Las claves
- El Cabildo de Tenerife ha vendido su 45,66% en Bodegas Insulares.
- La decisión responde a una denuncia de competencia desleal ante la UE.
- Los viticultores asumen el control total de la bodega.
Fin de una etapa de 35 años
El Cabildo de Tenerife ha cerrado oficialmente su participación en Bodegas Insulares, conocida como Bitsa, tras 35 años de colaboración. El pleno de la corporación insular ratificó el pasado 31 de julio la venta del 45,66% del capital social que aún mantenía. Con esta acción, la bodega queda completamente en manos del sector privado vitivinícola.
Este movimiento se produce en el contexto de un proceso que se inició en 1992, cuyo objetivo era modernizar la producción vitivinícola de la isla. La bodega fue creada para asegurar la recogida de uva y facilitar la transición de la venta a granel a la comercialización de vinos embotellados con denominación de origen. En este sentido, Bodegas Insulares ha sido fundamental para el desarrollo del vino de Tenerife, ayudando a posicionar la isla en el mapa vitivinícola de España.
Contexto normativo y presión de la UE
La decisión del Cabildo no es fortuita. Según lo explicado por el vicepresidente insular, Lope Afonso, esta salida se enmarca en un proceso dialogado con el sector vitivinícola y está vinculada al cumplimiento de las normativas de competencia de la Unión Europea. La Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (Avibo) había presentado una denuncia ante la Comisión Europea, argumentando que la participación del Cabildo en una empresa comercial podía alterar la igualdad de condiciones en el mercado.
"La salida refleja la voluntad de cumplir con la normativa vigente y permitir que el tejido productivo asuma de forma autónoma la gestión del futuro vitivinícola de Tenerife", afirmó Lope Afonso.
La denuncia de Avibo señalaba que el uso de instalaciones públicas por parte de Bitsa, junto con la participación de una administración pública en la empresa, podría dar lugar a una situación de competencia desleal frente a otras bodegas privadas. En 2022, la Dirección General de Competencia de la Comisión Europea advirtió sobre la posible existencia de ayudas públicas incompatibles con las normas comunitarias, lo que obligó a las autoridades a revisar la relación contractual y establecer un canon anual ajustado a las condiciones del mercado.
Consecuencias económicas y la posición de los viticultores
La salida del Cabildo también tiene importantes implicaciones económicas. Se estima que podrían haberse reclamado más de 13 millones de euros debido a las presuntas ayudas ilegales. Francisco Doblas González de Aledo, abogado de Avibo, argumentó que el cierre de esta participación era esencial para evitar reclamaciones que podrían perjudicar tanto a la institución insular como al sector vitivinícola en su conjunto.
Con el control completo de Bodegas Insulares, los viticultores tendrán la oportunidad de gestionar la bodega sin interferencias externas. Desde el sector se ha recibido esta decisión con entusiasmo, ya que representa un paso hacia una mayor autonomía y sostenibilidad en la producción de vino en Tenerife. Esta nueva etapa permitirá a los viticultores implementar estrategias más adaptadas a sus necesidades y al mercado actual, potenciando la calidad de los productos locales.
El acuerdo para la salida del Cabildo se aprobó con la abstención del Grupo Socialista. Los consejeros Valentín González del Partido Popular y Javier Parrilla del PSOE no participaron en la votación debido a su condición como miembros del consejo de administración de Bitsa. Este hecho ha suscitado diversas opiniones entre los miembros del consejo, reflejando las tensiones políticas que a menudo acompañan a decisiones de esta magnitud.
Visión hacia el futuro de la viticultura en Tenerife
Este cambio en la estructura de Bodegas Insulares marca un nuevo capítulo para la industria vitivinícola de Tenerife, que busca adaptarse y prosperar en un mercado cada vez más competitivo. La autonomía que ahora tienen los viticultores podría traducirse en una mayor innovación en los procesos de producción y comercialización, así como en un fortalecimiento de la identidad del vino de Tenerife, conocido por sus sabores únicos y su conexión con el terruño.
En un contexto donde el turismo y la gastronomía juegan un papel fundamental en la economía local, el vino de Tenerife ha ido ganando reconocimiento no solo a nivel nacional, sino también internacional. Con la nueva dirección de Bodegas Insulares, se espera que los viticultores aprovechen esta oportunidad para reforzar la presencia de sus productos en mercados más amplios, ayudando a consolidar la marca Tenerife como un destino vinícola de primer nivel.
La comunidad vitivinícola de Tenerife se encuentra en un punto de inflexión, y la forma en que los viticultores asuman este nuevo desafío será determinante para el futuro del vino en la isla. En este sentido, la colaboración entre bodegas y la búsqueda de sinergias serán clave para enfrentar los desafíos que plantea un mercado global en constante evolución.
