Más de 2000 vecinos de La Laguna siguen sin casa tras 18 años

Más de 2000 vecinos de La Laguna siguen sin casa tras 18 años

Las claves

  • Más de 2.000 vecinos desalojados en 2005 por aluminosis.
  • Se han edificado 197 viviendas, pero no se han entregado.
  • El Ayuntamiento asegura que la falta de entrega se debe a requisitos normativos pendientes.

Desalojo y problemas estructurales

En 2005, los más de 2.000 residentes de la urbanización Las Chumberas, en La Laguna, Tenerife, fueron desalojados tras detectarse graves problemas de aluminosis en sus viviendas. Esta alteración del hormigón provoca una significativa pérdida de resistencia, lo que obligó a las autoridades a intervenir. La aluminosis ha sido un problema recurrente en varias construcciones de la isla, lo que ha generado un debate sobre la calidad de los materiales utilizados en la edificación de viviendas en Canarias.

Dos años después del desalojo, en 2007, se formalizó un convenio entre el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, el Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias y el Gobierno de España. El acuerdo contemplaba no solo el derribo de los bloques afectados, sino también la construcción de nuevas viviendas para los desalojados. Sin embargo, a pesar de las promesas, la realidad es que en la actualidad, la promesa de un nuevo hogar sigue sin cumplirse.

Un proceso interminable

El proceso de reubicación de los vecinos ha sido largo y complicado. Los afectados fueron desalojados de manera escalonada de 42 edificios, y aunque se han construido dos nuevos bloques, con un total de 197 viviendas (79 y 118 unidades respectivamente), la entrega sigue pendiente. La situación se ha vuelto insostenible para muchas familias que han tenido que adaptarse a vivir en condiciones precarias o, en algunos casos, con familiares o en alquiler.

“Llevamos 18 años esperando y seguimos pagando las hipotecas de casas que no habitamos”, lamentan los vecinos.

Desde el Ayuntamiento de La Laguna, se ha explicado que la entrega de las nuevas viviendas se ha demorado debido a la necesidad de cumplir con la normativa vigente, que exige la construcción de un pozo de recogida de aguas pluviales. Este proceso se encuentra en su fase final y se espera que se complete en breve, aunque la definición de “breve” ha sido motivo de debate entre los afectados, que han visto cómo las promesas de plazos se han incumplido en varias ocasiones.

Reclamaciones y expectativas

Los residentes afectados han manifestado su frustración y preocupación por la prolongación de este proceso. Muchos de ellos han solicitado que se agilicen los trámites necesarios para poder recibir las llaves de sus nuevos hogares. Además, la distribución de las viviendas también ha sido un obstáculo burocrático que ha contribuido a la tardanza en la entrega. El miedo a que el problema se repita en futuras construcciones también ha llevado a un aumento en las movilizaciones vecinales, exigiendo una mayor transparencia y rapidez en la gestión de sus casos.

A medida que el tiempo avanza, los vecinos continúan enfrentando la incertidumbre de no tener un hogar propio, mientras siguen asumiendo los costes de unas hipotecas que no pueden disfrutar. Esta situación afecta de manera significativa su calidad de vida y su estabilidad económica, generando un sentimiento de desamparo entre los afectados. La comunidad local ha comenzado a organizarse para demandar no solo soluciones, sino también un compromiso real de las autoridades para prevenir que situaciones similares se repitan en el futuro. La lucha por la vivienda digna sigue siendo un tema crucial en La Laguna y en toda la isla de Tenerife.