Inundaciones marinas amenazan a 80.000 canarios y a centrales eléctricas

Las claves

  • 80.000 personas en riesgo de inundación marina en Canarias.
  • 11 centrales eléctricas amenazadas, seis de ellas con riesgo extremo.
  • 1.500 hectáreas podrían quedar bajo el agua en un temporal de 100 años.

Un panorama preocupante para Canarias

El informe SOS Costas Canarias, elaborado por la Fundación Canarina y el Observatorio de Sostenibilidad, ha puesto de manifiesto la grave situación que enfrenta el archipiélago ante el riesgo de inundaciones marinas. Según el estudio, casi 80.000 personas están en zonas de riesgo, así como once centrales eléctricas que son fundamentales para el suministro energético de las islas.

Los datos se basan en mapas oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica y revelan que el 45% del suelo amenazado por inundaciones ya está urbanizado. Esto significa que las infraestructuras construidas a pie de costa se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, especialmente en las islas más pobladas. Esta situación no es nueva, ya que los informes sobre el aumento del nivel del mar y su impacto en las costas canarias han sido una constante durante la última década, generando preocupación entre los expertos en sostenibilidad y urbanismo.

Las cifras del riesgo en las principales islas

Las Palmas de Gran Canaria se sitúa como la zona con mayor riesgo, contabilizando 30.554 vecinos en áreas propensas a inundaciones, especialmente alrededor de la Playa de Las Canteras. Este emblemático punto turístico no solo es un lugar de recreo, sino también un núcleo vital para la economía local, lo que agrava aún más la situación. En Tenerife, el sur turístico presenta 16.502 habitantes en peligro, mientras que en Fuerteventura, Corralejo y sus hoteles están prácticamente sobre la línea de marea, lo que los convierte en un blanco fácil para las inundaciones.

Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad, subrayó la necesidad de adoptar medidas preventivas. “Canarias, y sobre todo la isla de Gran Canaria, debe dar un paso atrás en la ocupación de la primera línea del litoral”, afirmó Prieto, advirtiendo que “casi 80.000 personas están en riesgo de inundación por temporales marinos”. Este llamado a la acción resuena con las iniciativas de varias organizaciones locales que han estado buscando una mayor conciencia sobre el impacto del cambio climático en la región.

Impacto en infraestructuras críticas

El informe también destaca que el suministro eléctrico de las islas depende de once centrales, de las que diez se encuentran en zonas inundables. Seis de estas centrales presentan un riesgo extremo:

  • Central térmica de Jinámar en Gran Canaria.
  • Central de Las Salinas en Fuerteventura.
  • Central de Punta Grande en Lanzarote.
  • Centros de Las Caletillas en Tenerife.
  • Los Guinchos en La Palma.
  • Llanos Blancos en El Hierro.

La única central que se encuentra a salvo es la de El Palmar, ubicada en San Sebastián de La Gomera. Esto plantea serias interrogantes sobre la resiliencia del sistema energético canario ante eventos climáticos extremos, un desafío que las autoridades locales deberán abordar con urgencia.

Además, la situación de las desaladoras y depuradoras también es crítica. Estas infraestructuras, esenciales para el suministro de agua potable, están construidas en zonas costeras y son vulnerables a inundaciones. En Lanzarote, la desaladora de Montaña Roja abastece a la zona turística de Playa Blanca, mientras que en Fuerteventura, la potabilizadora de Puerto del Rosario se encuentra junto a la central térmica. Gran Canaria cuenta con las depuradoras de El Pagador y Arguineguín, que están directamente amenazadas, y en Tenerife hay 30 instalaciones de gestión de aguas en peligro. Esto pone en evidencia la dependencia que tienen las islas de infraestructuras situadas a nivel del mar, lo que podría causar una crisis de abastecimiento en caso de fuertes temporales.

Un llamado a la acción

El informe SOS Costas Canarias no solo busca alertar sobre la situación actual, sino también servir como un aviso para la planificación urbana. La ocupación de la primera línea del litoral debe ser revisada para evitar que más personas y servicios críticos queden expuestos ante el avance del mar. La historia reciente del archipiélago nos recuerda la devastación provocada por fenómenos como el huracán Delta en 2005, que dejó una huella imborrable en varias comunidades costeras.

Con la llegada de cambios climáticos y el aumento del nivel del mar, es urgente que las autoridades locales y regionales adopten medidas efectivas para proteger a la población y las infraestructuras. La situación actual pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más sostenible en la gestión del litoral canario. Esto incluye la implementación de políticas de reurbanización, la creación de espacios verdes y la promoción de la educación ambiental para que la comunidad esté más preparada para enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático.