Marruecos avanza en minería mientras Canarias enfrenta burocracia

Marruecos avanza en minería mientras Canarias enfrenta burocracia

Las claves

  • Marruecos atrae inversiones mineras y logísticas, mientras Canarias enfrenta parálisis administrativa.
  • Aya Gold & Silver Inc. adquiere 259 kilómetros cuadrados en Marruecos para explorar minerales estratégicos.
  • En Fuerteventura, un yacimiento de tierras raras permanece sin explotación debido a la normativa canaria.

Un nuevo competidor en el Atlántico

La empresa canadiense Aya Gold & Silver Inc. ha confirmado la adquisición de una cartera de exploración en Marruecos, lo que marca un hito en la actividad minera del país vecino. Este proyecto, que incluye tres licencias y 18 permisos distribuidos en 259 kilómetros cuadrados, abarca zonas de gran potencial mineral en Guelmín y Agadir.

En Guelmín, a la altura de Lanzarote, se centran dos permisos para la extracción de plomo, plata, cobre y oro. Por su parte, el segundo proyecto en Agadir busca minerales similares, además de elementos de tierras raras, una tendencia creciente que posiciona a Marruecos como un nuevo líder en el sector. La agilidad en la concesión de permisos y la claridad en la normativa han permitido que el país africano se convierta en un imán para la inversión extranjera en minería.

Parálisis administrativa en Canarias

La situación en Canarias es notablemente distinta. A pesar de contar con recursos valiosos, como un yacimiento de tierras raras en Fuerteventura, la administración canaria ha mantenido un enfoque cauteloso que ha bloqueado iniciativas de explotación. Este yacimiento, descubierto por investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL), presenta concentraciones de hasta 10.300 partes por millón, un valor que supera por cinco veces los estándares habituales en depósitos en explotación a nivel mundial.

Desde 2014, la política del Gobierno regional ha paralizado sondeos petrolíferos y otros proyectos estratégicos, alegando razones de rentabilidad y sostenibilidad. Sin embargo, esta postura ha resultado en un estancamiento que aleja las inversiones y frena el desarrollo económico local. La burocracia y la falta de un marco regulatorio claro han hecho que muchas empresas desistan de invertir en el archipiélago, mientras que los avances en Marruecos continúan a paso firme.

“La administración prefiere proteger el inmovilismo antes que generar empleo, riqueza y autonomía industrial para los canarios”, comentó un analista sobre la situación actual.

Impacto en la economía local

La falta de acción y la burocracia en Canarias no solo afectan la inversión extranjera, sino que también limitan el potencial de crecimiento local. Mientras Marruecos avanza con seguridad jurídica y atractivos fiscales para los inversores, el archipiélago canario pierde terreno en el sector minero y logístico.

Los expertos advierten que esta tendencia podría tener consecuencias duraderas en la economía canaria, que ya enfrenta desafíos significativos tras la crisis provocada por la pandemia de COVID-19. La incapacidad para aprovechar los recursos naturales e industriales podría dejar a las Islas en una posición desfavorable frente a su vecino del norte. En este contexto, se hace evidente que la falta de un entorno operativo favorable puede resultar en la pérdida de oportunidades no solo para los inversores, sino también para la población local que podría beneficiarse de nuevos empleos y proyectos de desarrollo.

Las autoridades canarias deben revisar sus políticas para evitar que la burocracia siga asfixiando el desarrollo económico de la región. No se trata solo de atraer capital, sino de crear un entorno donde la inversión sea posible y beneficiosa tanto para los inversores como para la población local. Los ciudadanos canarios han manifestado en diversas ocasiones su deseo de ver un cambio en la gestión de los recursos naturales, buscando un equilibrio entre desarrollo económico y sostenibilidad ambiental.

Un camino a seguir

El camino a seguir es claro: se requiere un cambio de enfoque que priorice la explotación sostenible de los recursos y la creación de empleo, sin perder de vista la necesidad de proteger el medio ambiente. La presión para actuar se intensifica a medida que Marruecos se posiciona como un nuevo actor clave en el Atlántico medio. En este sentido, es fundamental que el Gobierno de Canarias empiece a considerar el potencial de sus recursos minerales como una palanca para el desarrollo económico, en lugar de verlos como una amenaza al entorno natural.

Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales para definir el futuro económico de las Islas. La colaboración entre el sector público y privado se presenta como un factor esencial para fomentar un ambiente de inversión más dinámico y atractivo. Sin un cambio en la narrativa y la política, Canarias corre el riesgo de quedarse atrás mientras Marruecos continúa avanzando en el sector minero.