Canarias supera los dos millones de coches y la movilidad no mejora

Canarias supera los dos millones de coches y la movilidad no mejora

Las claves

  • Más de 2 millones de vehículos para 2,2 millones de habitantes en Canarias.
  • 830 coches por cada 1.000 habitantes, la séptima mayor densidad del mundo.
  • Factores como el turismo y la orografía agravan el problema de movilidad.

Un parque móvil en constante crecimiento

Canarias cerró agosto de 2026 con más de dos millones de vehículos matriculados, una cifra que se acerca peligrosamente a la población de 2,2 millones de residentes. Esto se traduce en una sorprendente tasa de 830 vehículos por cada 1.000 habitantes, posicionando al archipiélago como el séptimo territorio con mayor densidad de coches del mundo, superando incluso a Estados Unidos.

Los datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) revelan que entre enero y septiembre de 2026 se han matriculado 32.587 vehículos, lo que representa más del 60% de todas las matriculaciones del año anterior. La tendencia indica que el parque móvil no solo se ha estabilizado, sino que continúa en aumento.

Causas del crecimiento del parque automovilístico

La alta densidad de vehículos en Canarias se atribuye a varios factores estructurales que han demostrado ser difíciles de abordar por parte de las autoridades locales. El primer factor es el turismo. Una gran parte de los vehículos matriculados son flotas de coches de alquiler que sirven a la industria turística, lo que ha incrementado la demanda de automóviles.

Julián Sastre, presidente del Instituto de Movilidad y experto en transporte sostenible, señala que "el modelo turístico del Archipiélago favorece especialmente el vehículo de alquiler para acceder a playas, espacios naturales y núcleos rurales, donde el transporte público tiene una cobertura limitada". Este fenómeno ha intensificado la presión sobre las infraestructuras viales y ha reforzado la dependencia del automóvil.

El segundo factor relevante es la orografía del archipiélago. Las Islas carecen de una red ferroviaria interurbana, salvo el tranvía de Tenerife, lo que dificulta el desarrollo de una red de transporte público eficiente. La dispersión de la población y la existencia de espacios protegidos complican aún más la creación de rutas de transporte continuas y efectivas.

Por último, la fiscalidad también juega un papel importante. El IGIC, el impuesto canario que sustituye al IVA estatal, hace que la compra de un vehículo nuevo sea más asequible en comparación con otras regiones de España, lo que contribuye al crecimiento del parque automovilístico. Este contexto fiscal, junto con el aumento de matriculaciones, ha llevado a un crecimiento sostenido en el número de vehículos.

Intentos de solución y la realidad actual

A pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno de Canarias y los cabildos para mitigar el colapso viario, las soluciones propuestas han encontrado múltiples obstáculos. La realidad orográfica y la consolidación de un modelo turístico que depende del vehículo privado continúan siendo retos significativos.

Los datos reflejan que en 2021, el parque móvil canario era de aproximadamente 1,84 millones de vehículos, aumentando a 1,87 millones en 2022. Desde entonces, se han añadido más de 150.000 vehículos, de los cuales casi 37.000 se incorporaron solo en 2025. Este crecimiento desmedido no muestra señales de desaceleración y plantea serias dudas sobre la efectividad de los planes de movilidad establecidos.

“El modelo de ocupación territorial condiciona la continuidad de las redes de transporte”, afirma Julián Sastre.

Las Islas están en una encrucijada. La alta densidad de vehículos se traduce en congestión y problemas medioambientales, lo que afecta la calidad de vida de los residentes. Con un número tan elevado de coches, es imprescindible que se implementen medidas efectivas para fomentar el uso del transporte público y reducir la dependencia del automóvil. La situación actual, marcada por un crecimiento continuo en el parque móvil, exige una revisión integral de las políticas de movilidad en Canarias.

Consecuencias de la alta densidad vehicular

El aumento continuo de vehículos no solo representa un desafío logístico, sino que también tiene repercusiones ambientales significativas. Las emisiones de CO2 y otros contaminantes asociados al uso intensivo del automóvil contribuyen al deterioro de la calidad del aire, poniendo en riesgo la salud pública. Según estudios recientes, las islas tienen niveles de contaminación que superan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, lo que podría acarrear problemas respiratorios y cardiovasculares en la población.

Adicionalmente, el tráfico congestionado está asociado a un aumento en los tiempos de desplazamiento y una disminución en la productividad. Los residentes pasan cada vez más tiempo en sus vehículos, lo que genera frustración y afecta negativamente su calidad de vida. Asimismo, las horas perdidas en el tráfico pueden tener un impacto económico, dificultando el crecimiento de las empresas locales y la atracción de nuevas inversiones.

Claves para el futuro: ¿qué se puede hacer?

Ante esta situación crítica, se hace imperativo que las autoridades canarias implementen un enfoque multifacético que contemple no solo la mejora del transporte público, sino también la promoción de alternativas sostenibles. Esto podría incluir el fomento del uso de bicicletas, la creación de carriles exclusivos para transporte público y la implementación de tecnologías inteligentes que faciliten la movilidad urbana.

Además, es fundamental concienciar a la población sobre la importancia de una movilidad más sostenible. La educación y la sensibilización pueden desempeñar un papel clave en la transformación de hábitos, alentando a los ciudadanos a optar por medios de transporte menos contaminantes. Con un enfoque colaborativo entre el Gobierno, las empresas y la ciudadanía, es posible encaminar a Canarias hacia un modelo de transporte más equilibrado y eficiente.