Geographic.
Un paraíso inaccesible
La costa de Anaga, en el norte de Tenerife, alberga la playa de Benijo, conocida por su belleza natural y su característico arenal negro de origen volcánico. Sin embargo, esta joya de la naturaleza se ha convertido en un destino prohibido para los bañistas desde el 8 de julio de 2024. Un talud inestable ha motivado el cierre de su acceso, dejando a numerosos turistas decepcionados.
Pepe, un vigilante del aparcamiento cercano, comenta que a diario escucha la misma pregunta de los visitantes: "¿No se puede bajar?". Esta frustración se repite entre quienes llegan con la esperanza de disfrutar de uno de los atardeceres más espectaculares de Canarias. La playa de Benijo, además, es un lugar donde las olas del océano Atlántico rompen con fuerza, ofreciendo un espectáculo natural que atrae tanto a turistas como a locales.
Las consecuencias del cierre
El acceso a esta playa ha sido bloqueado por un precinto policial que impide el paso a las escaleras de madera que conducen a la arena. La falta de medidas efectivas para solucionar el problema ha generado malestar entre los residentes y quienes frecuentaban la playa. El cierre ha impactado económicamente a los negocios locales, que dependían del turismo.
“Es una vergüenza estar dos años sin playa. No me digas que no han tenido tiempo”, expresa Pepe, reflejando el sentir de muchos.
La playa de Benijo no solo es un lugar de recreo, sino que también es un punto de interés turístico. Este verano, National Geographic destacó su belleza, lo que ha atraído aún más atención a un lugar que, irónicamente, no puede ser visitado. La playa tiene 300 metros de largo y 50 metros de ancho en marea baja, pero el espacio se reduce considerablemente en pleamar, dejando a los bañistas con escaso espacio para disfrutar.
Impacto en la economía local
El cierre de la playa no solo afecta a los turistas, sino también a los pequeños empresarios que han visto disminuir sus ingresos. Restaurantes, tiendas de souvenirs y guías turísticos que solían ofrecer sus servicios a los visitantes de Benijo enfrentan un futuro incierto. Con la temporada alta de turismo a la vista, muchos de ellos están preocupados por cómo subsistirán sin la afluencia de visitantes que solía caracterizar la zona.
El Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife han sido instados a actuar, pero hasta el momento no hay un plan claro que indique cuándo se resolverá la situación. La presión de los residentes y empresarios se hace cada vez más evidente, y es probable que se organicen protestas si no se obtienen respuestas concretas.
Futuro incierto
A pesar de la popularidad de Benijo, la solución al problema del talud sigue atascada en los despachos. Las instituciones locales no han proporcionado un cronograma claro para la reapertura de la playa. El Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife son las entidades responsables de abordar este asunto, pero hasta el momento no se han realizado anuncios concretos sobre las acciones a tomar.
La situación ha generado preocupación no solo entre los turistas, sino también entre los habitantes de la zona, que ven en la reapertura de la playa una oportunidad para revitalizar la economía local. Las multas de hasta 1.500 euros por intentar acceder a la playa se han convertido en un aspecto negativo que desincentiva a los visitantes, quienes prefieren buscar alternativas en otras playas de la isla.
Esperanza en la comunidad
Las voces de los afectados resuenan en un eco de frustración y esperanza. Muchos esperan que la belleza de Benijo pueda ser disfrutada nuevamente por quienes buscan un refugio en la naturaleza, libre de restricciones y con la seguridad necesaria para garantizar su acceso. Sin embargo, hasta que se encuentre una solución efectiva, la playa seguirá siendo un paraíso prohibido en la costa de Tenerife.
La comunidad local sigue unida en la búsqueda de respuestas, organizando reuniones y foros para discutir el futuro de la playa. La preocupación por la seguridad de los visitantes y la salud del ecosistema costero son temas recurrentes, y muchos defienden que la restauración del acceso a Benijo debe hacerse de manera responsable y sostenible.
