NC-BC rechaza el puerto de Fonsalía y pide un cambio en el crecimiento de Tenerife
Las claves
- Valentín Correa, portavoz de NC-BC, rechaza el proyecto del puerto de Fonsalía.
- Exigen un cambio en el modelo de crecimiento de Tenerife hacia la protección del territorio.
- El Parlamento de Canarias ya había acordado en 2021 abandonar el proyecto de Fonsalía.
Rechazo al proyecto de Fonsalía
El vicepresidente de los Órganos Nacionales de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC), Valentín Correa, ha manifestado su oposición a la reactivación del proyecto del puerto de Fonsalía, propuesto nuevamente por el Gobierno de Canarias. Según Correa, este proyecto no responde a las necesidades actuales de la isla y no está justificado para garantizar el servicio público de transporte marítimo.
Correa argumenta que en lugar de construir nuevas infraestructuras, Tenerife debería centrarse en la planificación y optimización de las existentes. En este sentido, propone mejorar la coordinación entre los puertos de Los Cristianos y Granadilla para descongestionar el tráfico marítimo sin necesidad de ocupar más territorio.
“Tenerife necesita aprovechar y mejorar lo que ya tiene, no seguir ocupando territorio y destruyendo espacios naturales”, señala Correa.
Un mandato ya establecido
El dirigente de NC-BC recordó que en octubre de 2021, el Parlamento de Canarias aprobó una iniciativa que instaba al Gobierno autonómico a abandonar la construcción del puerto de Fonsalía. Esta propuesta fue respaldada por varios partidos, incluyendo Nueva Canarias, Coalición Canaria y Sí Podemos Canarias. En aquel momento, se planteó buscar alternativas para mejorar la conectividad marítima con las llamadas islas verdes, como La Gomera y El Hierro.
El rechazo a Fonsalía no es un asunto nuevo. Correa subraya que el proyecto ha sido objeto de intensos debates políticos, sociales y ambientales. La preocupación por el impacto que tendría en el entorno natural ha sido un tema recurrente entre diversos sectores de la sociedad canaria. Desde el inicio del proyecto, en los años 2000, se han realizado múltiples estudios que evidencian la fragilidad del ecosistema marino en la zona y la oposición de grupos ecologistas que han luchado incansablemente en defensa del medio ambiente.
La necesidad de límites en el crecimiento
Valentín Correa enfatiza que Tenerife debe establecer límites en su modelo de crecimiento, que ha estado caracterizado por una expansión desmedida y un consumo excesivo de recursos naturales. “No podemos seguir con un modelo que prioriza la construcción de macroinfraestructuras en lugar de proteger nuestro entorno”, afirma.
La postura de NC-BC se alinea con una tendencia creciente entre los canarios que abogan por un desarrollo más sostenible. La necesidad de preservar el carácter natural de la isla y optimizar los recursos existentes se ha vuelto un tema central en la agenda política y social de Tenerife. La isla ha sido históricamente conocida por su belleza natural, y muchos ciudadanos sienten que cualquier nueva construcción debe ser evaluada cuidadosamente en función de su impacto ambiental.
El contexto de la infraestructura portuaria
El puerto de Fonsalía ha sido propuesto como una solución para aliviar el tráfico marítimo en el sur de Tenerife, donde la demanda de transporte ha crecido considerablemente en los últimos años. Sin embargo, la comunidad local ha expresado su preocupación por el impacto que tendría en la biodiversidad de la zona. En las últimas décadas, el turismo ha crecido, pero también lo ha hecho la presión sobre los recursos naturales, lo que ha llevado a un llamado a la acción para encontrar un equilibrio entre desarrollo y conservación.
Consecuencias de un cambio en el modelo de crecimiento
La discusión sobre el futuro de la infraestructura portuaria y el desarrollo sostenible en Tenerife sigue vigente, y los próximos meses serán clave para determinar si se toma en cuenta la voz de quienes abogan por un cambio de modelo. La respuesta de la comunidad canaria ante la propuesta de reactivar el puerto de Fonsalía podría influir en futuras decisiones gubernamentales sobre proyectos similares. Un cambio hacia un desarrollo más sostenible no solo beneficiaría a los ecosistemas locales, sino que también podría mejorar la calidad de vida de los habitantes de la isla, quienes buscan un equilibrio entre modernidad y naturaleza.
La presión de grupos ecologistas y ciudadanos preocupados se ha intensificado en los últimos años, y muchos esperan que su voz sea escuchada en el debate sobre el futuro de Tenerife. La lucha por preservar el medio ambiente de la isla es un reflejo del compromiso de sus habitantes con la sostenibilidad y el bienestar de las futuras generaciones.
