El cabildo y el ayuntamiento discuten la responsabilidad del deterioro de murales

El cabildo y el ayuntamiento discuten la responsabilidad del deterioro de murales

Las claves

  • El Cabildo afirma que el Ayuntamiento es el único responsable del cuidado de los murales.
  • El concejal Mauricio Roque señala que el Cabildo también tiene parte de la responsabilidad por la tardanza en los informes.
  • Los murales son considerados Bien de Interés Cultural.

Conflicto por la conservación de los murales

El Cabildo de Gran Canaria ha declarado que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es el "único responsable" de la conservación de las pinturas murales de Jesús Arencibia en la Ermita de Santa Catalina del Pueblo Canario. Esta afirmación se basa en la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) que tienen estos murales, así como en su titularidad exclusivamente municipal, según un comunicado emitido por la Corporación insular.

El Cabildo reaccionó a las declaraciones del concejal de Desarrollo Urbano, Mauricio Roque, quien había intentado corresponsabilizar a la institución insular del deterioro de la obra. En su opinión, el retraso en la intervención por parte del Ayuntamiento ha llevado a un procedimiento incoado por el Gobierno de Canarias por "infracción grave" en materia de patrimonio cultural.

Las justificaciones del Ayuntamiento

Por su parte, Mauricio Roque argumenta que la responsabilidad del deterioro de los murales no puede ser atribuida de manera exclusiva al Consistorio. Según el concejal, el tiempo que tardaron los técnicos del Cabildo en publicar los informes sobre el estado de conservación de las pinturas es parte del problema. “Seis meses son imputables al Cabildo”, declaró Roque, refiriéndose al periodo desde que se realizaron las inspecciones hasta que se comunicaron los resultados.

“Si la responsabilidad viene determinada por el paso del tiempo, el Cabildo es responsable de este paso del tiempo”, afirmó Roque.

Además, el edil se quejó de que el Cabildo exigiera al Ayuntamiento una actuación de urgencia sin haber dispuesto antes de tiempo los informes necesarios. “El Cabildo hace un informe tres meses antes, lo notifica en octubre y nos dice que la actuación debe ser ese mismo mes”, señaló.

Complicaciones en la intervención

El concejal también destacó que cualquier intervención en los murales de Arencibia, por su carácter delicado, es especialmente complicada. En marzo, el Ayuntamiento presentó una propuesta para la conservación de las pinturas, la cual fue rechazada por Patrimonio Histórico, que la consideró demasiado agresiva. Esto añade una capa de dificultad a un proceso ya de por sí sensible, dado que cualquier daño a estos murales podría ser irreparable.

Contexto histórico y cultural

Los murales de Jesús Arencibia no son solo una expresión artística, sino que también representan una parte importante del patrimonio cultural de Las Palmas. Pintados en la década de 1970, estos murales han sido testigos de la evolución social y cultural de la ciudad. La Ermita de Santa Catalina, donde se encuentran, es un espacio emblemático que ha acogido diversas actividades culturales y sociales. La pérdida de estos murales no solo supondría un daño estético, sino también un vacío en la memoria colectiva de la comunidad.

Consecuencias para la comunidad

El debate sobre la responsabilidad en la conservación de los murales de Jesús Arencibia refleja la complejidad de la gestión del patrimonio cultural en un municipio que cuenta con una rica historia y un legado artístico significativo. La situación actual ha generado preocupación entre los vecinos y amantes del arte, quienes temen que el deterioro continúe sin una intervención adecuada. La falta de acción podría resultar en la pérdida irreversible de una parte importante de la herencia cultural de la ciudad.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria tiene la responsabilidad de mantener y proteger su patrimonio cultural. Por su parte, el Cabildo ha señalado su disposición a colaborar, aunque las responsabilidades se encuentran claramente definidas por la legislación vigente. La colaboración entre ambas instituciones es crucial para asegurar la protección y conservación de estos murales, garantizando que las futuras generaciones puedan disfrutar de este legado artístico.