La crisis del plátano en Canarias se agrava con precios insostenibles
Las claves
- El precio del plátano se sitúa en 0,36 euros por kilo.
- El coste de producción oscila entre 0,70 y 0,80 euros por kilo.
- Las organizaciones productoras no prevén soluciones inmediatas.
Una situación insostenible para los agricultores
Canarias atraviesa un nuevo verano complicado para su producto más emblemático: el plátano. Según datos del Ministerio de Agricultura, el precio que reciben los agricultores se ha desplomado a 0,36 euros por kilo, un valor que no logra cubrir los costes de producción, que se sitúan entre 0,70 y 0,80 euros.
A pesar del apoyo del programa Posei, que ofrece una ayuda de 0,32 euros por kilo para el trienio 2025-2027, los agricultores apenas alcanzan 0,68 euros por kilo, todavía insuficiente para hacer frente a los gastos de cultivo. Esta situación se ha agudizado en particular para las explotaciones al aire libre, que están sufriendo los efectos de la sobreproducción estival.
El contexto del plátano canario y su importancia económica
El plátano es uno de los pilares de la economía canaria, no solo por su valor en el mercado, sino también por la cantidad de familias que dependen de su cultivo. Se estima que cerca de 10,000 agricultores están involucrados en la producción de plátano en las islas, que contribuyen a la generación de empleo y a la sostenibilidad de muchas comunidades. Sin embargo, la crisis actual pone en riesgo esta estabilidad económica y la subsistencia de muchas de estas familias.
Factores que agravan la crisis
La oferta excesiva y la disminución de la demanda en la Península, el principal mercado para el plátano canario, han llevado a una caída drástica de los precios desde principios de julio. La situación es tan crítica que las organizaciones de productores agrupadas en Asprocan no vislumbran una solución a corto plazo.
En su última reunión, celebrada el pasado 7 de agosto, la comisión de comercialización no tomó decisiones excepcionales y decidió aplazar cualquier medida hasta septiembre. Mientras tanto, los agricultores se ven obligados a implementar medidas de emergencia para intentar mitigar las pérdidas.
“La retención de piñas en las fincas se ha convertido en la única herramienta para evitar un colapso mayor”, explicaron fuentes del sector.
La retención de piñas consiste en dejar la fruta en la planta sin cosechar, lo que reduce la oferta en el mercado. Sin embargo, esta práctica tiene un costo adicional, ya que los plátanos no cosechados no cuentan para el cálculo de la ayuda del Posei. Por otro lado, la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias está considerando la posibilidad de autorizar la pica, que implica la destrucción controlada de parte de la cosecha, una opción que sí se contabiliza y que podría ser necesaria ante la situación crítica que atraviesan los agricultores.
Impacto en la comunidad agrícola y futuras protestas
Los envíos semanales de plátano rondan los 5,5 millones de kilos, una cifra que resulta insuficiente para aliviar la presión sobre los precios. La producción de calidades inferiores a la extra, la categoría más demandada, está generando pérdidas netas para los agricultores, quienes se agrupan para alzar la voz ante una situación que consideran insostenible.
La promesa de Asprocan de esperar hasta mediados de septiembre para tomar decisiones ha dejado a muchos agricultores escépticos. A diferencia del año pasado, donde se implementaron medidas efectivas, este año los pronósticos no son alentadores. Por ello, se prevén protestas en las próximas semanas, mientras los productores buscan una solución a sus crecientes dificultades.
Consecuencias sociales y económicas
La crisis del plátano en Canarias sigue profundizándose, afectando no solo a la economía de los agricultores, sino también a la estabilidad de muchas familias que dependen de este cultivo para su subsistencia. La falta de ingresos está llevando a muchas familias a una situación de precariedad, generando un efecto dominó en otros sectores económicos de las islas.
Se estima que una caída prolongada en los precios del plátano podría resultar en un incremento del desempleo en zonas rurales, donde el cultivo de plátano es la principal fuente de ingresos. Esto afecta no solo a los trabajadores agrícolas, sino también a comerciantes, transportistas y otros sectores que dependen de esta actividad económica.
La búsqueda de soluciones a largo plazo
Ante esta crisis, será crucial que las instituciones locales y regionales trabajen de manera conjunta con los agricultores para encontrar soluciones sostenibles. Inversiones en investigación, desarrollo de nuevos mercados y la diversificación de cultivos son algunas de las estrategias que podrían ayudar a mitigar los efectos de crisis como la actual. Además, es vital que se lleve a cabo un seguimiento constante de los precios y la producción para anticipar problemas futuros.
La crisis del plátano en Canarias no es solo una cuestión económica, sino una cuestión de identidad cultural. La comunidad debe unirse para buscar soluciones que garanticen la continuidad de este cultivo y la protección de las familias que dependen de él.
