Canarias ante el final de la misión de la MINURSO en el Sahara Occidental

Canarias ante el final de la misión de la MINURSO en el Sahara Occidental

Las claves

  • El Consejo de Seguridad de la ONU no renovó el mandato de la Minurso.
  • Rusia vetó la propuesta de Estados Unidos, que incluía un cambio en el nombre de la misión.
  • Canarias se posiciona en el centro de una nueva rivalidad geoestratégica en el Atlántico.

Consecuencias de la falta de renovación de la Minurso

El pasado 30 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU no logró renovar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso). Esta misión fue instaurada en 1991 con el objetivo de supervisar el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, así como organizar un referéndum de autodeterminación que nunca se ha llevado a cabo. La decisión de no renovar el mandato ha sido calificada de crucial, no solo para la situación en el Sáhara Occidental, sino también para el futuro de Canarias.

La propuesta presentada por Estados Unidos, que contaba con el apoyo de once países, fue vetada por Rusia, que propuso un texto alternativo que no incluía la palabra "referéndum" y que consagraba el plan de autonomía marroquí como único marco de negociación. Este veto no solo refleja las tensiones actuales entre potencias globales, sino que también tiene implicaciones directas para la estabilidad regional, afectando a la población saharaui y, por extensión, a las islas Canarias que se encuentran a pocos cientos de kilómetros de la costa saharaui.

Reacciones y análisis geoestratégico

Este nuevo giro en la política internacional ha suscitado una serie de reacciones y análisis entre expertos y autoridades locales. La situación geoestratégica en la que se encuentra Canarias se ha vuelto más compleja, convirtiéndose en un punto de interés estratégico en el Atlántico. Históricamente, las islas han sido un enlace importante entre Europa, África y América, pero la redefinición de intereses por parte de nuevos actores internacionales plantea retos significativos.

El análisis de las dinámicas actuales revela que el deshielo del Ártico y las nuevas rutas marítimas están intensificando la rivalidad entre potencias como Estados Unidos, Rusia y China. Además, la estrategia portuaria de Marruecos, que incluye la ampliación de puertos como Tánger Med, Nador, Agadir y Dajla, muestra un interés creciente por parte de este país en las aguas adyacentes a Canarias. Esto no solo afecta la seguridad marítima, sino que también puede impactar el comercio y el transporte aéreo en la región, crucial para la economía canaria.

“Lo he hecho, sin alarmismo, pero también sin ingenuidad”, afirmó un analista local ante investigadores de la Universidad y operarios portuarios.

Impacto en la seguridad aérea y marítima

El futuro de la seguridad aérea en el Sáhara Occidental, que depende actualmente de la base de Gando en Gran Canaria, se ve amenazado. Con las pretensiones de Marruecos sobre las aguas canarias y el Monte Tropic, la capacidad de respuesta de las autoridades canarias y españolas se pone a prueba. La compra del 45% de Boluda Maritime Terminals por la empresa pública Marsa Maroc también indica una creciente influencia marroquí en el sector logístico y portuario de la región, lo que puede tener repercusiones en la gestión de la seguridad marítima en torno a las islas.

Los Acuerdos de Abraham, que normalizan relaciones entre varios países árabes e Israel, también complican el panorama, ya que introducen nuevos actores en la ecuación geopolítica. El rearme marroquí, a poco más de cien kilómetros de las costas canarias, añade una capa adicional de preocupación para los habitantes de las islas. Este rearme no solo afecta la seguridad regional, sino que también puede tener consecuencias económicas, al influir en el turismo y en la inversión en las islas.

El Cabildo de Gran Canaria y las autoridades locales están en alerta ante estos cambios. Son conscientes de que la estabilidad de la región puede influir en la seguridad y el desarrollo económico de las islas. Con la falta de un marco claro para el futuro del Sáhara Occidental, es vital que los responsables políticos busquen soluciones efectivas para salvaguardar los intereses canarios en este nuevo contexto. Las acciones deben ser rápidas y bien coordinadas para evitar que Canarias se convierta en un campo de batalla de intereses geoestratégicos ajenos.

En este sentido, se hace esencial impulsar la cooperación interinsular y con el resto del territorio nacional para abordar los desafíos que surgen de la situación actual. La formación de alianzas estratégicas, así como la inversión en capacidades defensivas y de seguridad, serán cruciales para garantizar que Canarias no solo mantenga su estabilidad, sino que también refuerce su papel como un punto de diálogo y mediación en un entorno internacional cada vez más volátil.