La falta de controladores aéreos pone en jaque la temporada turística en Canarias
Las claves
- Falta de controladores en El Hierro, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma.
- En julio, Canarias registró 37.063 vuelos, un 3,1% más que el año anterior.
- La temporada alta turística está en riesgo debido a la insuficiencia de personal en las torres de control.
Escasez de personal en los aeropuertos
La falta de controladores aéreos en el Archipiélago canario se ha convertido en un problema preocupante a las puertas de la temporada alta turística. Cuatro aeropuertos se ven especialmente afectados: El Hierro, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. A finales de 2025, el aeropuerto de El Hierro tuvo que reducir su horario operativo debido a la insuficiencia de personal en la torre de control, lo que llevó a Aena a sancionar a la empresa responsable, Saerco.
A pesar de esta advertencia, la situación no ha mejorado. Según Susana Romero, responsable de comunicación del sindicato USCA, “plantillas insuficientes” continúan siendo un obstáculo. El Archipiélago registró en julio de 2026 un total de 37.063 vuelos, un 3,1% más en comparación con el mismo mes del año anterior. Este aumento en el tráfico aéreo se espera que continúe durante los meses de invierno, cuando el número de visitantes se incrementa aún más.
Cifras alarmantes de controladores
Los números de controladores aéreos en cada uno de los aeropuertos mencionados son preocupantes. En Lanzarote, actualmente hay 12 controladores, cuando anteriormente eran 17 bajo gestión pública. En Fuerteventura, el personal ha disminuido a 10, mientras que en su momento llegaron a ser 15. En La Palma, se cuenta con ocho controladores, aunque deberían ser al menos diez, y en El Hierro solo hay seis. Estos datos reflejan una situación crítica, especialmente considerando la creciente demanda de vuelos.
“El tráfico aéreo está muy por encima de las previsiones incluso más optimistas de recuperación”, afirma Romero.
Impacto en el turismo y la seguridad
La falta de personal no solo afecta la operación de los aeropuertos, sino que también representa un riesgo para la seguridad de los pasajeros. El sindicato USCA ha denunciado que los operadores privados están recortando en seguridad al no contratar suficientes controladores. Esto ha llevado a largas jornadas laborales y agotamiento entre el personal, lo que podría ser potencialmente peligroso.
A pesar de que los aeropuertos de Tenerife y Gran Canaria no se ven afectados debido a que sus torres de control permanecen en manos públicas, el resto de los aeródromos enfrentan un panorama incierto. Las amenazas de huelga se han vuelto recurrentes en el contexto de la privatización de los servicios de control aéreo, lo que añade presión a una situación ya compleja.
Consecuencias para el sector turístico
Con la temporada alta a la vuelta de la esquina, las autoridades deben abordar esta problemática con urgencia para garantizar no solo la fluidez del tráfico aéreo, sino también la seguridad de los millones de turistas que eligen Canarias como destino. La falta de controladores podría poner en riesgo tanto la calidad del servicio como la reputación turística del Archipiélago.
El turismo es uno de los pilares de la economía canaria, representando alrededor del 35% del PIB regional. Un colapso en la operativa de los aeropuertos podría traducirse en cancelaciones masivas de vuelos, lo que afectaría directamente a miles de pasajeros y a la imagen de Canarias como un destino turístico fiable y seguro.
Además, las empresas locales que dependen del turismo, como hoteles, restaurantes y servicios de transporte, podrían verse gravemente impactadas, lo que podría llevar a un efecto dominó en la economía regional. Por lo tanto, la solución a esta crisis de controladores no es solo una cuestión de mejorar la infraestructura aeroportuaria, sino también de salvaguardar el futuro económico de las Islas Canarias.
