Gran Canaria investiga el uso de escombros de hormigón para capturar CO₂
Las claves
- Un experimento en Taliarte analiza el uso de escombros de hormigón para aumentar la captura de CO₂ en los océanos.
- Doce mesocosmos experimentales simulan ecosistemas marinos para evaluar efectos en la biodiversidad.
- El estudio es liderado por el Centro Helmholtz de Investigación Oceánica GEOMAR de Alemania y cuenta con la colaboración de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Un experimento innovador en Taliarte
Desde el 8 de septiembre, un equipo internacional dirigido por el Centro Helmholtz de Investigación Oceánica GEOMAR de Kiel, Alemania, ha iniciado un experimento en Taliarte, Gran Canaria. El objetivo es investigar si los escombros de hormigón, generados principalmente por la demolición de edificios, pueden contribuir a la captura de dióxido de carbono (CO₂) en los océanos.
Este tipo de estudio es crucial en un momento en que el cambio climático está afectando a las Islas Canarias de manera significativa. La isla ha experimentado un aumento en la temperatura del mar y cambios en los patrones de circulación oceánica, lo que afecta no solo a la biodiversidad marina, sino también a la economía local relacionada con la pesca y el turismo. La iniciativa en Taliarte se presenta como una posible solución para mitigar estos efectos adversos.
El estudio se llevará a cabo a lo largo de siete semanas y se presenta como la primera prueba de este tipo enfocada en evaluar el hormigón triturado como fuente de alcalinidad marina. Este enfoque busca aumentar la capacidad de los océanos para absorber CO₂, un componente clave en la lucha contra el cambio climático. La idea es que al introducir escombros de hormigón en el agua, se pueda elevar el pH del océano, lo que facilitaría la absorción de este gas. Esto no solo podría ayudar a mitigar el cambio climático, sino que también podría ofrecer una forma de reciclar residuos de construcción de manera efectiva.
Mesocosmos: un laboratorio flotante
El experimento se desarrolla a través de doce mesocosmos, estructuras que actúan como grandes tubos de ensayo flotantes. Cada mesocosmos contiene una porción de agua marina y su ecosistema natural, permitiendo a los investigadores modificar variables específicas sin afectar al océano abierto.
Estos sistemas albergan comunidades de plancton, microorganismos y procesos biogeoquímicos, lo que facilita la observación de los efectos del hormigón triturado en la química del agua y, por ende, en la vida marina. Algunos mesocosmos recibirán cantidades progresivamente mayores de hormigón triturado, mientras que otros servirán como control. Este enfoque permite a los científicos observar cómo pequeños cambios pueden tener un impacto significativo en el ecosistema marino.
Impacto potencial en la biodiversidad marina
Uno de los aspectos más críticos del experimento es evaluar las consecuencias que el uso de hormigón triturado podría tener en la biodiversidad marina. La preocupación se centra en el impacto sobre microorganismos, fitoplancton y zooplancton, que son fundamentales en la cadena alimentaria del océano.
“Lo primero que hay que dilucidar es cuál sería el efecto sobre la flora y fauna marina”, explicó Kai Schulz, de la Universidad Southern Cross, Australia, quien codirige el experimento.
Los científicos estiman que la meteorización natural de rocas contribuye a que los océanos absorban alrededor de mil millones de toneladas de CO₂ anualmente. Este proceso se produce cuando ciertos minerales, como los óxidos de calcio presentes en el hormigón, elevan el pH del agua del mar, facilitando así la absorción de CO₂. Sin embargo, el uso de hormigón triturado debe ser cuidadosamente evaluado para evitar efectos negativos en el ecosistema. La posible alteración de las comunidades de microorganismos podría tener repercusiones en la cadena alimentaria y, en última instancia, en la salud del océano.
Con un total de 5.000 millones de toneladas de escombros de hormigón generados anualmente en todo el mundo, el experimento busca entender qué sucedería si se implementara un uso a gran escala de estos residuos en el océano. Este enfoque no solo podría contribuir a la captura de CO₂, sino también a la gestión sostenible de los residuos generados por la construcción.
Colaboración internacional y futuro del estudio
El proyecto cuenta con la colaboración de varias instituciones, incluyendo la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El catedrático Javier Arístegui del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de esta universidad, destaca la importancia de investigar métodos innovadores para mitigar el cambio climático. La colaboración internacional es fundamental en este tipo de estudios, ya que reúne a expertos de diferentes disciplinas y países, lo que puede enriquecer el análisis y las conclusiones.
Este experimento no solo pretende responder a cuestiones químicas, sino también aportar información valiosa sobre la seguridad de la intervención en los ecosistemas marinos. Las conclusiones de este estudio podrían sentar un precedente en la gestión de residuos y en las políticas ambientales en las Islas Canarias y más allá. La capacidad para utilizar un residuo común como el hormigón para mitigar el cambio climático podría transformar la manera en que se gestionan los desechos y se aborda la crisis climática.
A medida que el experimento avanza, las observaciones realizadas en los mesocosmos ofrecerán datos cruciales para determinar si el uso de escombros de hormigón es una estrategia viable y segura para aumentar la capacidad de captura de CO₂ de los océanos. Los resultados pueden ser un paso importante hacia la implementación de soluciones sostenibles para los problemas ambientales que enfrentamos.
