Contaminación en el litoral de Telde por vertidos industriales no autorizados

Contaminación en el litoral de Telde por vertidos industriales no autorizados

Las claves

  • El emisario 222 en Telde lleva casi diez años vertiendo aguas sin depurar.
  • La carga contaminante excede más de diez veces la capacidad de la depuradora de Silva.
  • AENA financia una nueva planta depuradora que aún no está operativa.

Emisario 222: un problema persistente

Desde hace casi diez años, un emisario municipal en Telde, Gran Canaria, expulsa aguas residuales procedentes de los polígonos industriales de El Goro y Salinetas al mar, sin el tratamiento de depuración que exige la normativa. Este emisario, conocido como el 222, está ubicado a 446 metros del puerto de Salinetas y fue autorizado en 2007 únicamente para evacuar aguas residuales urbanas de la planta depuradora de Ojos de Garza.

La situación es alarmante y ha generado un creciente descontento entre los residentes de Telde y los amantes de las playas, que se ven afectados por la calidad del agua. La contaminación de las aguas cercanas no solo afecta al ecosistema marino, sino que también podría tener repercusiones en la salud pública de quienes utilizan estas playas.

Irregularidades y exceso de carga contaminante

Sin embargo, en 2017 el Gobierno de Canarias detectó que por este emisario también se estaban evacuando aguas residuales industriales tratadas en la depuradora de Silva. Esta instalación ha sido objeto de investigaciones por la Fiscalía debido a numerosas irregularidades. Las empresas vinculadas a la elaboración de productos alimenticios, carpinterías, gasolineras y otras industrias en los polígonos generan un flujo constante de residuos que superan la capacidad de tratamiento de la depuradora de Silva.

Según documentación a la que ha tenido acceso Canarias Ahora, el expediente del emisario incluye más de 300 documentos. En una medición realizada en 2019, se registró una carga contaminante de 46.252 habitantes-equivalentes (h-e), frente a los 4.583 h-e para los que la depuradora fue diseñada. A pesar de que en 2023 la cifra se redujo a 11.437 h-e, sigue siendo significativamente superior a la capacidad de la planta.

“La depuradora no fue diseñada para tratar la enorme cantidad de residuos que generan esas actividades”, indicó un informe de la Consejería de Transición Ecológica y Energía.

Impacto ambiental y preocupación ciudadana

La situación ha suscitado preocupaciones entre los residentes de Telde y usuarios de las playas cercanas, quienes se ven afectados por la contaminación del agua y el posible impacto en la salud pública. La falta de acción efectiva por parte de las administraciones para resolver este problema ha llevado a un creciente descontento entre la población local.

El informe de la Consejería de Transición Ecológica ha resaltado que el tratamiento físico-químico actual en la depuradora de Silva apenas reduce un 15% la demanda química de oxígeno, pero aumenta la demanda biológica en un 36% y los sólidos en suspensión en un 12,6%. Estos datos reflejan un incumplimiento de los límites de emisión permitidos, que se superan en un 1.484%, un 4.000% y un 1.483% en varios parámetros, lo que es motivo de gran preocupación para la salud de los ecosistemas marinos y la población que depende de ellos.

Proyectos futuros y medidas de mitigación

El consistorio ha pedido la ampliación de la licencia para incluir las aguas del Aeropuerto de Gando, con carácter “transitorio” hasta que entre en funcionamiento la nueva planta depuradora EDAR Telde-Sur, que está prevista para 2025 y que AENA ha acordado financiar con un presupuesto de 3,2 millones de euros. Este proyecto representa una luz de esperanza para la región, ya que la nueva planta podría aliviar, al menos en parte, la presión sobre el emisario 222.

Sin embargo, los ciudadanos de Telde no pueden esperar hasta 2025 para que se tomen acciones efectivas. La necesidad de una respuesta inmediata es crucial para la protección del medio ambiente y la salud pública. Las autoridades locales deben actuar con urgencia para asegurar que se cumplan las normativas de depuración y se reduzcan los vertidos industriales no autorizados.

Consecuencias a largo plazo

Si no se toman medidas inmediatas, las consecuencias a largo plazo pueden ser devastadoras. La contaminación del litoral no solo afecta a la biodiversidad, sino que también puede repercutir negativamente en el turismo, un sector clave para la economía de Telde y Gran Canaria. Las playas de Telde son un atractivo para turistas nacionales e internacionales, y su deterioro podría disuadir a visitantes, afectando gravemente a los negocios locales que dependen del turismo.

Además, la salud de los residentes puede verse comprometida, lo que podría generar un aumento en los costos de atención médica y un deterioro en la calidad de vida general en la comunidad. Por lo tanto, es imperativo que las autoridades actúen de manera decidida para resolver esta crisis de contaminación antes de que sea demasiado tarde.