Los castigos de la Inquisición a las mujeres canarias en el siglo XVIII
Las claves
- La Inquisición castigó a mujeres canarias con desfiles semidesnudas y azotes.
- El estudio se centra en el siglo XVIII y está liderado por María Teresa Manescau.
- El archivo de la Inquisición de Canarias se encuentra en el Museo Canario de Gran Canaria.
Castigos inusuales y su contexto
La Inquisición en Canarias, aunque no ejecutó autos de fe, aplicó castigos severos a las mujeres que eran acusadas de herejía. Entre los métodos más extremos se encontraban las penas de desfilar semidesnudas sobre un asno, acompañadas de azotes. Además, el destierro forzoso a otra isla era una de las sanciones más temidas, dejando a muchas mujeres en un estado de vulnerabilidad y desamparo.
Este fenómeno se ha documentado principalmente durante el siglo XVIII, cuando el Tribunal de la Inquisición se mostró especialmente activo en la persecución de mujeres solas y humildes. La investigación, que se desarrolla bajo la dirección de la profesora María Teresa Manescau, doctora en Historia del Derecho por la Universidad de La Laguna, busca arrojar luz sobre esta oscura parte de la historia canaria.
Investigación en curso y hallazgos
El trabajo de la profesora Manescau forma parte de un proyecto nacional titulado “Una historia de intolerancia: mujer e Inquisición”, promovido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Se espera que la investigación concluya en abril de 2027. Hasta ahora, se ha completado la primera fase centrada en los procesos inquisitoriales en Canarias, y la investigadora se prepara para analizar datos en relación con el Tribunal de Sevilla, donde también se persiguieron mujeres por brujería y hechicería.
Una parte importante de la documentación original sobre estos casos se encuentra en el Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria. Este archivo ha permitido a Manescau indagar en los procesos que afectaron a las mujeres canarias, revelando detalles sobre la naturaleza de las acusaciones y las consecuencias que enfrentaban.
“Las mujeres eran generalmente solas y humildes, lo que las hacía más vulnerables a las acusaciones”, explicó Manescau en una reciente entrevista.
El legado de la Inquisición en Canarias
La historia de la Inquisición en Canarias es compleja y está marcada por la violencia de género. Las mujeres que fueron acusadas de brujería, hechicería o curanderismo supersticioso no solo enfrentaron el desprecio social, sino que también sufrieron castigos físicos y emocionales que las marginaron aún más. La Inquisición mantuvo su actividad en el archipiélago hasta 1834, cuando se abolió oficialmente.
La investigación de Manescau no solo se centra en la documentación del Tribunal de la Inquisición, sino que también busca comprender el impacto que estas prácticas tuvieron en la vida cotidiana de las mujeres canarias. Esto incluye el análisis de cómo estas penas han sido recordadas o ignoradas en la historia local y su relevancia en el contexto actual de la lucha por la igualdad de género.
Contexto histórico y social
La Inquisición, que comenzó en el siglo XV, se expandió a lo largo de los siglos en diversas regiones de Europa y sus colonias. En el caso de Canarias, la llegada de la Inquisición se produjo en un contexto de reciente colonización y establecimiento de un orden social rígido. Las Islas, con su diversidad cultural y su mezcla de poblaciones indígenas, colonos españoles y esclavos, se convirtieron en un terreno fértil para la sospecha y la persecución.
Las acusaciones de herejía eran a menudo un reflejo de tensiones sociales y económicas. Las mujeres acusadas de brujería, en particular, eran a menudo aquellas que se apartaban de las normas sociales establecidas, ya sea por su independencia, su conocimiento en medicina popular o simplemente por su situación económica precaria. En este sentido, la Inquisición no solo actuaba como un instrumento de control religioso, sino también como un mecanismo de defensa del orden patriarcal.
Consecuencias y reflexiones actuales
El interés por este tema ha crecido en los últimos años, en un contexto donde la memoria histórica y el papel de la mujer en la sociedad son temas de creciente relevancia en las Islas Canarias. La investigación de Manescau es un paso importante para entender el pasado y su influencia en la realidad contemporánea. Las repercusiones de estos episodios de violencia y marginación todavía resuenan en la sociedad actual, donde la lucha por la igualdad de género es más pertinente que nunca.
Con la finalización del proyecto en 2027, se espera que se produzcan nuevas publicaciones que aporten información valiosa sobre estos episodios oscuros de la historia canaria y su impacto en la identidad cultural del archipiélago. Además, esta investigación podría abrir un espacio para el diálogo sobre cómo las injusticias del pasado pueden reflejarse en las estructuras sociales y legales actuales, fomentando una mayor conciencia sobre la importancia de la igualdad y el respeto por los derechos de las mujeres.
