Las claves
- El 38,1% de los trabajadores en Canarias acredita un segundo idioma sin utilizarlo.
- El 93,8% de los canarios cree que saber idiomas mejora las oportunidades de empleo.
- Canarias es la quinta comunidad con más diferencias entre idiomas exigidos y utilizados.
La realidad del uso de idiomas en el trabajo
Casi cuatro de cada diez trabajadores en Canarias, un 38,1%, ha tenido que demostrar su dominio de un segundo idioma para acceder a su empleo actual, aunque este conocimiento no se traduce en el uso diario en su actividad laboral. Así lo indica un reciente estudio de Randstad, que encuestó a cerca de 5.700 trabajadores en toda España, incluyendo una muestra representativa de las Islas. Este fenómeno no es nuevo, ya que históricamente se ha observado que el conocimiento de idiomas se ha valorado como una cualidad positiva en el mercado laboral, pero su aplicación práctica queda en entredicho.
A pesar de que el 93,8% de los canarios opina que el conocimiento de otros idiomas aumenta las posibilidades de conseguir un trabajo, la realidad muestra una notable brecha entre lo que se exige en los procesos de selección y lo que realmente se aplica en el día a día. En el Archipiélago, el 67,5% de los trabajadores dominan al menos un idioma adicional a su lengua materna, mientras que un 22,2% afirma hablar dos o más idiomas. Este dato es particularmente relevante en un territorio que, por su ubicación geográfica y su estructura económica basada en el turismo, debería beneficiarse de un uso más extendido de las lenguas extranjeras.
Comparativa con otras comunidades autónomas
Canarias se sitúa entre las comunidades autónomas con un alto porcentaje de trabajadores que acreditaron un segundo idioma sin necesidad de utilizarlo posteriormente. Solo Cataluña (45%), Comunidad de Madrid (43,7%), Andalucía (43,3%) y Comunidad Valenciana (40,2%) presentan cifras más elevadas. Por el contrario, comunidades como Castilla y León (27,7%), Navarra (28,2%) y Galicia (32,4%) tienen los porcentajes más bajos en este aspecto. Esta disparidad resalta la necesidad de un análisis más profundo sobre las dinámicas del empleo en relación con las competencias lingüísticas, especialmente en un entorno tan diverso como el canario.
Este fenómeno refleja una discrepancia entre las exigencias del mercado laboral y las competencias que realmente son necesarias para desempeñar los puestos de trabajo. La encuesta también revela que la exigencia de un segundo idioma está vinculada al nivel educativo del trabajador. Así, entre aquellos con posgrado, máster o doctorado, el 63,3% ha tenido que demostrar conocimientos lingüísticos que luego no ha utilizado en su día a día laboral. Este porcentaje se reduce al 50% en trabajadores con formación universitaria y desciende aún más en niveles de formación menores, lo que sugiere que los puestos de trabajo más calificados son, en muchos casos, los que exigen un dominio de idiomas que no se aplica posteriormente.
Impacto en el mercado laboral canario
La situación plantea un desafío para el mercado laboral en Canarias, donde la demanda de competencias lingüísticas no se corresponde con el uso efectivo de dichas habilidades. La percepción de que dominar un idioma adicional es beneficioso para la empleabilidad contrasta con la realidad de muchos trabajadores que se encuentran en puestos donde su conocimiento de idiomas no se pone en práctica. Este desajuste podría llevar a una revisión de los criterios utilizados en los procesos de selección de personal en la región.
La importancia del dominio de otros idiomas podría ser reevaluada para adaptarse mejor a las necesidades reales de los empleadores y los trabajadores. A medida que el mercado laboral evoluciona, también lo deben hacer las expectativas y requisitos en torno a las capacidades lingüísticas. Esto podría incluir una mayor formación en idiomas que realmente se utilicen en el entorno laboral, y una atención especial a cómo se integran estas habilidades en los planes de estudio de las instituciones educativas locales.
En conclusión, la investigación de Randstad evidencia una clara necesidad de ajustar las expectativas en torno al uso de idiomas en el ámbito laboral canario, lo que podría tener implicaciones significativas para la formación de los futuros profesionales en las Islas. Un cambio en la forma en que se valoran las competencias lingüísticas podría contribuir a una mayor satisfacción laboral y a una mejor adecuación entre la oferta y la demanda de empleo en el Archipiélago.
