Canarias necesita triplicar sus zonas verdes urbanas

Canarias necesita triplicar sus zonas verdes urbanas

Las claves

  • Las ciudades canarias tienen una media de 3,5 m² de zonas verdes por habitante.
  • La OMS recomienda un mínimo de 10 a 15 m² por persona.
  • Se lanza un proyecto de renaturalización urbana para recuperar espacios naturales.

La necesidad de más zonas verdes

En las últimas décadas, el crecimiento urbano en Canarias ha priorizado el cemento sobre la naturaleza. Las calles, plazas y otros espacios públicos han perdido su conexión con el entorno natural, dificultando la creación de áreas de sombra y la absorción de agua durante las lluvias. Esto se traduce en un impacto negativo tanto en la calidad de vida de los habitantes como en la biodiversidad del Archipiélago.

Actualmente, la media de zonas verdes en las Islas Canarias se sitúa en 3,5 metros cuadrados por habitante. Esta cifra está muy por debajo del umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que establece un mínimo saludable entre 10 y 15 m² por persona. Esta brecha crea un escenario preocupante, especialmente en un archipiélago conocido por su riqueza natural.

Las consecuencias de este déficit son visibles en la calidad del aire, la falta de espacios recreativos y el aumento de las temperaturas urbanas. Muchas ciudades canarias sufren de un fenómeno conocido como "isla de calor", donde las temperaturas son significativamente más altas que en las áreas rurales circundantes debido a la falta de vegetación. Esto no solo afecta la salud de los habitantes, sino que también contribuye a un entorno urbano menos habitable.

Proyecto de renaturalización urbana

Ante esta situación, la Consejería de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas ha puesto en marcha un proyecto de renaturalización urbana. Esta iniciativa, desarrollada junto a Gesplan, busca proporcionar a los municipios las herramientas necesarias para recuperar espacios destinados a la naturaleza.

El proyecto se articula en torno a un manual que incluye propuestas de actuación, un catálogo de vegetación autóctona y recursos para adaptar las soluciones a las características de cada isla y entorno. Según

Onán Cruz Díaz, director general de Ordenación del Territorio y Cohesión Territorial
, “el primero de los objetivos es asesorar a los técnicos y técnicas municipales a la hora de abordar esos espacios urbanos que necesitan una renaturalización”.

Este enfoque colaborativo es fundamental, ya que los desafíos ambientales que enfrentan las ciudades no pueden ser abordados por una sola entidad. La participación de los ciudadanos, así como de las comunidades locales, es crucial para asegurar que las intervenciones sean efectivas y sostenibles. Esta herramienta está diseñada no solo para ser utilizada por los ayuntamientos, sino también por cabildos y otros organismos públicos, así como por particulares interesados en llevar a cabo proyectos de renaturalización.

Acciones concretas y beneficios esperados

La renaturalización urbana no solo implica la creación de nuevas zonas verdes, sino también la recuperación de espacios ya existentes que han sido degradados. Entre las acciones concretas que se prevén están:

  • Identificación de áreas urbanas con necesidad de renaturalización.
  • Diseño de nuevos proyectos de espacios verdes.
  • Capacitación a los técnicos municipales sobre vegetación autóctona.

El manual proporcionará información sobre qué especies de plantas son más adecuadas para cada entorno, priorizando aquellas que ya se encuentran aclimatadas a las islas. Esto no solo facilitará su adaptación, sino que también promoverá la biodiversidad local y contribuirá a mitigar los efectos del cambio climático. La inclusión de plantas autóctonas es fundamental para mantener el equilibrio ecológico y apoyar la fauna local.

Con la implementación de este proyecto, se espera mejorar la calidad de vida de los canarios, proporcionando espacios donde disfrutar de la naturaleza, así como aumentar la resiliencia de las ciudades ante fenómenos climáticos extremos, como las lluvias intensas que afectan a las islas. Estos espacios verdes no solo actúan como pulmones urbanos, sino que también pueden servir como áreas de esparcimiento y socialización para los ciudadanos.

Importancia de la participación ciudadana

La lucha por recuperar el equilibrio entre cemento y naturaleza en Canarias es un reto que debe ser abordado de inmediato. La participación de la comunidad es fundamental en este proceso; los ciudadanos pueden involucrarse en actividades de plantación, mantenimiento y cuidado de los espacios verdes. Este compromiso no solo fortalece el tejido social, sino que también genera un sentido de pertenencia y responsabilidad hacia el entorno.

El aumento de zonas verdes tiene beneficios tangibles que afectan la salud y bienestar de todos los habitantes. Entre ellos, se encuentran la reducción de la contaminación del aire, el aumento de la biodiversidad, la mejora de la salud mental y el fomento de un estilo de vida más activo. Este nuevo enfoque podría marcar el inicio de una transformación significativa en la planificación urbana del archipiélago, con un enfoque más centrado en el bienestar de las personas y en la conservación del medio ambiente.

El futuro de Canarias depende de la capacidad de sus ciudadanos y autoridades para trabajar juntos en la creación de un entorno más verde y sostenible. La renaturalización urbana no es sólo una necesidad, sino una oportunidad para redefinir cómo vivimos en nuestras ciudades y cómo interactuamos con la naturaleza que nos rodea.