Las claves
- 1.200 jóvenes extutelados han recibido formación sociolaboral.
- 840 de ellos han logrado acceder a un empleo.
- El programa Urdimbre colabora con la Cámara de Comercio y el ISCE.
Iniciativa para jóvenes migrantes y extutelados
El viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, visitó a un grupo de 16 menores migrantes y jóvenes extutelados que participan en el programa Urdimbre. Esta iniciativa del Gobierno canario tiene como objetivo principal impulsar la formación sociolaboral y facilitar el acceso al mercado laboral para estos jóvenes, muchos de los cuales provienen de países como Mali, Gambia, Marruecos, Senegal y Guinea Conakry. En un contexto donde la migración ha aumentado considerablemente en los últimos años, programas como Urdimbre se vuelven cruciales para integrar a estos jóvenes en la sociedad canaria, brindándoles herramientas para su desarrollo y empoderamiento.
Formación en hostelería y otros sectores
El curso en el que participan estos jóvenes se centra en el ciclo Operaciones Básicas de Sala, donde se les enseña atención al cliente y servicio en un comedor de un establecimiento de hostelería. Este enfoque no solo proporciona habilidades prácticas, sino que también responde a la creciente demanda de mano de obra joven en sectores como la hostelería, la agricultura, la construcción, la automoción y los servicios. La formación en hostelería es especialmente relevante en Canarias, dado que el turismo es uno de los pilares de la economía local, generando miles de empleos al año. La capacidad de los jóvenes para adaptarse a este entorno laboral puede marcar una diferencia significativa en sus vidas.
“Esta formación tiene como objetivo facilitar, por un lado, una oportunidad de proyecto de vida para estas chicas y chicos y, por otro, se ofrece una oportunidad a las empresas”, explicó Candil.
Desde el inicio del programa Urdimbre en 2025, se han capacitado aproximadamente 1.200 jóvenes y se ha logrado que 840 de ellos accedan ya a un empleo. Ramón Redondo, director de Comercio Interior y Empleo de la Cámara de Comercio de Gran Canaria, destacó que el objetivo final es formar a un total de 250 menores y jóvenes extutelados, preparándolos para sectores con alta demanda. Este tipo de programas no solo beneficia a los participantes, sino que también actúa como un puente entre la necesidad de las empresas y la oferta de trabajo, lo que puede ser clave para la recuperación económica de la región.
Impacto en la comunidad
El programa Urdimbre no solo tiene un impacto positivo en la vida de los jóvenes participantes, sino que también contribuye a satisfacer la necesidad de mano de obra en la región. La colaboración entre el Gobierno de Canarias, la Cámara de Comercio de Gran Canaria y el Centro Integrado de Educación Superior (ISCE) es esencial para asegurar que estos jóvenes tengan acceso a oportunidades laborales adecuadas. Esta alianza también refleja un compromiso conjunto por parte de las instituciones para abordar un problema social que afecta a un segmento vulnerable de la población.
En consecuencia, la formación y el apoyo brindados a estos jóvenes extutelados permiten no solo su integración en el mercado laboral, sino también su desarrollo personal y profesional, lo que repercute en el bienestar social de las Islas Canarias. Este esfuerzo es fundamental en un momento en que la inclusión social y la igualdad de oportunidades se han convertido en temas prioritarios. Además, al ofrecer a los jóvenes extutelados la posibilidad de construir un futuro, se les ayuda a evitar caer en situaciones de vulnerabilidad social y económica, lo que a largo plazo beneficia a toda la comunidad canaria.
Conclusiones y futuro del programa
El programa Urdimbre representa un paso significativo hacia la integración de los jóvenes migrantes y extutelados en el tejido socioeconómico de Canarias. La experiencia acumulada en estos años y los resultados obtenidos hasta el momento son alentadores. Sin embargo, es crucial que se mantenga y amplíe este tipo de iniciativas para asegurar que más jóvenes tengan la oportunidad de formarse y acceder a un empleo digno. El futuro del programa dependerá de la continuidad de los recursos y el compromiso de las instituciones locales, así como de la colaboración del sector empresarial que, al fin y al cabo, es el destino final de estos jóvenes en búsqueda de una mejor calidad de vida.
