Las claves
- Recuperación de 730 metros de canales históricos en Tías.
- Inversión de 100.910 euros financiada por el Consejo Insular de Aguas.
- El proyecto busca mejorar la gestión de aguas pluviales y preservar el patrimonio hidráulico.
Intervención en las Maretas de Montaña Blanca
El Consejo Insular de Aguas de Lanzarote ha iniciado una intervención destinada a la recuperación de los canales de borde de las Maretas de Montaña Blanca, ubicadas en el municipio de Tías. Esta infraestructura, construida a mediados del siglo XX, tiene como finalidad captar, conducir y almacenar las aguas de lluvia, un recurso esencial para la isla. Lanzarote ha enfrentado históricamente retos relacionados con la escasez de agua, lo que hace que la preservación de estas estructuras sea crucial tanto para el medio ambiente como para la economía local.
Los trabajos incluyen limpieza, acondicionamiento y restauración de los canales exteriores que forman parte de este importante conjunto hidráulico. La empresa Transportes y Excavaciones Sccatmeca S.L. ha sido la adjudicataria del proyecto, que cuenta con un presupuesto de 100.910,08 euros, financiado íntegramente con recursos propios del Consejo Insular de Aguas. Este tipo de inversión no solo revitaliza el patrimonio, sino que también genera empleo local, un aspecto fundamental en tiempos de crisis económica.
Objetivos y beneficios de la actuación
Según ha explicado el presidente del Cabildo y del Consejo Insular de Aguas, Oswaldo Betancort, “recuperamos una parte trascendental de la historia del agua en Lanzarote y devolvemos su funcionalidad a una infraestructura singular que todavía puede desempeñar un papel importante en la correcta canalización de las aguas de lluvia”.
“Lanzarote aprendió durante siglos a aprovechar cada gota de agua, y las Maretas de Montaña Blanca son uno de los mejores ejemplos de esa cultura del agua que forma parte de nuestra identidad”, enfatizó Betancort.
La intervención no solo busca preservar este patrimonio hidráulico, sino también mejorar la canalización de las aguas de lluvia, reduciendo así los problemas de erosión y escorrentías que afectan a la zona. En total, se espera recuperar aproximadamente 730 metros de canalización excavada, con una sección interior de 60 centímetros de anchura y más de un metro de altura. Esta mejora es vital, ya que la erosión causada por las lluvias puede afectar no solo a la infraestructura misma, sino también a la agricultura de la zona, un pilar económico fundamental en Lanzarote.
Desarrollo de los trabajos
Los trabajos se llevarán a cabo principalmente de forma manual, dado el entorno delicado y la necesidad de minimizar el impacto sobre el terreno. Los operarios accederán directamente a los canales utilizando herramientas pequeñas para evitar daños en las áreas colindantes. Además, se incluye la mejora del camino de acceso como parte del proyecto, lo que facilitará futuras intervenciones y el acceso a visitantes interesados en conocer esta parte de la historia agrícola de la isla.
El plazo previsto para la ejecución de esta intervención es de aproximadamente un mes y tres semanas, un tiempo que permitirá llevar a cabo todas las labores necesarias para asegurar la funcionalidad de los canales recuperados. Durante este periodo, se espera que la comunidad local esté informada sobre el progreso de los trabajos, fomentando así una mayor concienciación sobre la importancia de la gestión del agua.
Contexto y consecuencias para Lanzarote
Este proyecto forma parte de un esfuerzo más amplio para abordar la emergencia hídrica en Lanzarote, donde la gestión eficiente del agua es un tema de gran relevancia para el desarrollo sostenible de la isla y el bienestar de sus habitantes. En un lugar donde las precipitaciones son escasas y las temperaturas pueden ser extremas, la conservación de recursos hídricos es fundamental. La recuperación de los canales de Montaña Blanca no solo contribuirá a una mejor gestión del agua, sino que también servirá como un recordatorio de la rica historia agrícola de Lanzarote.
Además, el éxito de esta intervención podría abrir la puerta a futuros proyectos similares en otras áreas de la isla, creando un modelo replicable para la gestión y conservación del patrimonio hidráulico. A medida que la conciencia sobre el cambio climático y sus efectos sobre los recursos hídricos aumenta, iniciativas como esta se vuelven aún más cruciales para asegurar un futuro sostenible para Lanzarote y sus habitantes.
