Las claves

  • Entre un 30% y un 35% de los jóvenes canarios de 18 a 24 años se sienten solos.
  • El proyecto se desarrolla en dos institutos de Tenerife y La Palma.
  • Se busca que los jóvenes sean protagonistas en la identificación de soluciones.

Un problema creciente entre la juventud canaria

La soledad no deseada es una realidad que afecta a un porcentaje significativo de la población joven en Canarias. Según datos del Gobierno de Canarias, entre un 30% y un 35% de los jóvenes de entre 18 y 24 años manifiestan sentirse solos y tienen dificultades para establecer vínculos estables. Este fenómeno no solo es emocional, sino que se considera un factor de riesgo psicosocial que puede impactar gravemente en la salud física y mental de quienes lo padecen.

Para abordar esta problemática, el Gobierno de Canarias ha iniciado un proyecto piloto impulsado por Islas Responsables Lab (IRLab) en colaboración con la consultora de Innovación Social y Pública Elige. La iniciativa se centra en la creación de espacios de diálogo en dos institutos, uno en Tenerife y otro en La Palma, donde se realizarán talleres para conocer las necesidades reales de la juventud y cómo los servicios públicos pueden adaptarse a ellas.

Objetivos y metodología del proyecto

El viceconsejero del Gabinete del Presidente, Octavio Caraballo, destacó que el objetivo principal de este proyecto es “generar y priorizar las primeras propuestas de intervención concreta para la prevención y abordaje de la soledad no deseada entre los jóvenes de las islas”. Este enfoque busca que los jóvenes no solo sean receptores de información, sino que participen activamente en la identificación de sus propias necesidades y en la propuesta de soluciones.

El proyecto se llevará a cabo en sesiones de trabajo donde participarán chicos y chicas de entre 14 y 35 años, abarcando diversos perfiles, desde estudiantes hasta jóvenes en situación de precariedad laboral o desconexión social. Durante estas dinámicas, se espera que los jóvenes expresen sus experiencias y preocupaciones, facilitando así una comprensión más clara de la situación actual.

“No se trata de que sean meros transmisores de datos, sino de que participen activamente en la definición de la soledad no deseada y en la propuesta de soluciones”, explicó Caraballo.

Un contexto insular complicado

En un archipiélago como Canarias, donde las islas están geográficamente separadas, la movilidad y el acceso a recursos son limitados. Estas condiciones pueden agravar el sentimiento de soledad entre los jóvenes, quienes enfrentan desafíos adicionales como la precariedad laboral y el acceso a la vivienda. La situación se torna más compleja en entornos rurales, donde las oportunidades de interacción social son más escasas.

El Gobierno de Canarias busca, a través de esta iniciativa, no solo detectar las grietas del sistema actual, sino también implementar cambios significativos que puedan mejorar la calidad de vida de los jóvenes. La colaboración entre los jóvenes y los profesionales que facilitan los talleres será fundamental para construir un diagnóstico acertado y, por ende, soluciones efectivas.

El programa no solo se limita a la identificación de problemas. Se pretende que los resultados de estas sesiones sirvan para desarrollar propuestas concretas que se puedan implementar en el futuro, contribuyendo así a un mejor bienestar emocional y social de la juventud canaria.

La importancia de la participación juvenil

El enfoque participativo es esencial en este proyecto, ya que se busca empoderar a los jóvenes, haciéndolos protagonistas de su proceso de cambio. Al involucrarlos directamente en la identificación de sus necesidades y en la elaboración de soluciones, se espera fomentar un sentido de comunidad y pertenencia que puede ser clave para combatir la soledad no deseada.

Las sesiones se llevarán a cabo en el contexto de las dificultades actuales que enfrentan los jóvenes en Canarias. La previsión es que, al final del proyecto, se cuente con un conjunto de recomendaciones que puedan ser presentadas a las instituciones competentes para su consideración y posible implementación.

La primera fase del proyecto está programada para desarrollarse en los próximos meses, y se espera una respuesta activa de los jóvenes participantes, quienes podrán contribuir a la mejora de su entorno social.