La defensa de Canarias no puede ser un ejercicio de exclusión
Las claves
- La frase "Primero los de aquí" puede generar divisiones.
- Existen mitos sobre ayudas a inmigrantes que no se sostienen en la realidad.
- El Gobierno de Canarias lleva más de dos décadas sin construir vivienda pública.
La complejidad de la realidad social
En un contexto de creciente tensión social en Canarias, la frase "Primero los de aquí" ha cobrado protagonismo en el debate público. Sin embargo, esta expresión, que a primera vista parece un llamado a la defensa de los derechos de los canarios, puede servir para enfrentar a quienes comparten las mismas dificultades económicas y sociales. Este fenómeno se ha observado con frecuencia en discursos que ignoran la complejidad de la realidad que viven muchas familias en las Islas Canarias.
La defensa de Canarias debe ir más allá de la exclusión. Como canarista de izquierdas, se considera que es fundamental garantizar que todos los habitantes de las islas puedan desarrollar un proyecto de vida digno. Esto incluye acceso a empleo, vivienda, educación, sanidad y servicios públicos de calidad. Sin embargo, fomentar el odio hacia quienes llegan en busca de oportunidades, como tantos canarios hicieron en el pasado, no es el camino adecuado.
Mitos sobre la vivienda y las ayudas
Durante su etapa como concejal de Servicios Sociales, se escucharon comentarios que apuntaban a que a los inmigrantes que llegaban en patera se les otorgaban viviendas de manera automática. Ante esta afirmación, se planteaba una pregunta crucial: "¿qué vivienda?". En la actualidad, el Gobierno de Canarias no ha construido ninguna vivienda pública en más de 20 años, mientras que miles de familias canarias siguen esperando por una vivienda protegida.
La percepción de que se otorgan ayudas económicas a los inmigrantes también ha sido objeto de debate. Un argumento recurrente es que a quienes llegan se les da una "paguita". Sin embargo, para acceder a la mayoría de las prestaciones económicas, existen requisitos legales y administrativos que no desaparecen por el simple hecho de desembarcar en las costas canarias. La realidad es más compleja que los mensajes simplistas que circulan en las redes sociales y algunos discursos políticos.
El reto de la regularización
En un contexto donde se habla de la regularización de miles de personas extranjeras que ya residen en España, se generan nuevos mitos que requieren ser desmitificados. La regularización no implica que se otorguen derechos sin cumplir con los procedimientos establecidos. La legislación actual exige cumplir con criterios específicos que muchas veces son difíciles de alcanzar.
La situación de los inmigrantes en Canarias, así como de los canarios que padecen la falta de vivienda, empleo y servicios públicos, pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más integrador y menos excluyente. La construcción de un futuro digno para todos los habitantes de las Islas Canarias debería ser la prioridad, en lugar de alimentar divisiones basadas en el miedo y la desinformación.
Consecuencias de la exclusión
La exclusión social no solo afecta a los inmigrantes, sino que también tiene repercusiones en el tejido social de las Islas Canarias. La creación de una narrativa de "nosotros contra ellos" puede llevar a un aumento de la xenofobia, tensiones entre comunidades y una fragmentación aún mayor de la sociedad. Esto es particularmente preocupante en un archipiélago donde la cohesión social ha sido históricamente uno de sus mayores activos.
Además, alimentar este tipo de divisiones puede desviar la atención de los problemas estructurales que enfrenta la comunidad canaria, como la crisis de vivienda y el desempleo. En vez de centrarse en soluciones colaborativas que beneficien a todos, la sociedad se ve atrapada en un ciclo de rivalidad y desconfianza.
Hacia un futuro inclusivo
Para contrarrestar esta tendencia, es esencial promover un discurso inclusivo que reconozca las contribuciones de todos los que residen en Canarias, independientemente de su origen. La educación juega un papel crucial en este sentido, promoviendo una mayor comprensión de la inmigración y sus beneficios para la sociedad canaria.
Asimismo, la política local debe centrarse en soluciones prácticas y efectivas para la crisis de vivienda, en lugar de caer en la retórica de la exclusión. Esto incluye la colaboración entre los diferentes niveles de gobierno y la participación activa de la comunidad en la búsqueda de soluciones sostenibles.
En conclusión, la defensa de Canarias debe ser un esfuerzo colectivo que incluya a todos sus habitantes. Solo así se podrá construir un futuro próspero y justo para todos en el archipiélago.
