Nuevo cable submarino conecta Canarias y Marruecos con implicaciones geopolíticas

Nuevo cable submarino conecta Canarias y Marruecos con implicaciones geopolíticas

Las claves

  • Nuevo cable submarino 'Anillo de las Islas de Oriente' conecta Canarias con Tarfaya.
  • Proximidad al Sáhara Occidental plantea interrogantes geopolíticos.
  • El proyecto cuenta con un presupuesto de 34 millones de euros, 23 millones de fondos comunitarios.

Detalles del proyecto de conexión submarina

El nuevo cable submarino de fibra óptica, denominado 'Anillo de las Islas de Oriente', se encuentra en fase de despliegue y conectará Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote con la localidad marroquí de Tarfaya. Este proyecto, impulsado por la empresa Canalink, incluye la instalación de dos cables transoceánicos independientes que buscan fortalecer las conexiones digitales entre las Islas Canarias y servir como un nodo entre Europa y África.

La importancia de este cable radica en que es parte de un esfuerzo más amplio por mejorar la infraestructura digital en la región, lo que podría atraer inversión y fomentar el desarrollo económico. La conectividad es vital para la competitividad de cualquier territorio moderno, y Canarias, con su ubicación estratégica, busca posicionarse como un puente entre continentes.

Este despliegue de infraestructura está diseñado para mejorar la conectividad en las costas del Atlántico, pero su ubicación ha suscitado preocupaciones debido a su proximidad al Sáhara Occidental, situado a tan solo 35 kilómetros. La posibilidad de que en el futuro se extienda la red hacia este territorio, en disputa entre Marruecos y el pueblo saharaui, ha generado un debate sobre las implicaciones legales y geopolíticas de dicha expansión.

Preocupaciones geopolíticas y jurídicas

La elección de Tarfaya como punto de conexión ha sido objeto de controversia. Algunos medios marroquíes han sugerido a Bojador, en el Sáhara Occidental, como un posible futuro punto de conexión, lo que plantea serias dudas sobre el marco jurídico aplicable. El Ejecutivo canario, liderado por Fernando Clavijo, ya ha manifestado su postura, asegurando que el acuerdo es exclusivamente para conectar con Tarfaya y que “en ningún momento” se contempla una conexión con el Sáhara Occidental. Este planteamiento busca evitar complicaciones legales que podrían derivarse de una eventual extensión de la red hacia un territorio de estatus disputado.

La situación se enmarca en un contexto de tensiones renovadas entre España y Marruecos, donde el Sáhara Occidental es un tema especialmente delicado. Las relaciones entre ambos países han sido tensas en los últimos años debido a diversos factores, que van desde asuntos migratorios hasta la explotación de recursos en el Sáhara. En este sentido, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictaminado que el Sáhara Occidental cuenta con un estatus jurídico separado de Marruecos, requiriendo el consentimiento del pueblo saharaui para cualquier acuerdo que afecte a la región.

Inversión y futuro del proyecto

El presupuesto total del proyecto asciende a 34 millones de euros, de los cuales 23 millones provienen de fondos comunitarios. Esta inversión se espera que impulse no solo la conectividad en Canarias, sino también la capacidad de Marruecos para mejorar su infraestructura de telecomunicaciones en el norte del país, donde se encuentran las denominadas “provincias del sur”, que incluyen el Sáhara Occidental. La conexión previa entre el Archipiélago y Marruecos, que data de 2012 con la instalación de un cable hacia Asilah, establece un precedente para este nuevo proyecto, pero las circunstancias políticas actuales añaden una capa de complejidad a la relación entre ambos territorios.

“Lo que te puedo asegurar es que el acuerdo es para conectar con Tarfaya y en ningún momento a algún punto del Sáhara Occidental”, afirmó Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias.

La finalización del 'Anillo de las Islas de Oriente' no solo tiene implicaciones para la conectividad digital, sino que también abre interrogantes sobre el futuro de las relaciones diplomáticas entre España, Marruecos y la región del Sáhara Occidental. Con el aumento de la conectividad, es probable que surjan nuevas oportunidades de cooperación, pero también riesgos que deberán ser gestionados cuidadosamente.

A medida que el proyecto avanza, será crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones y las posibles repercusiones legales que puedan surgir de una eventual expansión de la red submarina. La comunidad local y las autoridades canarias deben estar atentas a estas dinámicas, ya que el desarrollo de la infraestructura tecnológica puede influir en las relaciones internacionales y en la percepción pública sobre el estatus del Sáhara Occidental.