La macrogranja marina de lubina en La Aldea genera polémica

La macrogranja marina de lubina en La Aldea genera polémica

Las claves

  • Gran Canaria Bass Company propone una macrogranja marina en La Aldea con 24 jaulas.
  • El Cabildo y el Ayuntamiento de La Aldea han mostrado su rechazo unánime al proyecto.
  • Se abre un plazo de 30 días para presentar alegaciones tras la publicación del proyecto en el BOC.

Fase clave en la tramitación del proyecto

El proyecto de Gran Canaria Bass Company para instalar una macrogranja marina frente a La Aldea de San Nicolás avanza en su tramitación administrativa. Según publicó el Boletín Oficial de Canarias (BOC), se ha iniciado el periodo de información pública del proyecto y su estudio de impacto ambiental, dando un paso significativo hacia la posible concesión acuícola en la zona de interés ZIA-GC-9.

La explotación acuícola contempla la instalación de 24 jaulas marinas y una producción estimada de 5.400 toneladas de lubina al año. Sin embargo, este avance no garantiza la aprobación definitiva del proyecto, ya que el Gobierno de Canarias simplemente está progresando en la tramitación del expediente. La macrogranja, si se lleva a cabo, podría convertirse en una de las mayores instalaciones de acuicultura en la región, lo que la convierte en un tema de gran interés y controversia entre los habitantes de La Aldea y de las áreas circundantes.

Oposición de las instituciones locales

El anuncio de la apertura de información pública llega tras meses de oposición al proyecto por parte de varios actores locales. Tanto el Cabildo de Gran Canaria como el Ayuntamiento de La Aldea han expresado su rechazo unánime a la instalación de estas jaulas marinas, citando preocupaciones sobre el impacto ambiental y la sostenibilidad del proyecto. Este rechazo se enmarca dentro de una creciente preocupación por la preservación de los ecosistemas marinos en la región, que han sido históricamente vulnerables a la sobreexplotación y a la contaminación.

El alcalde de La Aldea, Pedro Suárez, ha manifestado en diversas ocasiones la postura firme del municipio. El pasado 9 de julio, el pleno del Ayuntamiento aprobó por unanimidad una moción institucional en la que se rechazaba la implantación de jaulas marinas en la ZIA-GC-9 y la ZIA-GC-8. El alcalde indicó que "el Ayuntamiento continuará utilizando todos los mecanismos técnicos, institucionales y jurídicos a su alcance para frenar una actividad masiva que podría afectar a nuestro entorno". Esta postura refleja una tendencia más amplia en la isla de Gran Canaria, donde la protección ambiental se ha convertido en una prioridad para muchos ciudadanos y grupos ecologistas.

"El proyecto abarca una elevada complejidad técnica y ambiental, y es fundamental contar con expertos externos para estructurar una respuesta rigurosa", explicó el Ayuntamiento en un comunicado.

Próximos pasos y alegaciones

La publicación en el BOC establece un plazo de 30 días para que los ciudadanos y entidades puedan presentar alegaciones al proyecto. Este periodo es crucial para que la comunidad local exprese sus preocupaciones y se sumerja en el debate sobre la viabilidad de la macrogranja. Ante la complejidad técnica y ambiental de la instalación, el Ayuntamiento ha decidido contratar un informe técnico externo que apoye su postura contraria al proyecto. Esto se debe a que la corporación carece de personal especializado en ecología y acuicultura marina, lo cual dificulta la respuesta a las implicaciones de la macrogranja.

La Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias ha detallado que la instalación se ubicaría en las unidades U.R.D.S.-1 y U.R.E.S.-2 de la ZIA-GC-9, como parte del Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura de Canarias (PROAC). Esta planificación ha sido objeto de debate en el ámbito local, donde los residentes expresan su preocupación por el posible impacto en el ecosistema marino y las actividades pesqueras de la zona. La Aldea es conocida por su rica biodiversidad marina y cualquier alteración significativa en el entorno podría tener consecuencias duraderas en la comunidad pesquera local.

El futuro de este proyecto dependerá en gran medida de la respuesta de la comunidad y de las alegaciones que se presenten en el plazo establecido. La oposición de las instituciones locales y la falta de consenso en torno a la sostenibilidad de esta iniciativa podrían marcar el rumbo de la acuicultura en las aguas de La Aldea. En este sentido, la movilización social y la participación ciudadana serán clave para influir en la decisión final y asegurar que se tomen en cuenta las voces de aquellos que podrían verse afectados por esta macrogranja marina.