Bergaz exige acabar con la incertidumbre sobre la zona de energías renovables en Lanzarote
Las claves
- Marcos Bergaz pide la oficialización de la reducción de la ZAR de 3.163 a menos de 200 hectáreas.
- La planificación original sigue publicada en el BOC, generando incertidumbre.
- El Consejo de la Reserva de la Biosfera ha suspendido en dos ocasiones el análisis de la propuesta de rectificación.
460 días de espera por la reducción de la ZAR
El diputado del Partido Socialista, Marcos Bergaz, ha exigido este martes al Cabildo de Lanzarote y al Gobierno de Canarias que culminen la modificación de la Zona de Aceleración de las Renovables (ZAR). La solicitud se produce después de que hayan transcurrido más de 460 días desde que se firmó un protocolo entre el presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort (CC), y el consejero de Transición Ecológica, Mariano Hernández Zapata (PP) para abordar la implantación de energías renovables en la isla.
En marzo de 2022, el Cabildo había anunciado la intención de reducir la superficie destinada a la ZAR de 3.163 hectáreas a menos de 200 hectáreas. Sin embargo, la planificación original sigue publicada en el Boletín Oficial de Canarias (BOC), lo que ha generado un clima de incertidumbre entre los ciudadanos y los representantes políticos locales. Esta situación no solo afecta a la percepción pública sobre el compromiso del Cabildo con la sostenibilidad, sino que también retrasa la ejecución de proyectos que podrían contribuir a la transición energética de la isla.
La necesidad de claridad en el proceso
Bergaz ha subrayado que la situación actual es insostenible, afirmando: “Lanzarote no puede seguir esperando por una rectificación que se anuncia, pero que todavía no se ha hecho oficial, y menos en un asunto tan relevante como la implantación de las energías renovables”. En este sentido, el parlamentario ha recordado que el propio Betancort había cuestionado la planificación inicial al afirmar que se estaban planteando instalar placas fotovoltaicas en lugares inapropiados, como Timanfaya o Playa Quemada.
“Ya está bien de anuncios sin una rectificación oficial”, destacó Bergaz.
La falta de avances claros lleva a una creciente desconfianza entre la población, que demanda respuestas concretas sobre el futuro energético de Lanzarote y cómo se respetarán los espacios naturales. Además, el Consejo de la Reserva de la Biosfera, que debería haber discutido la propuesta de rectificación, ha suspendido sus reuniones en dos ocasiones, lo que ha dificultado conocer el estado real de la revisión. Esta inacción genera inquietud y frustración entre los ciudadanos, que ven cómo se dilata un proceso que es fundamental para el futuro de la isla.
Expectativa y derechos de la ciudadanía
Bergaz ha demandado transparencia y claridad sobre los avances en este tema, afirmando que “la ciudadanía tiene derecho a saber en qué punto está la negociación entre el Cabildo y el Gobierno de Canarias”. La falta de información ha generado inquietud entre los vecinos, quienes esperan que las decisiones tomadas respeten el entorno natural de Lanzarote, conocido por su riqueza paisajística y medioambiental. Lanzarote ha sido declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, lo que implica un compromiso con la sostenibilidad y la conservación de sus recursos naturales.
La situación actual plantea un desafío para el desarrollo sostenible de la isla, donde la necesidad de energías renovables es cada vez más apremiante. Sin embargo, la manera en que se implementen estas iniciativas debe ser cuidadosamente considerada y comunicada a la población. Un desarrollo energético que no tenga en cuenta la opinión de los ciudadanos y el respeto por el entorno podría llevar a una mayor oposición y a conflictos que solo entorpecerían el avance hacia un modelo energético más limpio.
Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales no solo para el futuro energético de Lanzarote, sino también para su imagen como un destino turístico sostenible y responsable. La presión de la comunidad, junto con la responsabilidad de las autoridades, deberá converger para asegurar que la transición hacia energías renovables se realice de manera efectiva y respetuosa con el entorno insular.
